martes, 16 de febrero de 2010

La Hacienda de La Labor. Su historia nos conduce al origen de la corrupción y el tráfico de influencias.

Al ir conociendo la historia de las Haciendas en el Estado de Guanajuato, estoy adentrándome a la vida cotidiana del México novohisapno, por lo tanto estoy entendiendo mejor los orígenes de algunas cosas que nos caracterizan, entre ellas, las menos buenas de todas: la corrupción y el tráfico de influencias. Ahora que llegamos a la Hacienda de La Labor en el municipio de Apaseo el Grande, nos daremos cuenta de ello.


De entrada hubo una ley (o, en todo caso, ordenanza), que prohibió la instalación del sistema de ENCOMIENDAS en la Nueva España, esto ante el fracaso de las mismas en las islas del caribe, las cuales las tenían prácticamente despobladas los españoles pues, por un lado, las enfermedades que trajeron y por el otro los sistemas de trabajo implantados (entiéndase esclavitud), prácticamente aniquilaron al pueblo Taino y casi a los Caribe. De allí que hayan tenido la necesidad de “importar” mano de obra de África.


Sin embargo, con aquello de la distancia enorme que separaba a la Vieja de la Nueva España, el sistema de encomiendas con todo y ordenanza, igual se implantó. Las leyes vigentes al principio del período colonial prohibieron que un encomendero obtuviera mercedes o estancias, es decir, el estaba “encargado de” lo cual no le permitía que se “apoderara de”, pero para eso, el as debajo de la manga se barajó, y los prestanombres aparecieron, o en todo caso, el “amiguismo”, el “compadrazgo”, el pago de favores, es decir, el sistema de corrupción comenzó a florecer.


Cinco años después de la caída de la Gran Tenochtitlán entra en acción uno de los HIDALGOS que venían a acrecentar su fortuna en las Indias Occidentales, él era Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba, este ya llegó con todos esos apellidos, de allí que se diga que era un Hidalgo. Le otorgan la encomienda de Acámbaro, con esto debemos de entender que le encargaron cuidara de la zona de Acámbaro, la cual no era lo que actualmente es, en ese entonces abarcaba, según nos lo dice el maestro don Isauro Rionda en su estupendo libro Haciendas de Guanajuato, Ediciones la Rana, Guanajuato, 1992.


“Tan solo la encomienda de Acámbaro llegaba por el sur hasta Zinapécuaro, al norte colindaba con el pueblo de Querétaro, al levante con Maravatío y al poniente con Yuririapúndaro y Cuitzeo, midiendo 10 leguas de largo, por 9 de ancho”. Esto si lo convertimos al sistema métrico que entendemos significa 45 por 50 KILÓMETROS, algo así como una quinta parte del actual estado de Guanajuato, ni más ni menos.


Y el maestro Rionda continúa: “Pérez de Bocanegra, aunque por la ley lo prohibía, consiguió mercedes de los dos primeros virreyes de tierras cercanas o dentro de los lugares que tenía encomendados, Acámbaro y Apaseo; mercedes otorgadas a él mismo o a nombre de cada uno de sus cinco hijos, o de personas diversas, que luego vendían a Pérez de Bocanegra, ya fuesen hispanos o indios, aun sus encomendados.”


Fue en 1538 que se comienza a edificar La Labor, veinte años más tarde las propiedades de Bocanegra y de su esposa, Beatriz Pacheco, se conformaron en un mayorazgo, el cual es algo así como el acaparar todo el negocio, es decir, yo siembro, yo cosecho, yo distribuyo a mis compradores, yo vendo en mis tiendas, yo fabrico productos con mis cosechas en mis fábricas, que almaceno en mis bodegas y vendo en mis tiendas y todo, todo, absolutamente todo, es para mi. No reparto con nadie, mucho menos comparto. (Creo que ese sistema lo tiene establecido una prestigiosa compañía refresquera actualmente.)


En 1567 muere don Hernán Bocanegra, su hijo hereda la propiedad. Como suele suceder en estos casos, te darás cuenta de cuanto dinero tenía tan solo al ver su nombre: Nuño de Chávez Pacheco de Córdoba y Bocanegra. El por mera casualidad y, claro es, por amor, se casa con la sobrina del Virrey don Luís de Velasco padre (recuerda, hubo dos Luises Velasco como virreyes, el grande y el chico, o el viejo y el joven, según se les conoció en su tiempo). Él, el del nombre largísimo, heredó las propiedades a su hijo el cual además de todos los apellidos que tenía, agregaba un título: Adelantado de la Nueva Galicia y al poco, en 1617, se le concedió un par de títulos más: marqués de Villamar de las Hibiernas y vizconde de Apaseo.


De éste último pasa en herencia a su hijo, que sería el bisnieto de don Hernán Bocanegra, luego a su hijo y así, hasta llegar, en 1839 a manos de Francisco de Paula y Mesa. El maestro Rionda nos da un dato excepcional: “Algunas tradiciones guardan los lugareños sobre la casa grande de la hacienda: <”corre la tradición de que el casco de La Labor fue obra del insigne arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras, cosa de todo punto verosímil. (De Terreros)”>, <”el amplio patio, del que se dice fue empedrado en una noche para poder recibir dignamente la visita de uno de los virreyes… (Estrella)”>. Finca visitada por importantes personajes, entre ellos don Miguel Hidalgo y Costilla y Agustín de Iturbide. <”…el casco de La Labor es uno de los más interesantes de las antiguas haciendas mexicanas, por la tendencia neoclásica de su arquitectura. (De Terreros)”>.


De esto último, de lo que don Isauro cita que lo leyó en De Terreros, no cabe la menor duda, la Casa Grande que aun sigue a pie, pero en muy mal estado, es en verdad de un impacto que no te lo puedes perder, solo que, según lo noté, está casi en el abandono . Vi árboles ya crecidos en lo que fuera el atrio de la capilla y los muros que rodean la hacienda son muy altos, es difícil lograr ver algo desde afuera, aunque, los balcones que dan al norte y poniente, siendo abiertos, se alcanza a ver el extraordinario trabajo de pintura decorativa que en algún tiempo fueron la sorpresa para sus muy distinguidos visitantes.









Yo se lo que te digo, anota al Estado de Guanajuato como tu próximo destino de vacaciones y aventuras dentro de la historia de México.


Es realmente fácil llegar a La Labor, y aunque no lo creas, esto es lo que se ve unos cuantos metros fuera del pueblo que se formó en rededor de la Hacienda.



1 comentario:

  1. hola hace mucho años tenia una maiga que su papa cuidaba ese lugar y pude concerlo por dentor tengo un par de fotografias de su interior charmedred69@hotmail.com

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