sábado, 26 de septiembre de 2009

Los Santos escudos de los estados de México

Así es, los Santos los tenemos por todos lados, solo que, no les hemos prestado la debida atención. Esta vez los veremos presentes en algo así como la mitad de los escudos que cada estado de la República Mexicana tiene. Para iniciar recodemos que antes de la llegada de los españoles el pueblo Azteca, el que dominaba el centro del país, era altamente religioso, con tradiciones muy ligadas a la muerte y con ritos que incluían un sacrificio humano al final de cada una de las celebraciones en los meses que conformaban su calendario.

Luego de la evangelización y la suplantación de una religión por otra, las cosas no cambiaron en mucho, fuera de que se evitaron los sacrificios humanos así como estaban establecidos, aunque, seamos sinceros, se implementó la Inquisición, que era además Santa, y que se encargó de ejecutar una buena cantidad de individuos por crímenes tales como la hechicería, el adulterio, la idolatría, la herejía y, por si todo lo anterior no fuera suficiente, la sodomía; solo por mencionar algunos, si fue esto bueno o malo, no lo se, cada quién sacará sus conclusiones.

Lo que si anotaré es que esa Iglesia tan impuesta y que llevó a la hoguera a muchos nos dejó un legado tan rico y que lo tenemos tan presente que, en ocasiones, al igual que docenas de detalles más, no los notamos. En este caso nos referimos a los Santos en los escudos que representan a cada uno de los estados que conforman nuestro gran país: México.

Ponerle atención a la heráldica nos lleva a conocer una gran cantidad de hechos históricos que acontecieron en el país, nos llevan a conocer sobre la propia heráldica y sus leones rampantes o sus coronas reales, de duques, príncipes o marqueses, según sea el caso. Aprender un poco de fauna, de flora, de antiguas tradiciones, mexicanas o españolas y de cosas sorprendentes, como darnos cuenta de que el mito ancestral de las Columnas de Hércules las tenemos presentes en tres de los escudos: Veracruz, Tabasco y Coahuila. O saber que fue Carlos V el que otorgó cuatro de los escudos que se siguen utilizando en nuestros días, los de Chiapas, Guanajuato, Veracruz, Distrito Federal y Tlaxcala.

Y siguiendo con la realeza, la de España, es Felpe II el que aparece dos veces, una en el de Zacatecas, el otro en el de Tlaxcala, además de haber sido quién otorgó el escudo al estado de Tabasco. Carlos III, el que expulsó a los Jesuitas, fue quien otorgó el escudo a Campeche y algo de llamar la atención es la presencia del pincel magnífico de Diego Rivera, primero en el diseño del escudo del estado de Hidalgo, el cual es totalmente de su autoría cosa que hizo en 1922 y, segundo, el rediseño del escudo de Quintana Roo en 1937. La remembranza al antiguo reino de Castilla y León se hace presente en algunos de los escudos: Campeche, Nuevo León y el anterior que hubo en Yucatán.

Y las referencias que hace tiempo se daban, la de señalar los lugares por los cerros que las hacen características también aparecen en los escudos, el de la Bufa en Zacatecas, el de las Navajas en Hidalgo, el de las Cruces en Estado de México, la Sierra Madre en Nayarit, el de San Pedro en San Luis Potosí y el cerro de Bernal en Tamaulipas. Pero lo que más me llama la atención es la presencia de los Santos en los escudos estatales.

Nuestra Señora de la Asunción, advocación de la Virgen María (15 de Agosto) aparece al centro del escudo de Aguascalientes. En el de Baja California, aparece al centro un fraile, en su descripción no indica más, pero, dado el color y los pasajes históricos de ese lugar, se refiere directamente a los Franciscanos. En el de Baja California Sur, que se dice es una chocha, de esas que abundan por sus litorales, no es solo una concha, sino una venera, que es la concha de la vieira, símbolo del peregrino, por ende, del Camino de Santiago, el que llega a Compostela en el norte de España. En el de Campeche se presenta el cordón de San Francisco, uno de los símbolos de la orden. En el de Chihuahua originalmente contenía el nombre original de la zona, haciendo referencia a San Felipe, actualmente fue sustituido solo por el nombre del estado. En el de Guanajuato, uno de los escudos más bellos que hay en México, se representa a la Santa Fe de Granada. En el de Hidalgo tenemos ni mas ni menos que a la Virgen de Guadalupe y en el de Jalisco, sobre el yelmo, es decir, sobre el casco que corona su escudo está la Cruz de Jerusalén, otro de los símbolos franciscanos.

En el del Estado de México aparecen dos cruces, simbolizando al cerro de las cruces, lugar donde se sostuvo una de las primeras derrotas del ejército insurgente al inicio de la guerra de Independencia. El escudo de Oaxaca tiene en uno de los campos que lo conforma la Cruz Flordelisada, la que es símbolo de los Dominicos. El de Querétaro nos muestra a Santiago Apóstol en su advocación de Santiago Matamoros al estar montado en un caballo, el de Sinaloa incluye un rosario con una leyenda por demás interesante: “Según esta narración, un arriero iba en el camino cuando perdió una de las mulas de su recua. Como cayó la noche no pudo buscarla y decidió pernoctar cerca del lugar donde la perdió. Prendió fuego pero se quedó dormido. Al día siguiente, cuando quiso hacer sus oraciones, cayó en cuenta de que había perdido el rosario que llevaba al cuello. Lo buscó, y cuando removió la yesca de la fogata, vio que su rosario se había fundido. Señaló el lugar donde quedó el tejo de metal fundido con un machetazo. A la postre, este fue el sitio donde se descubrió una veta de plata que permitió el establecimiento de Rosario”.

En el escudo del estado de San Luis Potosí, evidentemente que no puede aparecer otra cosa que no sea San Luis Rey de Francia y domine por completo todo el escudo, en el de Tabasco tenemos como figura al centro a la Virgen María, en el caso de Tamaulipas aparece una cruz, esta forma parte del escudo de armas del conde de la Sierra Gorda, José de Escandón y Helguera. Por último, en el de Zacatecas tenemos la presencia de Nuestra Señora de Guadalupe. No cabe duda de que a donde volteemos está la presencia de 300 años de tradición ibérica, que aunada a dos siglos de sincretismo nos ha dado por resultado eso que tenemos frente a nosotros y que es, ni mas ni menos que nuestro país con su enorme cultura, la cual, en ocasiones, no nos atrevemos a entender.


1 comentario:

  1. Mmm... una información muy interesante, pero no sé si confiable, porque el único dato que conozco bien está errado en su artículo: la comparación entre los sacrificios humanos indígenas y la Inquisición. Baste un dato: en toda la duración de la Inquisición en la Nueva España ejecutó a 38 personas. Sólo para consagrar el Templo Mayor de Tenochtitlan en 1487, bajo Ahuízotl, se sacrificó a un minmo de 3000. Más elocuente, imposible.

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