jueves, 24 de mayo de 2018

El pueblo de San Pedro del Gallo, Durango, y sus puertas azules

   Otro de los pueblos que se incluyen en el catálogo del Patrimonio de la Humanidad en el Camino Real de Tierra Adentro es el de San Pedro del Gallo en Durango, localizado en el semidesierto; sitio que se originara como Presidio, justo para vigilar y proteger a los pocos que se atrevían a seguir por rumbos desconocidos [terra ignota]. El lugar no lo conozco personalmente pero pude recorrer varias de sus calles y percatarme de la abundancia de puertas y ventanas verdes y azules.

  San Pedro del Gallo está enclavado en una zona aislada del movimiento migratorio o comercial entre los estados de Chihuahua, Durango y Coahuila, situación diferente a la que se vivió a mediados del actual milenio, en donde los pueblos de La Laguna concentraron su población para mantenerse un tanto al margen de las etnias tepehuanas de occidente y chichimecas del sur. En la segunda mitad del siglo XVII se prefirió el camino que cruzaba este municipio rumbo a Chihuahua, por la hostilidad de las tribus de la región Tarahumara, ante la necesidad de mantener operaciones militares en Parral. Los gobernadores de la Nueva Vizcaya transitaban frecuentemente por esta ruta por la guerra sostenida con 84 naciones rebeldes, lo cual obligó a pensar en establecer presidios en la zona que auxiliaran a los viajeros, civiles o militares.

   El presidio de San Pedro se construyó hasta que las tropas presidiales quedaron bajo el mando del gobernador neovizcaíno, lo que ocurrió el 22 de febrero de 1680, a petición formulada a la corona por Bartolomé de Estrada, ya que anteriormente dependían del virrey. Bartolomé de Estrada dejo el cargo en 1684 y en la correspondencia real se menciona el nuevo presidio, junto con el de Cuencamé, lo que ubica su edificación entre 1680 y 1684. En las tres décadas posteriores se fueron reduciendo las tribus insurrectas; hacia 1721, el gobernador Alday informa al Consejo de Indias que sólo tres naciones se mantienen en guerra: Cocoyomes, Aoclames y Chizos.

  Un siglo después de su fundación, el presidio de San Pedro congregaba una importante población junto al arroyo de las Cruces, como lo demuestra el censo practicado a finales del siglo XVIII, que arrojó la suma de 162 españoles, 120 mestizos, 69 indios, 18 coyotes y 38 mulatos. Una de las actividades que proliferaron en esta zona fue la minera, lo que atrajo numerosas familias, que incrementaron la labor agrícola. Empero la minería ocupó la atención de los lugareños en los siglos XVIII y XIX. Durante el porfiriato se estableció y desarrolló en este municipio la empresa Peñoles, en el mineral del mismo nombre, la que alcanzó considerables riquezas hasta su agotamiento. Actualmente la mencionada empresa se encuentra establecida en Torreón, Coahuila, pero conserva su nombre original. (Texto tomado de la Biblioteca de Municipios de México).























 Para leer más a fondo sobre San Pedro del Gallo, entra aquí.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Los marqueses en Nueva España, siglo XVIII, segunda parte

   “La nobleza novohispana a fines del siglo XVII tenía características particulares, aunque compartía rasgos con la nobleza española de viejo cuño. A fines de la época colonial, un elevado número de títulos nobiliarios se otorgó a personajes que bien podrían considerarse integrantes de la ascendente burguesía. La mayoría de estos titulados emprendedores, gracias a su esfuerzo e ingenio, habían obtenido éxito económico y junto con él un lugar destacado en la sociedad. Apoyaban la legitimación del grupo social en el hecho nobiliario basado en la sangre, la raza, el orden absolutista, el linaje, la apariencia, pero también, cada vez más se tomaron en cuenta los valores de la virtud, la razón, el mérito y los derechos naturales. En resumen, los donativos otorgados a la corona, la inversión para hacer florecer la economía de una región por medio de la minería, el comercio, la agricultura, el valor en acciones de guerra, consolidaron a la nobleza en Nueva España a finales de la era borbónica”. (1)

Fue el rey Carlos III quien otorgo, el 27 de agosto de 1772 el título de marqués del Apartado a Francisco Manuel Cayetano de Fagoaga y Arozqueta, quien fue el “apartador de oro y plata” desde 1718 hasta 1778. 

En la misma fecha, 27 de agosto de 1772, le fue otorgado el título de marqués de Prado Alegre a Don Francisco Marcelo de Tejada.

Fue el 15 de julio de 1774 que Vicente Manuel de Sardaneta y Legaspi, recibe el título de marqués de San Juan del Rayas.

El marquesado de Jaral del Berrio es un título nobiliario español creado el 18 de diciembre de 1774 por el rey Carlos III a favor de Miguel de Berrio y Zaldívar, Ministro honorario del Consejo de Hacienda. Alcalde de México.

El marquesado de San Cristóbal fue entregado el 13 de marzo de 1777 a José María Antonino Romero de Terreros Trebuesto y Dávalos, hijo del Conde de Santa María de Regla; al título de Marqués de San Cristóbal, se componía de las haciendas de Xalpa, Casa Blanca, Temoaya, Santa Inés, La Gavia. Portales, Xuchimangas, Pastores de Colima, Jilocingo, El Panal, La Concepción, Jáuregui y Tepotzotlán, entre otras.

El marquesado de San Francisco, creado el 13 de marzo de 1777 en la misma fecha que el anterior y dado a otro hijo del conde de Santa María Regla, don Francisco Xavier María Ciriaco Miguel Romero de Terreros y Trebuesto, otorgándole las haciendas de: las haciendas de San Cristóbal, Parácuaro, la Trinidad, San José, Chamácuaro, Encarnación, Santa Catalina, San Juan, Coyotes, Guadalupe y Puerto Ferrer.

El marquesado de Ciria, es un título nobiliario español, concedido el 18 de septiembre de 1777 por el rey Carlos III a favor de José Pedro de Luna y Gorráiz Beaumont de Navarra. Antes, Señorío de Ciria, dado en dote a su sobrina, por el condestable Don Álvaro de Luna, valido de Juan II de Castilla, al casarse con Carlos de Arellano, Mariscal de Castilla.

El marquesado de Selva Nevada es un título nobiliario español creado el 18 de enero de 1778 por el rey Carlos III a favor de Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero, vecino de México. Se concedió vinculado al Mayorazgo fundado por el Bachiller y Presbítero, Miguel Sáenz de Sicilia, tío de la esposa del concesionario. Este Mayorazgo se caracteriza por la peculiaridad de preferencia de la mujer sobre el varón, frente al tradicional orden regular de sucesión. El Presbítero Sáenz de Sicilia, consciente de las limitaciones jurídicas y sociales de las mujeres de su época, quiso asegurar la emancipación y posición de las mujeres de su familia al margen de sus posibles matrimonios, comenzando por su sobrina, Antonia Gómez y Rodríguez de Pedroso y sus sucesoras. Por ello, en la enumeración de los poseedores, siempre se ha hecho referencia a ella en la documentación histórica, en plenas condiciones de igualdad junto a su marido, el I Marqués concesionario, como I Marquesa.

El marquesado del Real de Mezquital, fue otorgado el 13 de abril de 1785 a Pablo García Daens y Stuart, regidor perpetuo de Guadalajara.

El marquesado de Sonora fue creado el 9 de octubre de 1785 por el rey Carlos III, otorgado a José de Gálvez y Gallardo.

El marquesado de Campo Santo fue creado el 16 de marzo de 1786, entregado a ¿?

El marquesado de San Román (asociado al de San Jorge) fue creado el 22 de julio de 1788, al parecer se integró al marquesado de Jaral de Berrio.

El marquesado de Herrera es un título nobiliario español creado el 9 de noviembre de 1790 por el rey Carlos IV a favor de Vicente Herrera y Rivero, Ministro del Real y Supremo Consejo de Indias.

El marquesado de Vivanco es un título nobiliario español creado el 1 de septiembre de 1791 durante el reinado de Carlos IV, a favor de Antonio de Vivanco en atención también a los distinguidos méritos, servicios y circunstancias al Coronel de las Milicias de Bolaños, en Nueva España.

El marquesado de Santa Cruz de Inguanzo, concedido por Carlos IV el 10 de julio de 1792 a Pedro Alonso y Alós, caballero de la Orden de Calatrava, vecino de México.

El último título concedido en el México virreinal, que fue el número 45, en el rango de marqués fue el siguiente:

El marquesado de Guadalupe Gallardo es un título nobiliario español creado el 27 de abril de 1810 por Fernando VII a favor de Manuel Rincón-Gallardo y Calderón, Coronel del Regimiento de Dragones Provinciales de San Luis de Potosí

Fuente:

1.- Zárate Toscano, Verónica, EL DESTINO DE LA NOBLEZA NOVOHISPANA EN EL SIGLO XIX: ¿DECADENCIA O ADAPTACIÓN?. Historia Mexicana [en linea] 2016, LXV (Abril-Junio) : [Fecha de consulta: 23 de mayo de 2018] Disponible en: ISSN 0185-0172

martes, 22 de mayo de 2018

Los marqueses en Nueva España, siglo XVIII, primera parte

Continuamos el listado de títulos nobiliarios concedidos en [México] Nueva España con algo que Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano, se cuestiona:

¿Y qué diremos de los titulazos de Castilla que todavía se conservan en México, en gloriosa memoria de los reyes españoles nuestros amos? ¡Oh, eso es una delicia! El alma de un liberal pensador se llena de gloria al oír los títulos huecos del Conde de Regla, marqués de Vivanco, conde de casa de Heras, marqués de San Juan de Rayas, conde de San Pedro del Álamo, marqués de Apartado, conde del Valle, marqués de Castañiza etcétera. Si examinamos un minuto cómo se adquirieron y cómo se conservan estos títulos, nos horrorizamos los liberales, hombres de bien que no somos condes ni marqueses. (ver el texto completo aquí.)

El marquesado de Torres de Rada fue otorgado por Felipe V el 22 de abril de 1704 a Francisco Lorenzo de Rada y Arenaza en atención a sus méritos y servicios.

En la misma fecha fue otorgado otro marquesado el de Villapuente de la Peña a José de la Puente y Peña Castejón y Salcines, caballero de la Orden de Santiago (1696), gentilhombre de Cámara de S. M. (caballero de la llave dorada), maestre de Campo de los Reales Ejércitos, gran benefactor de la Compañía de Jesús. En México, para el sustento de misioneros catequistas y fábrica de iglesias, envió en diferentes ocasiones más de cien mil pesos. Junto con la marquesa de las Torres de Rada, su esposa, aportó lo necesario para la construcción de la Iglesia de San Felipe Neri, La Profesa, en cuyas columnas de la fachada principal, están esculpidas las armas del marqués de Villapuente con la leyenda "por pasar la puente me puse a la muerte". También aportó cantidades importantes para la construcción del Colegio de los Jesuitas de México, más tarde, Hospital de San Andrés.

Marquesado de Altamira, otorgado el 23 de diciembre de 1704, por Felipe V de España, a Luis Sánchez de Tagle y de la Rasa.

En 1699, probablemente por la misma vía del dinero que le había encumbrado en los cargos en Nueva España, consiguió un título honorífico de gentilhombre de boca del rey, y en diciembre de 1707, un título nobiliario que pudo estar favorecido además por la mediación de su primo, Antonio Ubilla y Medina. Con la obtención de este honor alcanzaba la cima de la jerarquía social titulando como marqués de Santa Sabina por despacho de 17 de enero de 1708.

El marquesado de Sierra Nevada es un título nobiliario español creado el 9 de octubre de 1708, por el rey Felipe V a favor de Domingo Ruíz de Tagle y Tagle-Somavia, presidente del Consejo de Indias y general del Galeón de Acapulco, también llamado Galeón de Filipinas.

El marquesado de Salvatierra de Peralta es el título nobiliario español, originario de la Corona de Castilla, que el rey Felipe V concedió a Juan Bautista de Luyando y Bermeo Camacho y Jaina el 18 de marzo de 1708, con la denominación original de "Marqués de Salvatierra". Se trata de un título concedido por éxitos militares en la Nueva España.

El marquesado de Altamira de Puebla es un título nobiliario español otorgado por el rey Felipe V, el 24 de mayo de 1710, con la primitiva denominación de "Marquesado de Altamira", a favor de Bartolomé Ortiz de Casqueta y Ballesteros, caballero de la Orden de Santiago, Alférez Mayor de Puebla, Virreinato de Nueva España.

El marquesado de Uluapa fue creado el 26 de mayo de 1710. Diego de Estrada y Galindo, que era presbítero, y ocupó los cargos de canónigo y Deán en la catedral de Guadalajara, recibió los títulos de nobleza de Vizconde de Estrada y Marqués de Uluapa.

El marquesado de Villa Hermosa de Alfaro fue otorgado el 26 de mayo de 1710 a Luis Inocencio Soria Villarroel, primer marqués de Villahermosa y Alfaro.

El marquesado de Castillo de Aysa, otorgado el 18 de septiembre de 1727 a Francisco Ignacio de Aysa García Aguilar.

El marquesado de Acapulco, es un título nobiliario español, creado el 18 de noviembre de 1728, por el Rey Felipe V, para Don Gonzalo José Mesía de la Cerda y Valdivia.

El marquesado de San Clemente, creado el 20 de diciembre de 1730, entregado a don Francisco de Busto y Moya.

El marquesado de San Juan fue creado el 19 de abril de 1731, Se le otorgó a Onofre Enrique Baños Sotomayor.

El marquesado de las Salinas es un título nobiliario español creado el 20 de octubre de 1733 por el rey Felipe V, con el vizcondado previo de Tagle, a favor de Juan Manuel Pérez de Tagle y Gómez de la Sierra.

El marquesado de Valle Ameno, creado el 14 de noviembre de 1735, concedido a don Agustín Moreno Ruiz y Castro

El marquesado de Rivas Cacho, creado el 14 de julio de 1764 por Carlos III y otorgado a don Manuel de Rivas Cacho.

El marquesado de Pánuco es un título nobiliario español creado el 11 de febrero de 1772 por el rey Carlos III a favor de Francisco Javier de Vizcarra y Moreno, poblador de la ciudad de Rosario en Sinaloa México, minero matriculado y propietario de las minas del Real de Pánuco.

El marquesado de Castañiza es un título nobiliario español creado el 5 de marzo de 1772 por el rey Carlos III a favor de Ignacio Mariano de Castañiza y González de Agüero, vecino de México


Continuará...

lunes, 21 de mayo de 2018

Los marqueses en Nueva España, siglo XVII

   El asunto nobiliario en Nueva España se vuelve cosa interesante, más allá del boato que esto pueda representar, el interés lo encuentro manifiesto en el poder que llegaron a tener. Siendo originario de guanajuato, desde siempre oí sobre ciertos personajes a los que se les dio título, lo del "dar" ahora lo entiendo que fue más bien "comprar" a través de donaciones que, siendo cosa nobiliaria, se les decía "graciosas donaciones",  fue pues, en Guanajuato que se otorgaron tres títulos, uno el de Conde de la Valenciana, el otro el Conde de Casa Rul y uno más, el de Conde de Pérez Gálvez. Pero antes hubo marqueses, el de San Juan de Rayas y el de San Clemente. 
   Con el fin de entender un poco la compleja organización nobiliaria, abro un nuevo tema en este Bable en el que nos enfocaremos a entender mejor el mencionado asunto. Comenzamos con el Marquesado, pensando que el primero que se dio en la que luego sería llamada Nueva España, fue precisamente al conquistador, Hernán Cortés, Marques del Valle. Pensaba que todo marqués debía contar con vastas propiedades, con enormes cantidades de tierra y que de allí se crearía su Marquesado, pero no es así, igual había prósperos comerciantes o mercaderes que ante las dimensiones de sus fortunas y los beneficios (graciosos o gracias) que hacían a la Corona, recibían el título, con él generarían mayor prosperidad aun pues ya no se negociaría solo con un Señor, sino con un Marqués.

  ¿Por qué el nombre de marqués? pues debido a que a los señores de frontera se les llamaba marqueses, ya que tenían a su cargo la defensa de una frontera y administración de una marca dentro del Imperio carolingio. Estas marcas eran territorios fronterizos, como la Marca Hispánica, (frontera con los territorios musulmanes); territorio comprendido entre la frontera político-militar del Imperio carolingio con al-Ándalus. (Te recomiendo entrar a este enlace para entender mejor el concepto.)

 Varios fueron los títulos nobiliarios que se entregaron en Nueva España, más de los que imaginamos, comenzamos esta serie en orden cronológico con los marquesados otorgados a lo largo del siglo XVI y XVII:

Marqués del Vale de Oaxaca, otorgado el 6 de julio de 1529 a Hernán Cortés. Comprendía tierras en los hoy estados de México, Oaxaca, Morelos, Veracruz, Michoacán y en la CDMX. Su dimensión era enorme: Coyoacán, de 55 000 ha. Toluca con 45 000. Charo de 10 000. Tehuantepec, 55 000. Oaxaca, 150 000 y Cuernavaca con 410 000. Su propiedad totalizaba 725 000 hectáreas.

El marquesado de Salinas del Río Pisuerga es un título nobiliario español creado el 18 de julio de 1609, por el rey Felipe III, para Luis de Velasco y Castilla (1539 - 1617), virrey de Nueva España, y también virrey del Perú. Entiendo aquí que el título fue creado por mera nobleza y no por posesiones de tierra y sus riquezas.

El marquesado de Villamayor de las Ibernias es un título nobiliario español creado el 7 de abril de 1617 por el rey Felipe III a favor de Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra, adelantado de Nueva Galicia en Nueva España, caballero de la Orden de Santiago y señor de Villamayor de las Ibernias.

El marquesado de San Miguel de Aguayo es un título nobiliario español otorgado el 30 de marzo de 1682 por el rey Carlos II a favor de Agustín de Echeverz y Subiza que en 1667 casó con Francisca de Valdés Alceaga y Urdiñola, biznieta del Conquistador Gobernador de Nueva Vizcaya, don Francisco de Urdiñola, cuyas propiedades a finales del siglo XVI, abarcaban todo el sureste de Coahuila, con excepción de algunas porciones del valle del Saltillo y abarcaba al norte hasta Cuatro Ciénegas y Castaños, al sur hasta los límites con Zacatecas, incluyendo las haciendas de Bonanza, Cedros, Mazapil y Santa Elena por el poniente hasta los límites de Parras y al oriente hasta los límites de los actuales estados de Coahuila y Nuevo León, abarcaba 3 000 000 de hectáreas

El Marquesado de Villar del Águila es un título nobiliario español, creado el 6 de julio de 1689 por el rey Carlos II a favor de Juan Antonio de Urrutia y Retes, Alguacil Mayor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Nueva España. La mitad del actual estado de Querétaro perteneció a esta familia.

El marquesado del Valle de la Colina fue merced de Carlos II el 24 de julio de 1690, a don Diego Madrazo y Escalera Rueda de Velazco, Caballero de Calatrava, descendiente del Guarda Mayor del Rey; con el marquesado del Valle de la Colina don Diego Madrazo recibió en la Nueva España cuantiosas dotes en haciendas, minas, ríos, montañas y operarios a su servicio, en Tehuacán, Tepeaca, Coatzacoalcos, Zacualpan, Tecali y Orizaba.

El marquesado de Monserrate fue concedido a don Francisco Javier Vasconcelos el 25 de agosto de 1690. (Puebla).

El marquesado de Santa Fe de Guardiola es un título nobiliario español creado el 6 de marzo de 1691 por el rey Carlos II a favor de Juan Bartolomé de Padilla Guardiola y Guzmán, Oidor de la Real Audiencia de la Nueva España. 

El marquesado de San Jorge le fue entregado el 25 de junio de 1691 a don José de Retes de Ortiz y Largacha

El marquesado de Buenavista es un título nobiliario español creado el 25 de octubre de 1688 por el rey Carlos II a favor de Martín Rodríguez de Medina y Morel. Otra fuente indica la fecha de creación el 10 de febrero de 1696.

El marquesado de la Nava de Bárcinas es un título nobiliario español creado por el rey Carlos II en 1700 a favor de Diego de Vargas Zapata y Luján, como gobernador y pacificador de Santa Fe. Su nombre se refiere a la pedanía de Bárcinas, situada en el municipio granadino de Iznalloz, España, Diego de Vargas Zapata y Luján.


La corona de marqués era de oro, con cuatro florones y cuatro ramos, compuesto cada uno de tres perlas, de suerte que entre cada dos florones haya tres perlas, dos apareadas y otra encima de ellas.

Continuará...

domingo, 20 de mayo de 2018

Los monumentos al mestizaje (incluye una sorpresa)

  Creo la historia de México [algunos capítulos] se antojan fantasía, {independientemente que los hayamos agrandado y afantaseado aún más}. Malinche, Ce Malinali o Marina, es uno de esos míticos personajes, no hablaba español, su habilidad era hablar nahua como lengua madre y maya como lengua aprendida… el que sí hablaba español, claro es, era Jerónimo de Aguilar… ¿mejor anécdota histórica podremos tener? Jerónimo de Aguilar traducía del español al maya a Malinche, luego ella haría lo propio al traducir del nahua al maya para que Aguilar lo tradujese al español (castellano en todo caso).

  Aguilar hablaba maya porque había vivido ocho años entre ellos, junto con Gonzalo Guerrero, que es el personaje que hoy nos ocupa ya que estamos en el análisis de los olvidos del Quinto Centenario, en este caso el del mestizaje o “encuentro” de dos pueblos, de dos mundos. Los quinientos años del mestizaje, de la nueva raza que por el caribe mexicano se creó… ¿cuándo ocurrió? Complicada pregunta.

   El protagonista masculino es un español, Gonzalo Guerrero, nacido en Palos de la Frontera, próximo al  mítico puerto del mismo nombre, en 1470, la protagonista femenina es Zazil Há, quizá nació en 1490… él, Gonzalo, se embarca al Nuevo Mundo, al parecer en 1508, dos años luego estaba ya en uno de los puntos más peligrosos que hay, aun en la actualidad, el Darién, entre el actual Panamá y Colombia, para 1511, embarcado en una nave, se dice que el 18 de agosto la nave es golpeada por una tormenta tropical, destruyéndola, pocos sobrevivieron y fueron a dar a las costas del actual Quintana Roo, quizá por el rumbo de Akumal.

  Gonzalo Guerrero fue hecho prisionero, no sabemos por cuánto tiempo, quizá 4 años, pues al ser liberado casa con Zazil Há y tiene tres hijos. Podemos calcular 1516 el año en que nace el primero de ellos, es decir el mestizaje en México tiene ya 502 años, ¿se recordó la fecha? Creo que no, este es otro de los olvidos del Quinto Centenario… como quiera, a Gonzalo Guerro y Zazil Há se le han levantado varios monumentos: en Akumal, Mérida, Chetumal, Playa del Carmen y Cozumel. En la ciudad de México hay uno que se hizo sobre el mestizaje pero teniendo en el cuerpo escultórico a Hernán Cortés y Malinche, una amena descripción de ese monumento la puedes leer aquí

Para ver el documental sobre Gonzalo Guerrero, entra aquí.

sábado, 19 de mayo de 2018

El desmembramiento de las haciendas virreinales: caso Cuisillos, Jalisco

   Recuerdo que hace tiempo comentaba sobre las dimensiones de las haciendas, no lo relacionado a estancias de ganado mayor o menor sino ya, entrado el siglo XIX, lo que significaba en hectáreas aquello que algunos terratenientes llegaron a poseer; la propiedad más grande de todas estaba en Chihuahua, Luis Terrazas era quien dominaba la zona; la segunda estaba en Coahuila (600 mil y 400 mil hectáreas respectivamente (ver aquí). En Jalisco, cercana a la Bahía de Banderas se encontraba la hacienda de Chametla, era dimensiones descomunales, lo puedes ver aquí.

   De todas las haciendas de Jalisco que relacionamos en el enlace mencionado la número 13 es la que analizaremos hoy pues, originalmente era de las más grandes que hubo, por original me refiero al siglo XVII, ya en el Porfiriato las cosas habían cambiando en mucho. Así pues, veamos las dimensiones y variantes que tuvo la Hacienda de Nuestra Señora del Rosario de Cuisillos:

a).- Entre 1594 y 1615 el propietario de las tierras era Juan González de Apodaca Rubín, contaba con 9 sitios de ganado mayor, 3 de menor y 12 caballerías. Esto significa una extensión de 18 657 hectáreas.

b).- Para 1643 la hacienda estaba en propiedad del hijo [asumo] de Juan Gonzáles, Celedonio González de Apodaca y la dimensión era de 38 212 hectáreas, es decir, 21 sitios de ganado mayor, 1 de menor y 13 caballerías.

c).- Entre 1677 y 1730 la enorme hacienda pasa por distintas manos: Juan Gil de Herrada, Bartolomé Rodríguez Palma, Martín Sánchez de Calderón, Pedro Sánchez de Tagle, Manuel Sánchez de Tagle y, finalmente es dada en dote a Luis Josefa Sánchez de Tagle al casar con Juan Rodríguez de Alburne Miranda y Busto, para entonces eran 46 222 hectáreas, equivalentes a 22 sitios de ganado mayor, 6 de menor y 68 caballerías.

Luego de la guerra de Independencia la propiedad es reclamada por los herederos del V marqués de Altamira, legítimos sucesores, siendo Cecilia Rodríguez de Alburne la última descendiente del marqués. A mediados del siglo XIX la propiedad está en manos de Francisco Martínez Negrete y Simón del Llano. En 1910 la Hacienda de Cuisillos está en manos de Josefa Llano de Cortazar con 17 380 hectáreas. Para 1918 la propiedad reporta 6 638 hectáreas. 

Creo este es un claro ejemplo de como aquellas enormes propiedades novohispanas van reduciendo sus extensiones al paso del tiempo, llegando a la "puntillada final" que representó el Reparto Agrario.

Fuente:

Todos los datos los extraje del interesante artículo de Ramón Goyás Mejía: Tierras de "pan llevar", desarrollo y ocaso de la hacienda Cuisillos. Lo puedes ver completo aquí.