lunes, 15 de enero de 2018

El inicio de la masificación de la vivienda: Unidad Esperanza, CDMX

 De acuerdo con la información censal disponible, en 1900 la ciudad de México tenía 110.438 viviendas en 56.850 edificios dando un promedio de 1,94 viviendas por edificio; para 1929 ese promedio se elevó a 2,82 al contabilizarse 284.954 viviendas en 101.024 edificios (INEGI, 1994). Aunque los censos siguientes no contemplaban esa información, podemos inferir el progreso de los edificios con apartamentos si consideramos por ejemplo, que en 1950 el 75% de las viviendas de la capital estaban rentadas.21 Ahora bien, hasta finales de los treinta, esos edificios multifamiliares eran mayoritariamente construcciones de tres a cuatro pisos como máximo con 12 a 48 departamentos, realizados por inversionistas privados para dejarlos en alquiler (Barragán, 1994, p. 142). (1)

 De esta manera, la construcción de grandes bloques residenciales desarrollados en altura no comenzó verdaderamente en México sino hasta finales de los años cuarenta, con la edificación de la Unidad Esperanza (1948) y con el Conjunto Presidente Alemán (1949), acuñándose así el término de “multifamiliar” para referirse a este tipo de edificios ya que su tipología difería consistentemente de los edificios departamentales producidos hasta entonces por inversionistas privados. (2)

   Grata fue la experiencia de conocer la Unidad Esperanza, que bien podemos entender como el inicio de la masificación de la vivienda en la ciudad de México y, por consecuencia, de todo el país. Eran los tiempos en que la mancha urbana era más bien corta y el límite sur de la ciudad llegaba al río de la Piedad, la Hacienda de Narvarte había ya desaparecido y sus terrenos daban paso a modernas construcciones. El primitivo templo de Nuestra Señora de la Piedad había ya desaparecido, en su lugar se construyeron casas y un campo de beis bol. 

   Fue justo ahí que se levantó el conjunto habitacional, primero de su tipo en México, para albergar a buena parte de los refugiados españoles avecindados en México, de ahí que el nombre dado fuera el de "Esperanza". De ahí la idea fructificaría en más espacios, como el Multifamiliar Miguel Alemán (1947), el Centro Urbano Benito Juárez (1952), la Unidad Santa Fe (1957),  la Unidad Independencia (1960), para finalizar con la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco (1964).

   El crecimiento de la población, con el consecuente crecimiento de las ciudades y la necesidad de vivienda a precio accesible, trajeron por consecuencia la creación del Infonavit, para 1972 en la Unidad Habitacional El Rosario, de ahí comenzarían a difundirse por todo el país las Unidades Habitciones del Infonavit que siguen aumentando en número y reduciendo sus espacios.

   Me cuentan que fue aquí, en la Unidad Esperanza que vivieron, dos de los más distinguidos (o en todo caso famosos) personajes, Fidel Castro y el Ché Guevara.



Fuente:

1 y 2.- Sánchez Rueda, Guillermo. Origen y desarrollo de la Supermanzana y del Multifamiliar en la Ciudad de México. (El artículo lo puedes leer completo buscando en la red con ese nombre.)

domingo, 14 de enero de 2018

Algunas afectaciones tras el sismo de 2017 en CDMX

   Para bien o para mal están ahora los servicios streamming, la televisión directa desde el lugar de los hechos y, claro es, las redes sociales. Cuando ocurrió el sismo del 19 de septiembre de 2017, me encontraba en la biblioteca pública próxima a mi casa, trabajaba en mi lap y por circunstancias que bien podemos catalogar de x-y-z, estaba revisando la ubicación de un punto en Google Maps, pasaba de la una de la tarde y, de pronto, en la parte baja de la pantalla comenzó a parpadear un pequeño círculo rojo diciendo "sismo en la Ciudad de México", me sorprendió que hubiera esa notificación en Google Maps.

   Abrí una nueva pantalla en Google, escribiendo solo "Sismo" y apreció la escala de lo que acababa de ocurrir, de inmediato repasé la lista de los amigos que tengo en la ciudad, cerré mi sesión y me vine a casa, el televisor estaba encendido y todos los canales nacionales daban cuenta de los daños, escenas de terror comenzaron a verse, como esa en donde se ven humaredas por todos lados.

   Ahora que visito la ciudad veo algunos de los daños. No fue morbo lo que me motivó, sino eran edificios dañados que aparecían por donde me estaba moviendo... no fui a las partes que presentaron mayores daños pues ese tipo de recorridos no son precisamente los que me agradan, han pasado cuatro meses, la vida en la ciudad recobró su ritmo habitual, solo que con las heridas que por todos lados vemos.








  Es una lástima que el centro SCOP, sede de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes haya sido afectada de tal magnitud que el edificio será demolido, ¿qué pasará con los espléndidos murales que hay allí? No lo se.

sábado, 13 de enero de 2018

Un breve recorrido por el Centro Histórico de CDMX a cuatro meses del sismo

  Bien sabes que en El Bable especial interés tenemos por los tempos, especialmente los novohispanos, y que hemos hecho un acucioso recorrido por los que se construyeron en la Ciudad de México (puedes entrar aquí abajo en la etiqueta "Conteo de Templos" para ver los más de 600 que logramos identificar) así que ahora, en esta última visita que pude hacer a la capital del país, aproveche para ver el estado en que se encuentran algunos de ellos (muy pocos) luego del sismo del 19 de Septiembre de 2017.

  San Antonio Abad, al parecer, no tuvo daños, el edificio está desde hace tiempo está en restauración y la torre estaba, durante el sismo, bien protegida. El templo ya había sido dañado durante el sismo de 1985.

  Esta devoción se encuentra en la pared poniente de la parroquia de San Miguel, no vi daños causados por el sismo, aunque, justo en la pared de la imagen, había operarios trabajando por allí.

  En el cruce de la Avenida Chapultepec (Arcos de Belén) y el Eje Central (San Juan de Letrán), frente a la emblemática fuente del Salto del Agua está el templo de la Purísima Concepción, el cual no tiene daños, y ahora descubro que tiene un nicho en la pared sur. 

  Lo más seguro es que exista otro nicho en la pared norte.

  Un altar de Ánimas y su respectiva oración en la pared sur del templo de San Miguel.

  La pared oriente de Vizcaínas, no tiene daños por el sismo, tiene severos daños por la pintura en aerosol ya que ha sido grafiteado por todos lados. Es sorprendente el ondulado debido al peso y el fondo lacustre donde se asienta buena parte de la ciudad.

  La torre del templo de Regina Coeli, no vi daños.

  Por la calle República del Salvador, espacio agustino por excelencia, encuentro este corazón inflamado, símbolo agustino, me llama la atención los restos de pintura; esto nos dice que en su momento estaba totalmente coloreado.

 El templo de San Bernardo estaba cerrado, se veía un poco dañado.

  La Catedral Metropolitana tuvo la pérdida de algunas esculturas, notamos que partes de ambos campanarios estaban reforzadas a consecuencia del sismo.

  Este detalle en el manejo del tezonte me parece extraordinario, en el templo de San Bernardo.

  La que fuera hospedería de San Nicolás (actual Hotel de Cortés) se ve sin daños.

  Una interesante vista del Sagrario desde la Plaza Gamio.

  El templo de San Juan de Dios, al norte de la Alameda, con su campanario reforzado.

  Frente a la anterior está el templo de la Vera Cruz, con iguales daños en la torre.

  El templo de Guadalupe en la plaza Pugibet sin daños.

  El frente del templo de San Bernardo, espero algún día conocerlo por dentro.

  Una de las tantas hornacinas que hay en el Centro Histórico.

  El Oratorio de San Felipe Neri.

Siguen con los trabajos del antiguo templo agustino que fue transformado en Biblioteca desde hace muchas décadas.

  Y claro es, se acabaron las fiestas, los árboles de Navidad se van a la basura.


viernes, 12 de enero de 2018

El desaparecido Hotel París, República del Salvador 91, CDMX

   De los recuerdos que, en materia de viajes, tengo como el más antiguo es aquella vez, en enero o febrero de 1963, fui con mi mamá y seguramente uno de mis hermanos a la ciudad de México y nos hospedamos en el Hotel París, que se localizaba en la calle República del Salvador, en el número 91 para ser precisos y la habitación tenía una ventana que daba a la calle, estaba al lado izquierdo del edificio y para llegar allí usábamos un elevador, de esos reja, que hacen mucho ruido cuando cierran y cuando comienzan a ascender. 

   Ese elevador era operado por un elevadorista que portaba uniforme. El edificio ahora está ocupado por la Farmacia París. Esta vez que pasaba por ahí enfrente husmeé un poco y alcancé a ver, al fondo lo que seguramente fue en su momento la recepción.

   Esas idas a México incluían una comida en el Café la Blanca y eternos paseos por las atiborradas calles del centro de México, ese que ahora conocemos como Centro Histórico. Quizá fue entonces que nació mi afición por recorrer con calma las calles llenas de historia, llenas de edificios espectaculares y cada vez más llenas... de gente.

   No tengo mayores datos del Hotel París, de cuándo se abrió o de cuándo se cerró, lo único que recuerdo es que allí fue el primer hotel que conocí en mi vida.


¿A qué corresponderán las iniciales SJ?

jueves, 11 de enero de 2018

Futura CDMX, el novedoso museo de la Ciudad de México.

    Lo anoto una vez más: siempre hay algo que me sorprende en la Ciudad de México. Esta vez descubro el museo más nuevo y, además, novedoso que hay. No había oído nada acerca de él, la sorpresa fue grande. El sábado que, luego de terminar el ecuadernado de los primeros ejemplares de mi libro, lo tomé como día de asueto, así que enfilé (en trolebús) hacia el centro histórico, luego de una docena de estaciones no aguanté más la cantidad de gente que abarrotaba el carro y me bajé, justo en la estación Salto del Agua, rumbo que más o menos conozco y comencé a caminar.

   Andaba en el Eje Central, avenida Lázaro Cárdenas que antes se llamaba San Juan de Letrán, entré a la minúscula capilla, al salir tomé la acera oriente, caminaba rumbo norte. En la primera calle doblé pues la parte trasera de las Vizcaínas me atrajo como imán, una serie larga de "accesorias" (así se le llamaba en época virreinal a lo que conocemos como locales), todas con su respectiva puerta y balcón pero ya no en uso, al menos eso aparentaban desde la calle... llegué a un punto en el que, al fondo se veía una construcción nueva, de ladrillos de color no habitual, parecía un obraje del siglo XIX pero, al entrar, en su interior lo que había era arquitectura moderna, del tipo inteligente, en el que los espacios y elementos tienen una unción específica que forman parte del novedoso diseño.

   Al fondo de se enorme lobby había una recepción, me dirigí para allá y pregunté que de qué se trataba el lugar. Me explicaron que estaba en Futura CDMX, museo interactivo en el que, con tecnología avanzada se mostraba a la ciudad tal cual es, a escala y con datos estadísticos, primero entraría a la sala que alberga la monumental maqueta de la ciudad, luego habría una proyección y después pasaría a la sala interactiva. Había un pero, las horas de acceso son cada hora en la hora, esperé un poco y entré para sorprenderme de lo que los sistemas audiovisuales son en la actualidad.
 
   La ciudad la conozco bien, no a la perfección pero me sé orientar y ubico la mayoría de las cosas, ver la maqueta me ayudó a entender mejor aun, cómo es que está distribuida. La experiencia es bastante buena y, en la planta alta, con las pantallas que muestran datos estadísticos nos hacen ver la posición que la ciudad tiene en comparación a varias metrópolis del mundo.

   La visita la recomiendo ampliamente y, para que llegues con más información y aproveches mejor lo que allí se muestra, entra en el sitio oficial y empápate del tema.