martes, 19 de septiembre de 2017

San José de las Pilas, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato

  Mucho he hablado de las puertas azules, estamos ante una más, no en cualquier lugar, sino en un estupendo ejemplo de arquitectura vernácula que usa la piedra de la región como la materia principal. El lugar se encuentra en una especie de lengua que sale de la Sierra de Codornices hacia el sur, se le conoce como Cerro Gordo y se localiza en el municipio de Salamanca.

  Recordarás apenas te contaba de lo que hay por el rumbo de Ancón y de cuán grande era la hacienda. Toda la parte oriente colindaba con la Hacienda de San Nicolas, y el punto en donde nos encontramos ahora es en el rancho de San José de las Pilas, este rancho fue parte de la mencionada Hacienda, y si se llama de ese nombre es debido a que a pocos kilómetros al norte está Las Fuentes, en donde hay manantiales que alimentan algunos arroyos, uno de ellos baja precisamente por este punto y surte las fuentes.

  Todo esto lo debemos decir en tiempo pasado pues en la actualidad los arroyos y las fuentes aparecen sólo en época de lluvias y este tipo de casas, al menos la que vemos en la imagen, no está habitada.

  Si no te es familiar la zona, al final incluyo un mapa y su debida explicación...














  Cerrogordo era una hacienda de considerable tamaño, se localiza en la ladera sur, justo en la falda del cerro Gordo, el cual corre hacia el oriente bajando gradualmente su altura. Se localiza allí el cruce de la Autopista 45D en su tramo Celaya-Salamanca; la 43D que va de Cerrogordo a Morelia y la 20D de Cerrogordo a León. El área que aparece en verde corresponde a esa "lengua" que menciono arriba y es entre Ancón-Las Pilas-Santa Cruz es donde vamos encontrando estos vestigios de arquitectura vernácula, de ahí hacia el norte está la Sierra de Codornices.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La arquitectura vernácula por el norte de Salamanca, Guanajuato

   Con el amigo que suelo salir a explorar el entorno siempre le hago el mismo comentario: me sigo sorprendiendo de la cantidad de cosas que tenemos a un paso. Y sí, eso ocurre cada vez que veo, a tan sólo una docena de kilómetros de distancia un mundo distinto, que es el rural y en él, su arquitectura que es un claro ejemplo de armonía con la naturaleza. Esto, técnicamente se clasifica como vernáculo.

 vernáculo, la
Del lat. vernacŭlus.
1. adj. Dicho especialmente del idioma o lengua: Doméstico, nativo, de la casa o país propios.

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   Así pues, entremos en contexto; estamos en el Bajío, el cual, bien lo sabes, es una llanura, su altura promedio está en 1720 msnm. Lo que actualmente es la ciudad de Salamanca, en en noroeste es el punto más bajo del Bajío, 1717. En el siglo XIX todavía se formaba una ciénega, se le conocía por Charca, aparecía cada temporada de lluvias pues las aguas que caían por la sierra de Codornices bajaban por la pendiente natural, algunos arroyos descargaban en el Río Lerma, otros en la Charca. Este que vemos ahora es el arroyo de Ancón que en la actualidad poca agua corre por ahí pero vemos muy bien el tamaño que llegaba a tener. Y el arrastre de piedras que hace a su paso.

   Antes había más agua, consecuentemente más piedras y estas se volvieron el material indispensable y el más lógico, para construir. Las bardas que por el rumbo se construyeron son excepcionales, nos dejan ver un buen manejo de la piedra. Se construyeron bardas para los corrales, para limitar propiedades y, más aun, para casa habitación.

   Las bardas de piedra siguen ahí, algunas son de 80 centímetros de ancho y son tan sólidas que bien podemos pensar que fueron levantadas hace un siglo... o más. Claro está que es necesario siempre darles mantenimiento, como a toda construcción.

   San Nicolás de Ancón es una de las haciendas más antiguas de Salamanca y llegó a ser de las de mayor extensión, especialmente en la última década del siglo XIX. En la actualidad el referente de Ancón está presente en varios ranchos: Recuerdo, Loma, Razos, Locos, Majadas y es hacia éste último que nos dirigimos.

  Vemos campos cultivados: sorgo, maíz, cebolla... y propiedades delimitadas por estupendas bardas de piedra, ejemplo claro de la arquitectura vernácula que por aquí se desarrollo.





   Y quedan casas aun, que fueron de los abuelos de los bisabuelos de los que las siguen habitando, esto nos dice de, al menos, 150 años de haber sido construidas, bajo la norma ya conocida, piedra de la región, madera de la región... una maravilla.







 


domingo, 17 de septiembre de 2017

La icónicas puertas mezquite de los corrales

  El uso del mezquite fue basto, en pisos ya lo vimos. Se hicieron también bancas, y todo tipo de muebles... se usaba, cortado a la medida, para cerrar el paso del agua de un canal a otro, en las presas y represas, es una madera resistente, así que algo hecho con madera de mezquite era... prácticamente para toda la vida. Eso lo vemos aun y en uso, en los corrales de algunos ranchos por diversos puntos de México, especialmente en el Bajío y los Altos de Jalisco, quizá también por Zacatecas y todas las zonas que fueron mezquitales en su momento, aquí una muestra de las puertas de corral que he ido encontrando.







   Aquí solo queda el marco de la puerta.

  Y todo por servir se acaba... o se tira.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Bernal Díaz del Castillo, introductor de la naranja a México

   De ponto no concebimos un desayuno, especialmente los de fin de semana, que no incluyan, de entrada un café, seguido de un jugo de naranja y un plato de frutas, para luego continuar con huevos, chilaquiles, frijoles y, claro es, mucho más café. Así, pues, la naranja es algo tan común y tan cotidiano que nunca pensamos ni en dónde se cultiva ni de dónde nos llegó...

   Si tu gusto es la historia, que sé bien sí lo es, de otro modo no estarías en El Bable, sabes bien sobre Bernal Díaz del Castillo, el que estuvo junto a Cortés desde que partieron de Cuba, él ya había estado en costas de lo que actualmente es México en dos ocasiones anteriores, una en marzo de 1517, otra en abril de 1518, luego lo haría, también en abril, de 1519 y fue cuando desembarca en lo que fue nombrado como Veracruz. Bernal nos dejaría la mejor obra que se produjo en ese encuentro de dos culturas, de dos civilizaciones, de dos modos de ver la vida y que concluiría con la conquista de lo que hoy es nuestro país. La obra para la posteridad, bien lo sabemos, es la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Hay quien dice que es el inicio del estilo conocido como realismo mágico y no lo dudo, es envolvente y extraordinaria.

   Es en el segundo viaje que hace por el mar Caribe, adentrándose al Golfo que Bernal nos trae la magnífica planta del naranjo, lo relata de este modo:

  E ahora, hijo, id otra vez en la armada que hago, que yo haré que os hagan mucha honra, y diré lo que pasó. "Vino con Juan de Grijalva el año 1518 á otros puntos del nuevo Continente, y durante la exploración de Coatzacoalco, cúpole la fortuna de haber introducido por primera vez en Nueva España el cultivo y aclimatación del naranjo. Pero escuchemos cómo refiere él mismo este suceso: 

  "También quiero decir como yo sembré unas pepitas de naranjas junto á otras casas de ídolos; y fué desta manera: que como había muchos mosquitos en aquel río, fuíme á dormir á una casa alta de ídolos, y allí junto á aquella casa sembré siete ú ocho pepitas de naranjas que había traído de Cuba, y nacieron muy bien porque parece ser que los Papas de aquellos ídolos les pusieron defensa para que no las comieran las hormigas, y las regaban y limpiaban, desque vieron que eran plantas diferentes á las suyas. He traído aquí esto á la memoria para que se sepa que estos fueron los primeros naranjos que se plantaron en la Nueva España: porque después de ganado México y pacificados los pueblos sujetos de Guazacualco, túvose por la mejor Provincia, por causa de estar en la mejor conmodación de toda la Nueva España, así por las minas que las había, como por el buen puerto, y la tierra de suyo rica de oro, y de pastos para ganados, y á este efecto se pobló de los más principales conquistadores de México, é yo fui uno, y fui por mis naranjos, y traspáselos, y salieron muy buenos." (1)

Fuente:

González Obregón, Luis. El capitán Bernal Díaz del Castillo, conquistador y cronista de Nueva España. Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento. México. 1894