martes, 22 de agosto de 2017

Antes y ahora. Esquina Madero y Eje Central, CDMX

 Ciudad de México, 1895. La esquina de Plateros que se había llamado Primera de San Francisco con la calle de San Juan de Letrán no era ya, como en tiempos novohispanos, el límite de la ciudad y ya había sufrido un cambio desde mediados del siglo XIX cuando fue derribado el Convento "Grande" de San Francisco. Se levantaba un estupendo edificio con mansarda y otros elementos propios de la arquitectura francesa tan replicados en México.

 CDMX, 2017.- Ya desde 1950 la fisonomía de esa esquina comenzaba a cambiar, se levantaría en la Calle Madero con San Juan de Letrán el edificio que conocemos como la Latino, es decir, la Torre Latinoamericana. Al poco la calle cambia de nombre a Lázaro Cárdenas, para luego ser designada como Eje Central. La calle Madero pasará a ser Peatonal Madero.

lunes, 21 de agosto de 2017

1901: Un baile en el Jockey Club de la Ciudad de México

   El Jockey Club era, al finalizar el siglo XIX y durante la primera década del siglo XX, el lugar de reunión de la alta sociedad de la Ciudad de México, seguramente tú has estado en sus instalaciones, se trata de lo que hoy conocemos como Casa de los Azulejos, sede del Samborn’s. Quizá has comido unas enchiladas suizas en el salón principal, mismo que fue el lugar en el que hubo estupendos bailes, como este que, por suerte, fue descrito cabalmente en una crónica no de página social del Mundo Ilustrado, sino dentro de la memoria del Segundo Congreso PanAmericano realizado en noviembre de 1901.

   “El Jockey Club es el centro en donde se reúne la sociedad selecta de la ciudad de México, el más aristocrático de los clubs y de los casinos. Un verdadero palacio es el edificio en que se halla establecido; levántase éste en la mejor avenida de la Metrópoli; su Mesa Directiva la forman personas caracterizadas, encumbrados personajes en la política y en la banca. Cuando el Jockey Club anuncia una fiesta en sus elegantes salones, la noticia es recibida como el acontecimiento que deja gratísimos é imperecederos recuerdos, y en las familias de la crema social, produce el mayor entusiasmo.

  Con motivo de la estancia de los Señores Delegados á la Segunda Conferencia Pan-Americana, los caballeros que forman el Jockey Club, deseosos de agasajarlos, organizaron un baile en honor de aquéllos y de sus familias, para el cual hicieron grandes preparativos, poniendo en juego los cuantiosos elementos de que disponen. La fiesta se ofrecía lucida, pero resultó brillante en extremo, digna de la magnificencia de los que la organizaron, y digna también de las conspicuas personas á quienes fue ofrecida.

  Las invitaciones, grabadas en finas esquelas, llevaban el emblema del Club, siendo suscritas por el señor General D. Francisco Z. Mena y por el señor D. Genaro Raigosa, Presidente y Secretario, respectivamente; y aunque muy limitadas, fueron distribuidas con tal esmero y acierto, que una concurrencia escogidísima se vio reunida la noche del gran baile, efectuado el 30 de Noviembre de 1901.

  El edificio que ocupa el Jockey Club es conocido generalmente con el nombre de El Palacio de Azulejos; presentaba un aspecto semejante al de los palacios encantados de que nos hablan Las Mil y una Noches. El patio estaba cubierto por una vela, y en el pavimento se colocó una rica alfombra. En el centro se veía un parterre de musgo y heno, con multitud de flores delicadas y numerosos focos incandescentes de colores. La base de todos los pilares fue cubierta por paniers de flores, y alrededor de las columnas corrían guirnaldas de flores también, que ocultaban entre sus tallos foquitos incandescentes. Los capiteles igualmente se hallaban cubiertos con flores artísticamente combinadas y mezcladas con focos de luz. La fuente que está á la izquierda del patio y que es una joya de arquitectura, lucía muy bonito adorno de flores y focos de luz. En la balaustrada, al Norte del patio, se colocó un escudo formado con las banderas de todos los países de América, entrelazadas con listones de seda de los colores nacionales de México.

  El pasadizo que conduce al segundo patio, tenía á uno y otro lado numerosas plantas tropicales, entre cuyas hojas lucían focos eléctricos de pequeño tamaño: al fondo destacábase una estatua de bronce, representando á la América sosteniendo un haz de doscientos focos incandescentes. De uno á otro ángulo del patio corrían en sentido diagonal, dos hilos de focos á la altura de la vela, y otros muchísimos se habían instalado en la cornisa y en otras líneas de la arquitectura, con lo que la claridad era semejante á la del día. A un lado de la escalera principal se formó una gruta de plantas tropicales, y entre las hojas se veían también focos de colores. La balaustrada de la escalera estaba toda cubierta de flores delicadas y en los descansos se colocaron estatuas de bronce, que sostenían candelabros cargados de focos. El adorno tenía la particularidad de estar amoldado al orden arquitectónico del hermoso vestíbulo, haciendo resaltar su belleza. Concluida tan ligera descripción del principal ornato, vamos á ocuparnos de la distribución de los departamentos.

   En el entresuelo se dispuso el guarda-ropa para caballeros, servido por lacayos, é inmediato al primer descanso de la escalera principal. El guarda-ropa para las señoras se colocó contiguo al salón principal de baile, y contenía amplios armarios para los abrigos, que se sujetaban con una cinta de seda y el número de orden. Para el arreglo de toilettes y tocados se destinó una encantadora pieza inmediata al guarda-ropa de señoras, ocultándose la entrada con magníficas lunas de Venecia, colocadas en forma de biombo y con marco de flores pintadas en vistosos conjuntos. El interior del camarín era una delicia por sus muebles y por sus tapices; el vestidor, provisto de las esencias más delicadas y de cuanto es imaginable para reparar el tocado de una dama, lucía clarísima luna apaisada y era de un gusto refinado. En los muros del salón-tocador se veían espejos de gran tamaño. En uno de los ángulos se colocó el palco de la orquesta, detenido de la techumbre por cuatro varillas figurando graciosas columnas, que soportaban deslumbrantes luces; la balaustrada blanca, con adornos oro  embellecida por preciosos tallados y adornada con gasas crema y ramos de rosas sujetos por anchos listones, se veía iluminada en sus contornos, por centenares de luces: el centro tenía las cifras del Club, formadas por diminutos focos incandescentes. A continuación de la sala de baile, estaban los salones de desahogo y el de fumar, ajuarados apropiadamente. Seguían los comedores, adornados con plantas exquisitas, cuyos artesones se constelaron por incontables luces.

  En las mesas había suculentos manjares servidos en vajilla de plata, valiosos centros y candelabros también de plata, que sostenían blancas espermas veladas con pantallas; ramilletes de fragantes violetas esparcían sus delicados perfumes. El adorno y distribución del local, mereció elogios para los comisionados, Señor Ingeniero Don Luis de la Barra y Señor Don Francisco de Lauda y Escandón, quienes hicieron, tanto en el conjunto como en los menores detalles, derroche de buen gusto y de inspiración. Una de las mejores músicas del ejército, se colocó en el vestíbulo para que alternara con la orquesta. La servidumbre del palacio vestía de gran librea y ocupaba sus puestos.

  En las afueras del edificio se organizó un servicio especial de policía, para dar colocación á los carruajes y entregar la papeleta que indicaba el número que les correspondía y el sitio de colocación. La multitud se agolpaba en las inmediaciones del Jockey Club, deseosa de ver, aunque momentáneamente, los invitados y las soberbias toilettes de las damas. Poco antes de las diez comenzaron á llegar los primeros carruajes, y media hora después, los salones se hallaban, en toda su grandeza, ocupados por los invitados. El golpe de vista que presentaba la fiesta a media noche, era indescriptible, maravilloso. No pretendemos describir el fausto, la riqueza, el lujo, la suntuosidad y la magnificencia de aquellos salones; diremos sólo, que en ellos se veían acumulados todos los componentes de una fiesta excepcional, y que los organizadores de ésta, deben estar satisfechos. El Señor Presidente de la República, los Secretarios de Estado, los Señores Delegados á la Segunda Conferencia Internacional, el Cuerpo Diplomático, prominentes personas en la banca y en las letras, y los caballeros más distinguidos de las colonias extranjeras, con sus familias, formaban la selecta concurrencia. Las piezas de baile se sucedían unas á otras acrecentando más y más la alegría de los jóvenes, de los que viven en la plenitud de las ilusiones y se transportan á los mundos de lo ideal, con las melódicas notas de la orquesta y los cadenciosos balanceos del wals.

  Las etiquetas de las damas se llenaban como por encanto, y el implacable tiempo, desplegando sus grandes alas, volaba más que en otras horas de alegría. Pronto pasó la media noche; fueron al comedor, el Señor General Díaz y sus Ministros, los Delegados, los miembros del Cuerpo Diplomático, las personas que forman la Mesa Directiva del Club, las familias de los enumerados y los demás concurrentes. En la imposibilidad de describir con todos sus detalles, los ricos y suntuosos trajes de las aristocráticas damas, nos limitamos á dedicar á cada uno dos ó tres líneas.

  La distinguidísima y virtuosa señora Doña Carmen Romero Rubio de Díaz, estaba deslumbrante, vestida de gasa plateada sobre falda de seda blanca; valioso collar y ahogador de hermosas perlas, roja camelia en el pecho y soberbia diadema de límpidos diamantes, completaban su gran toilette.

  La muy estimable señora Doña Laura S. de Mariscal, esposa del Ministro de Relaciones Exteriores, lucía una de las admirables creaciones de Madame Van Rooten. El cuerpo del vestido era de seda blanca, cubierto con encaje crema de antiguo chantilly bordado; el corpiño estaba guarnecido con grandes cabochons. Llevaba valiosas joyas, distinguiéndose por la elección acertada de su traje.

  La aristocrática señora de Clayton, vestía faya negra moteada de blanco sobre seda negra, y adornada su elegante tenue con admirables piedras preciosas.

  La muy apreciable señora Doña Luz Acosta de González Cosío, esposa del Ministro del Interior, llevaba una real creación de Madame Lafage. Era de seda perla cubierta por encaje negro de Chantilly; se engalanaba con joyas del mejor gusto.

  La muy distinguida señora Doña María Cañas de Limantour, esposa del Ministro de Hacienda, ataviada con una exquisita creación de París, de chiffon plateado sobre seda color de rosa; era modelo de elegancia, luciendo perlas y diamantes de hermosas aguas.

  La distinguida esposa del Ministro inglés, Mr. George Greville, se vestía con primoroso traje estilo Imperio, de gasa oro sobre rosa pálido; plumas blancas y brillantes en el tocado.

  Madame Blondel, esposa del Señor Ministro francés, llevaba un admirable vestido duquesa, de raso crema, adornado con encaje del mismo color.

La señora Luz González Cosío de López, se presentó con elegante confección estilo Imperio, de seda China blanca.

  La señora de Don Juan Dublán, admiraba por la grande tenué de Madame Van Rooten. Un traje Imperio de tela de raso crema cubierto con muselina de seda blanca, pintada á mano según el estilo arte nuevo, con inserción de Chantilly oro; diamantes, rubíes y zafiros.

  La hermosa y distinguida señora Doña Catalina Altamirano de Casasús, llevaba con donaire, soberbia toilette formada por rico encaje negro de Chantilly sobre piel de seda color de rosa; collar de gruesos brillantes en el cuello, y rica diadema en el tocado.

  La señora de José Castellot, hermosa toilette de tela realzada amarilla, corpiño bordado con adornos de tul lentejueleado de oro.

  La señora Miranda de Fernández, estaba encantadora con un vestido de raso blanco, cubierto con vaporosa gasa de seda del mismo color, y adornos de encaje lentejueleado de plata.

  La señora Luisa Raigosa de Díaz, se ataviaba con una distinguidísima toilette de seda de China azul pálido, adornado con encaje lentejueleado de plata, corpiño guarnecido con rosas; soberbios diamantes.

  Mrs. William Heimke, vestido de raso cubierto con tul negro, adornos de terciopelo negro bordado y aplicaciones de encaje blanco.

  La señora Scherer de Scherer, confección estilo Imperio, de seda color de rosa cubierto con tul moteado de blanco.

  La esposa de Don Pablo Martínez del Río, traje estilo Imperio de raso amarillo, cubierto con encaje de Bruselas, crema.

   Mrs. W. W. Graham, toilette de seda color de rosa subido, cubierto con muselina de seda amarilla, lentejueleada de oro y adornado con quillas de encaje de Bruselas, crema.

  Mrs. Maxwell Alexander Kilvert, correctísimo traje de piel de seda negra y guarnecido de encaje.

  Mrs. J. B. Body, vestido de raso blanco con guarnición de rosas.

  La señora de Don Roberto Núñez, soberbiamente vestida de raso blanco bordado de rosas, abierto en el frente; aigrette blanca con broche de diamantes; adornos de las mismas preciosas piedras.

  La señora de Sánchez Mármol, admirable vestido de brocado color de perla, adornado con raso color de rosa subido.

  La señora de Santiago Méndez, lujosamente ataviada de raso con adornos de encajes crema: joyas de brillantes.

  La señora de Don José F. Godoy, gran falda de seda color de rosa adornada con bordados de seda crema.

  La señora de Don Guillermo de Landa y Escandón, vestido duquesa de raso blanco recamado con rosas; aplicaciones ondulantes de chiflón negro lentejueleado de oro; collar y broche de perlas y diamantes, diadema de brillantes en el cabello.

  La señora de Duarte Pereira, esposa del Señor Ministro del Brasil, encantadora toilette de raso acerado con aplicaciones de encaje blanco.

  La señora de Don Manuel Escandón, elegantísima tenue de muselina color de rosa pintada á mano con fondo de seda rosa; soberbios diamantes y esmeraldas en el corpiño.

  La señora de Don Tomás Braniff, primoroso traje de seda de China blanca, adornado con encaje de Bruselas; rico collar de brillantes, aicrette blanca con diadema de perlas y grandes brillantes.

  La señora Sofía Romero Rubio de Elízaga, encantadora toilette de raso azul, adornado con encajes.

   La señora de Emilio Bello Codecido, traje de seda bordado con terciopelo iris arte nuevo; valiosas joyas

  Mrs. W. I. Buchanan, encantador y elegantísimo traje de encaje blanco sobre seda del mismo color.

  La señora de Don Francisco de Landa y Escandón, elegante vestido de faya bordada; rosas al lado izquierdo del corpiño.

La señora de Don José Porrúa, vestido de raso color de paja y Chiffon; hermosos brillantes y perlas.

  La señora de Don Dámaso Mazzenet, falda bordada negra sobre raso blanco con guarnición de terciopelo negro, abrochado con turquesas.

  La encantadora señora de M. M. Galavíz, toilette de seda rosa; collar de perlas y diamantes.

La señora del Dr. Don José Ramos, elegante confección de seda color de rosa, adornada de verde.

  Doña Elena Mariscal de Limantour, gran traje estilo Ana de Austria, de piel de seda blanca y amarilla; collar y broche de soberbios diamantes.

  La señora de Don Eduardo Rincón Gallardo, falda de brocado perla, corpiño adornado con paillettes azules; costoso collar de perlas y brillantes, media luna y estrella de hermosas piedras en el cabello.

   La señora Cristina Cortina de Alvarez Rul, faya negra bordada sobre seda blanca; adornos de brillantes.

La señora de Don Marcial Martínez, faya negra sobre seda blanca; collar de perlas.

La señora de Don José Ignacio Icaza, raso blanco con aplicaciones de terciopelo heliotropo.


La señora Concepción Miramón de Fortuño, encaje negro sobre raso color de rosa; bolero de terciopelo del mismo color; adornos de brillantes.

  La señora Rosenda de Alvarez, muselina blanca sobre seda blanca.

  Mrs. J. H. Hampson, soberbiamente vestida con brocado azul turquesa.

  Mrs. Charles M. Pepper falda de seda color violeta, con adornos de punto; violetas naturales en el corpiño y en el peinado; brillantes y perlas.

  La señora González de Algara, faya negra sobre seda del mismo color; guarnición de terciopelo amarillo canario y perlas.

  Mrs. John Cassel Wiliams, foulard púrpura y blanco, con adornos de terciopelo negro.

  Mrs. A. Grimwood, encaje negro sobre seda heliotropo, adornos de terciopelo del mismo color, un poco más obscuro.

  La señora de Carlos Rivas, se distinguía por la riqueza de sus joyas; lucía traje de raso negro bordado; collar de perlas, ahogador de brillantes; el corpiño adornado con brillantes y diadema de las mismas piedras preciosas.

  La señora de Don Arturo Ibáñez, faya negra bordada con paillettes azul tornasol sobre raso negro y adornos con "no me olvides."

  Mrs. Franz Ruvke, brocado perla y rosa con adornos de rosas bordadas y chiffon gris perla.

  Mrs. Pedron Laclau, brocado verde Nilo, adornado con chiffon lentejueleado de plata.

  La señora de Don Joaquín Palomo, encaje negro sobre seda blanca; ramillete de violetas artificiales en el corpiño; ahogador de raso blanco con brillantes.

  Señora Larraín de Walker Martínez, elegante faya negra bordada sobre fondo de piel de seda del mismo color.

  La señora de Don Manuel Zamacona é Inclán, raso blanco adornado con encaje, camelia roja en el corpiño.

  La señora de Don Pedro Rincón Gallardo, tul negro sobre raso blanco; perlas en el cuello, diadema de soberbios brillantes. Las encantadoras señoritas se ataviaban con admirables trajes de gran recepción, que multiplicaban sus encantos.

  Mss. Charlotte Clayton, vestido raso blanco. La señorita Catalina Clayton, seda China blanca; adornos de encaje crema, listones de raso blanco. La señorita María Teresa Limantour, faya moteada de azul sobre seda azul; perlas sobre el cuello. Miss. Bourke, tul blanco sobre raso blanco con «Lirios del Valle,» artificiales. La señorita Guadalupe de Landa y Buch, muselina blanca, fichú «María Antonieta,» del mismo material, y un ramillete de rosas reinas en el pecho. La señorita María Rincón Gallardo, chifón blanco, bordado de seda. La señorita Guadalupe de Landa y Lozano, encaje negro sobre seda del mismo color. La señorita Guadalupe Icaza y Camacho, brocado azul. La señorita Josefina Núñez y Prida, raso amarillo con aplicaciones de encaje crema. La señorita Lorenza Braniff, raso rojo y faya roja sobre seda del mismo color. La señorita María Matilde Ituarte, seda color de rosa, adornado con lentejuelas de oro. La señorita Luisa Alcázar, tul lentejueleado de plata sobre raso blanco. La señorita María Caramendi, chiffon azul lentejueleado de plata sobre seda azul. Las señoritas Dolores y Ana Rubio, vestían trajes de seda China blanca, adornados de raso rosa. Las señoritas Guadalupe y Anita Riba y Cervantes, lucían soberbios vestidos de brocado negro adornados con encaje y raso del mismo color.

   La señorita Eusebia Fox, un vestido que caía muy bien á su refinada belleza, de muselina de seda amarilla sobre taffeta amarillo, adornado con rosas del mismo color, "no me olvides," artificiales y encaje blanco de Bruselas. La señorita Isabel Vinent, radiante en un traje" de piel de seda blanca, revestido de tul lentejueleado. Señorita Dolores Mestre, encantadoramente ataviada con raso blanco cubierto con chiffon bordado del mismo color, adornado con listones de raso liberty, blanco también. Llevaba una graciosa guía de lilas blancas en el frente del corpiño. Señorita Cecilia Rebollar, elegante traje de muselina blanca sobre rica tela de seda, con adornos de terciopelo púrpura. Señorita Grace Thompson, de St. Louis, raso azul pálido jaspeado con lentejuelas de plata; adornos de cliiffon negro. Señorita Teresa del Villar, muselina de seda color de rosa, adornos de listón de raso del mismo color. Señorita Juanita de Sequeira, tul blanco bordado con terciopelo negro sobre seda blanca. Señorita Teresa Torres Rivas, muselina de seda blanca sobre piel de seda del mismo color; adornos de raso blancos. Señorita Paz Calderón, raso rojo con aplicaciones de encaje crema adornos de diamantes. Señorita Guadalupe Rincón Gallardo, raso azul pálido, adornado con blondas lentejueleadas. Señorita Concepción Sierra, muselina blanca sobre seda de igual color, con guirnaldas de rosas rojas artificiales. Señorita Florence Duchanan, fayá negra sobre seda negra. Señorita Dolores Duarte Pereira, muselina blanca sobre seda blanca. Señorita Rosita Alvarez Calderón, precioso traje de seda moteada de rojo, con amapolas del mismo color en el corpiño. Señorita Sara Chavero, crepé de China blanco, con listones de raso del mismo color. Señorita Mary Hay, crepé de China azul adornado con encaje blanco lentejueleado de oro, mangas á jour, de encaje lentejueleado; lila blanca en el cabello. Señorita Josefina Hay, crepé de China blanco, con rosas rojas en el cabello y en el corpiño. Señorita Josefina de Landa y Buch, apropiado traje juvenil de muselina de seda blanca, con chorreras y adornos de raso blanco.

  Pretendimos formar el más completo ramillete de soberanas flores al citar las distinguidas damas que asistieron á la gran soirée; quizá involuntariamente, por supuesto, hayamos incurrido en omisiones, y en tal caso humildemente esperamos una disculpa, pues por mucho esmero que el cronista tenga, fácilmente algunas violetas llegan a escapársele, si con tanta premura las recoge.


Visitaron los deslumbrantes comedores todos los invitados el Señor General Don Porfirio Díaz acompañó á la mesa á Madame Blond esposa del Señor Ministro de Francia; el Señor General Clayton, Embajador de los Estados Unidos de América, a la Señora Carmen Romero Rubio de Díaz; la Señora de Clayton, aunque permaneció algunas horas en los salones, antes de la cena abandonó la fiesta.

Los artísticos menús enumeraban los siguientes platillos:

Consommé en Tasse.
Petits paniers á la Mascotte.
Jambón de York Diplomate.
Pain de foie-gras á la Parisienne.
Chau-froid de poulardes á la ancienne.
Roastbeef garni á la Russe.
Welsh Rabbit.
Gateaux assortis.
Giace Crème au Café.
Café. Thé.

Después del ambigú, el baile continuó más entusiasta aún, notándose general complacencia y regocijo.

  Cuando las estrellas palidecieron para perderse luego en el espacio y las infinitas luces de los salones se amortiguaron al fulgor de la sonriente aurora, todavía se veían salir algunos concurrentes al aristocrático palacio; ellas, cubriendo la gran todte con rico abrigo de mullidas pieles, y el encantador tocado con finísimo pañolón de seda; y ellos, asomando la nítida corbata entre las aterciopeladas solapas del largo y abotonado gabán.

  El trotar de los frisones que tiraban de los suntuosos carruajes, fue perdiéndose poco á poco; la gran avenida se veía casi desierta; los torrentes de luz que despedían horas antes los balcones del Jockey Club, vencidos por las claridades del naciente día, se convirtieron en pálidos destellos.

El baile había concluido, la fiesta muerto, dejando á sus elegidos recuerdos de su rica magnificencia!


Fuente:
Morales, Vicente y Rosales, José María. Crónica Social. 2ª Conferencia PanAmericana. Laso y Compañía. México, 1902. pp. 283-291

domingo, 20 de agosto de 2017

En El Bable llegamos a los 6 y medio millones de visitantes.

  Hoy es domingo, 20 de agosto de 2017. Estoy en Salamanca, ciudad de la que soy originario, en donde viví mis primeros 17 años y luego comenzó un largo recorrido, primero por Guadalajara, para atender a la Universidad, luego a la Ciudad de México para trabajar y de ahí a Cancún, Ixtapa y Los Cabos, para regresar a Salamanca luego de 37 años. Cabe mencionar que entre una y otra población en la que fijé mi residencia hice montones, que son varias decenas, quizá centenas, de viajes de todo tipo, cortos, largos, conociendo varios países y todos los estados de la República Mexicana. Esto, consecuentemente me fue llenando de experiencias, vivencias, conocimientos que solía compartir epistolarmente con mis amigos, al grado tal que en ocasiones escribía una larga carta que luego fotocopiaba y mandaba a mis más allegados amigos que siempre me pedían más y más... conocí las oficinas postales de todas las ciudades y pueblos que visité pues tenía la buen acostumbre de enviar cartas y postales. La afición por escribir la he tenido siempre.

  Cuando estuve a cargo de un nutrido número de personal, logré comunicarme con todos pues cada viernes me desvelaba haciendo una nueva Gazeta con z, la cual llamaba La Gazeta del Sábado y al menos durante dos años religosamente aparecía al comenzar el turno de las siete de la mañana, trabajaba en un hotel y a mi cargo tenía al rededor de 40 personas, tal vez más. Mis escritos funcionaban tan bien que esa publicación, hecha a mano, circulaba no sólo en mi departamento sino, prácticamente por todo el hotel. En buena medida creo que ese es el antecedente de El Bable, más aun porque este sistema que ahora uso y tu lees es un blog, y blog viene de log, palabra inglesa que significa bitácora y La Gazeta del Sábado la escribía sobre la bitácora de cambio de turno de la recepción del hotel.

  Fue en 2008 que sentí la necesidad de compartir por escrito todo lo que rebotaba en mi cabeza por recuerdos, por situaciones recurrentes y, sobre todo, porque siempre que platicaba alguien me decía el consabido "que interesante"; era la época en que el sistema blog se puso de moda, luego sería desplazado por el vlog (con v) que es en video pero, como no soy generación "vid" se me hizo muy complicado, seguí con el blog que es imagen fija y texto. Fue el 31 de diciembre de ese año que publiqué mi primer artículo, en el cual explico la razón del nombre. Pensaba entonces que publicaría dos artículos mensuales, incluso ya tenía hecho el programa de los 24 primeros, llevaba una suerte de "storyboard" para saber que imágenes ocupaba y los textos que subiría... a la semana me di cuenta de que podía publicar diariamente y desde entonces no paro... religiosamente un artículo cada día.

  A los tres meses de comenzar con El Bable, inicié El Señor del Hospital para difundir más de la historia de Salamanca en vías del 450 aniversario de la llegada (según la leyenda) de la imagen religiosa que tiene precisamente ese nombre, en abril del año siguiente, cuando se efectuó la celebración pensé dar por terminado ese blog, al final continué con él y abrí uno más, era 2010, año del Bicentenario y decidí documentar la Ruta de Hidalgo, de ahí que el tercer blog se llamara Cabezas de Águila. En muchas ocasiones publiqué en los tres blogs diariamente, ahora lo sigo haciendo religiosamente en El Bable y esporádicamente en los otros dos.

  Hoy, domingo previo al "Eclipse del Siglo", estoy por llegar a los 6.5 millones de visitas (quisiera decir que son lecturas) y me da mucho gusto... nunca pensé en números cuando entré en el sistema Blogger, pero como son "fan" de la estadística, los números me atrajeron.

  Debo de celebrar este numero que lo veo colosal, pero, siendo honesto, creo que si agrego las visitas de los otros dos la cosa relumbra: 6'500,000 en El Bable, 1'427,000 en Cabezas de Águila y 1'240,000 en El Señor del Hospital hacen un total de 9'167,000.

  Creo lo debo celebrar.


sábado, 19 de agosto de 2017

Antes y ahora: La Casa Colorada en Salamanca, Gto.

Salamanca, Gto. 1950. Justo frente a la estación del ferrocarril, desde la última década del siglo XIX había un establecimiento comercial que igual era cantina que almacén, es decir, una "pulpería" como antaño se conocía a las tiendas que venden de todo, a un lado estaba la Casa "Colorada", supongo el nombre se debe al color de sus paredes. Al paso del tiempo la casa dejó de ser establecimiento comercial y poco después dejo de ser casa habitación, se volvió bodega de granos. Mediaba el siglo XX cuando aun existía el hierro forjado en su ventana y los estupendos trabajos en madera que formaban la propia ventana.

Salamanca, Gto. 2017. Siendo ya bodega las ventanas fueron tapiadas, y ahora, la lluvia, el calor y todo lo que implica la intemperie y, sobre todo, el paso del tiempo, de la Casa Colorada no queda ni el recuerdo...

 En esta imagen de 1910 alcanzamos a ver entre el vagón del tren y la estación, la Casa Colorada.

  Toma de 1945, notamos a la izquierda parte de la Casa Colorada.

viernes, 18 de agosto de 2017

Antes y ahora: El teléfono

México 1900. "El teléfono es un dispositivo de telecomunicación diseñado para transmitir señales acústicas a distancia por medio de señales eléctricas. Durante mucho tiempo Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono, junto a Elisha Gray" (Wikipedia). Fue Antonio Meucci el inventor. En el caso de la telefonía, es introducida en México en 1878. El primer enlace se realizó entre México y Tlalpan. “En los albores del servicio telefónico, la Compañía Telefónica Mexicana, establecida en 1882, fue el proveedor único, hasta que en 1905 la Compañía Mexicana Telefónica Ericsson inició sus operaciones, lo que desató una saludable competencia entre las dos empresas concesionarias” (Wikipedia).

México 2017. Con el desarrollo de la telefonía celular, la comunicación inmediata no es solo de voz y datos, también imagen. Todo es habitual en nuestro tiempo, lo inusual para muchos es saber que antes los teléfonos eran sumamente pesados, fueron de cuerda, fueron de disco, fueron de pared, los hubo de mesa, vendrían luego los digitales y ahora, todo eso es historia.

jueves, 17 de agosto de 2017

El templo agrandado de Rincón de Centeno, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato

  En la no muy estudiada a fondo historia del Bajío, cuando su formación y las primeras fundaciones hay hay un sitio del que había oído pero nunca lo había visitado, se trata de Rincón de Centeno, localizado en el actual municipio de Juventino Rosas en el estado de Guanajuato, recién tuve la oportunidad de conocerlo, pude ver solamente por fuera un tempo por demás interesante, lamentablemente estaba cerrado, me comentan lo abren en las tardes cuando hay rezo y misa.

  Se trata del templo del Señor de la Guía, esa advocación nunca la había escuchado; su fiesta es el Miércoles Santo, me comentan es un Cristo de tez morena, no negro, no blanco. De fechas de construcción no tengo idea, pero vemos con claridad que hubo tres etapas de construcción, al centro hay una torre, de un solo cuerpo, notamos la pared de piedra. Esa era la capilla original, más bien pequeña, suficiente para el número de pobladores que había en la zona.

  Para ese entonces,  quizá finales del XVII o principios del XVIII, el estilo de las capillas de comunidades rurales era el tener frente a ella una cruz atrial y al oriente una pequeña capilla, como si fuera del tipo posa, la que vemos ahora es la que se ubica frente al templo, la cual fue intervenida pues se revistió de cantera rosada propia de la región.

  En una tercera intervención, fue puesto un arco en la entrada principal, al centro vemos el escudo del obispo que había en ese momento; recordamos que todo el estado de Guanajuato pertenecía al obispado de Michoacán.

  La reja nos indica la fecha en que esta parte fue construida, 1920.



  La cruz tipo atrial pero que está dentro de esta posa, notamos las manchas de cera, por el rumbo se estila en días de fiesta, colocar dos cañas, ornamentadas, que representan las canillas, asociación que hay de la cruz con el monte calvario, el cerro de la "calavera",  donde se dice fue enterrado Adán, de ahí que muchas cruces tengan una calavera grabada en la base, cosa que con las canillas se sustituye.

 Aquí vemos nuevamente cómo hacia el norte, es decir, al frente, el templo fue crecido, y colocada una torre de dos cuerpos, tal vez esto ocurre en el XIX, pero lo interesante es ver la manera que se integró la capilla posa al cuerpo agrandado. Tal vez en esa misma intervención se hizo la cúpula, o quizá fue posterior. Será interesante volver para verlo por dentro y saber la cronología de las intervenciones.


  Este es el punto, esa pequeña bóveda, tipo medio cañón, que seguramente fue la posa y que ahora es parte del templo.

  La hacienda de Montuoso fue construida por un español llamado Juan Antonio Montuoso allá por el año de 1590 pero en el año de 1597 le vende doña Francisca de Valdez esposa de Agustín de la Torre por lo cual con el tiempo le hereda a Don Agustín de Valdez y Portugal, Don Agustín de Valdez y Portugal le vende a Don Cristóbal Cano y Molina quien empieza a vender fracciones de este terreno es por eso que decimos que ya existían las haciendas desde antes de la fundación de Santa Cruz (Valencia, Comontuoso, El Tecolote, Romerillo) Rincón de Centeno que ahora pertenece a su municipio es 90 años más antiguo que Santa Cruz, pues se formó en el año de 1631 cuando Don Baltasar Centeno le compra al mismo Don Cristóbal Cano y Molina tierra de labor para una estancia de ganado mayor (1786 hectáreas) y le llamó “El Rincón” por el lugar donde se encuentra arrinconado en los cerros. La antigua hacienda de Cañada de Landín fue establecida en 1632 cuando Don Pedro Landín (su cuñado) le compra a Don Cristóbal Cano y Molina unas caballerías de tierra de monte y labor para establecer una estancia de ganado mayor, así mismo Don Pedro empezó a construir la finca, los descendientes de Don Cristóbal seguían teniendo propiedades por ese rumbo, pues por el año de 1700 había un rancho llamado lo de Cano, así que no es posible que se hayan traído 35 familias de cuenda para fundar Santa Cruz y menos que se hayan desmontado 5 km a la redonda pues ya existían las haciendas, y como se iban a desmontar terrenos que ya estaban habitados y cultivados. (1)



Fuente:

Centeno Pérez, Pablo. La antigua Santa Cruz de Comontuoso, hoy de Juventino Rosas. Monografías del Bicentenario, Guanajuato, 2010. p. 52.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Una nueva visita al panteón "viejito" de Santa Cruz de Juventino Rosas, Gto

  Digo que esta fue una nueva visita al panteón de Santa Cruz porque en 2013 fue la primera vez que dí con él. Esto ocurrió debido a que me enteré de la existencia del culto a las ánimas por estos rumbos del Bajío, la cosa no de sorprender pues desde siempre Santa Cruz, que ahora se conoce más bien como Juventino Rosas, en Guanajuato, conserva la tradición de la herbolaria y lo que con ella conlleva, de ahí que se mantenga un halo de "santidad" (el entrecomillado es indispensable) a ciertos personajes no es de sorprender.

  En México, bien lo sabemos, hay cultos que no están aceptado por la Iglesia Católica, quizá el más conocido es el de la Santa Muerte, seguido por el de Malverde y la lista se hace larga: Juan Soldado en Tijuana, el Niño Fidencio por Paredones, Simón o Maximón en Chiapas y Guatemala. Aquí lo que ocurre, específicamente en el cementerio es el culto al ánima de Andrés Delgado, personaje que participó en el bando insurgente que fuera asesinado salvajemente en 1819 en un sitio llamado Cañadas de Landín, próximo a Santa Cruz. Luego de la decapitación y seguramente el desmembramiento del cuerpo, los restos fueron llevado a la capilla del cementerio de Santa Cruz... ahí se origina la historia, la cual puedes leer completa aquí.

  Hoy la visita la hago con otro fin, ese extraño (?) gusto que tengo por visitar panteones pues sigo pensando que lo que allí se desarrolla, son situaciones sumamente particulares que nos dicen mucho, especialmente cuando ponemos ojo atento, y enfocamos la lente de la cámara a los detalles que allí van surgiendo como, por ejemplo, y para comenzar, esta lápida que nos dice que allí descansan los restos de una persona de apellido Ojodeagua... 

  Como ya lo había comentado, que, debido a la inexistencia de apellidos, en el libro de bautizos y, consecuentemente de entierros, del siglo XVI y buena parte del XVII, cuando la población aumenta, ya en el XVIII, vemos que los registros incluyen (no en todos) un apellido, el cual es, por ejemplo, Lobo y Coyote, que originalemente fueron más que apellidos, categorías (ambos eran uno de las 16 castas de la complicada  organización social novohispana) que, a fuerza de uso, se transforman en apellidos, al igual que el lugar de origen, como en este caso un Ojo de agua... 

  Entramos así a recorrer el panteón municipal que por antiguo, el primero que se construyó a orillas del pueblo, como marcaban las normas allá por 1870 o 75, ahora se le conoce como "el viejito" y y ano está precisamente en la orilla, aunque, su límite norte sigue siendo la orilla... los otros límites están dentro de la población que de pueblo pasó a ciudad. Así pues, veamos algunos detalles de arte funerario del siglo XIX y matices del mismo arte pero de la segunda mitad del XX.



  "El ancla, a causa de su gran importancia en la navegación, fue especialmente considerada desde la antigüedad como un símbolo de seguridad. Los cristianos, por esta razón, al adoptar el ancla como un símbolo de esperanza en una existencia futura, simplemente dieron una nueva y superior significado a un emblema que les era familiar". ( El artículo completo lo puedes leer aquí.)