lunes, 27 de septiembre de 2010

Las Haciendas a lo largo de la Ruta de Hidalgo. Hacienda de San Simón, municipio de Ixtlán de los Hervores, Michoacán.

No quiero ser insistente en el tema, pero la verdad, ante la riqueza que he ido encontrando en la Ruta de Hidalgo, no me queda más que volver a tocar el punto, esta vez considerando lo que tanto nos gusta a ti y a mí: las Haciendas.


Supongo que te lo he contado, tal vez lo has intuido, en caso de que no te lo haya dicho, si repito el tema, discúlpame. Trabajé largos treinta años en el turismo, haciendo de todo, recepcionista, coordinador de grupos, organizador de eventos, promotor, administrador y cuanta cosa te puedas imaginar, entre ellas incluye la actividad de guía. Se muy bien que un guía para ser bueno debe estar bien informado, no inventar, no contar su vida, pues los turistas no vienen a conocer al guía, sino al país de donde es el guía. El mejor consejo que recibí en los cinco agotadores años de trabajar con italianos fue que “nunca hagas grupo con la gente que se la está pasando bien, vete con los tímidos, con los que no se integran al resto del grupo”, esa entre otras cosas, fue la clave para lograr ser un buen guía. Agreguemos algo: conocer bien el idioma, sobre todo no inventar y saber decir “no sé” cuando no se sabe de lo que se habla.


Es en esa base que te digo, es más, te aseguro, que en la Ruta de Hidalgo hay un potencial para el turismo cultural prácticamente inagotable. Esta vez veremos solo lo que representan las haciendas en la mitad de la Ruta de la Libertad, Ruta de Hidalgo o de las Cabezas de Águila, como gustes llamarla, el nombre oficial es Ruta de Hidalgo 1810-1811 y fue dado ni más ni menos que por Jaime Torres Bodet, el más brillante de los Secretarios de Educación, tanto así que llegó a ser Director General de UNESCO, ni más, ni menos.


De la Ruta de Hidalgo, llevo recorrida la mitad, desde Dolores hasta Guadalajara, pasando por los estados de Guanajuato, México, Michoacán y Jalisco. Ayer subí la estela, es decir, el monumento de la Cabeza de Águila número 116, prácticamente, la de la mitad del recorrido, hay que recordar que yo llevo un conteo, en base a las Cabezas de Águila que están allí o que hay un documento que muestra que allí estuvieron, y que las he visto, pero en el listado que el Profesor Jiménez de la Rosa ofrece en su libro “Ruta de Hidalgo 1810-1811”, en ese libro, el único, hasta donde tengo entendido, se publicó en relación al Sesquicentenario, me refiero único que publico la Ruta de Hidalgo, hay otro, el de Francisco de la Maza, que es una recopilación de los recintos artísticos más interesantes que hay a lo largo de la ruta. Pues bien, según el profesor, esta es la cabeza número 138 de las 260 que la conforman.


De estas 260 estelas una buena cantidad están colocadas dentro de una hacienda, cercanas a una ex hacienda o en un lugar que fue una hacienda y ahora es un pueblo. La Erre, Sarabia, Temascatío, Burras, Santa Rita, Juan Martín y Andaracua, en Guanajuato; Apeo, Pateo, Pomoca, Tepetongo, Itzícuaro, Coro, Tecacho, Las Piedras, El Cuatro, Granjenal, Ziquítaro, Buenavista y San Simón en Michoacán. Solis, Tultenango, La Jordana, Obraje, Santa Juana, Atenco, Jajalpa, Nijiní, Pastejé, Jocotitlán y La Cofradía en el Estado de México. Esa larga lista apenas en tres estados de los once que conforman toda la ruta.


Las fotos que ahora te presento fueron tomadas en la Hacienda de San Simón, en el municipio de Ixtlán de los Hervores, Michoacán. Allí llegué en busca de la estela, la gente con que hablé en la región me decía que no había visto una en ese lugar, como quiera llegué y comencé a averiguar con algunos de los habitantes de ese rancho que tuvieran al menos 50 años, de ese modo recordarían si fue puesta o no la Cabeza de Águila, luego de dos testimonios afirmativos, hubo un señor ya entrado en años, de esos auténticamente de rancho que usan su lenguaje tan particular y que ,luego de subirse en su bicicleta, regresó para decirme… “ah, ya me acordé, el monumento estaba aquí” y me señaló en lugar… “luego lo metieron con las monjitas, seguramente allí sigue…”


Bueno, pero mejor veamos algo de la historia de la Hacienda de San Simón: “Alonso de Avalos vendió el 6 de abril de 1625 al zamorano Pedro de Salceda Andrade la Hacienda El Monte que, mediante ese acto, acaparo la parte del oriente de la ciénega, donde se plantaba Guaracha, y el sur de la laguna de Chapala, desde Tizapan y Jucumatlan (hoy Cojumatlan), hasta Quitupan y Mazamitla. La nueva adquisición permitió a Pedro de Salceda cerrar en círculo una línea que tocara Jiquilpan, Cojumatlan, La Palma, Cumuato, Buenavista (hoy Vista Hermosa), Ixtlán, Pajacuaran, Tangamandapio, Guaracha, Jaripo, Totolan y puestos intermedios”.


“Había un desarrollo agrícola y ganadero que estimulaba el flujo y reflujo de respetables cantidades monetarias. En este sentido las grandes fincas de la localidad se convirtieron en centros comerciales importantes que comerciaban una gran variedad de productos. Tan solo en la Hacienda San Simón se podía encontrar: cortes de casimir, lienzos de holanda blanca, percales finos de distintos colores, medidas de sastre, tazas de china sin asa, cigarros y cerillos, entre otras cosas más. La relación que guardaban los pueblos con las unidades productivas del municipio era muy estrecha por el hecho de que los pobladores eran primordialmente agrícolas. Más precisamente eran los pueblos, comprendiendo el núcleo estable de trabajadores fijos de las haciendas, los que concurrían al sostenimiento de los latifundios. En ese periodo de auge en el municipio, el censo de población de finales del siglo XIX arrojo cifras de un gran crecimiento demográfico. En esas condiciones las haciendas de Ixtlán estaban convertidas en las principales fuentes de ocupación, y las que mejores salarios pagaban a sus trabajadores. Dentro de ese proceso productivo, quienes ocupaban mejores posiciones eran los administradores, los cuales percibían un salario de un peso diario, cuando un jornalero cortador de leña solo llegaba a percibir 25 centavos”.


Bueno, pues lo que el “don”, es decir, ese señor ya entrado en años se refería con las monjitas, es porque la ex Hacienda es ahora propiedad de una asociación religiosa, no se que orden será la que la tenga, pero allí adentro hay unos habitantes, que son ellas, y tal vez el monumento que, antes de que se perdiera o acabara debajo de la plancha de cemento, fue rescatado y colocado en su interior, según me dijeron, el siguiente paso será averiguar que orden religiosa es, y si, efectivamente está dentro de la ex hacienda para luego, creo yo, lo más justo sería, volverla a colocar en el lugar que le corresponde.


Una particularidad que encontré aquí es que, el rancho de San Simón se generó a raíz de los repartos agrarios a consecuencia de la Revolución, luego se creó una comunidad cruzando el río, más bien, el arroyo o el canal, a ese rancho le denominaron La Estanzuela y para allá fue a parar el monumento que junto a la Cabeza de Águila se había levantado. Lo pusieron en el nuevo jardín, en la nueva plaza y, claro es, nació el enfrentamiento entre una y otra comunidad, cosa común en muchas zonas rurales de nuestro país, que los de río arriba no quieren a los de río abajo, o los de los altos no quieren a los de los bajos, o los del chico no quieren a los del grande… así la cosa en el bello campo mexicano.




Encontré un sitio bastante interesante en donde comenta la historia completa de ésta y varias haciendas más de la región del Bajío Zamorano y de la Ciénega de Chapala, de allí tomé los datos que aparecen en cursiva, no dejes de leerlo si quieres tener una visión completa de este lugar.

El Valenciano, Michoacán.

http://elvalencianomich.webs.com/apps/blog/show/2949894

3 comentarios:

  1. Felicidades. Un sitio espléndido. Información precisa y bastante completa, fotos que ilustran muy bien el artículo. Todo invita a salir de casa y conocer estos lugares. Felipe Garrido.

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  2. Me dio gusto encontrar este artículo en este momento de melancolía por el pueblo donde nací en 1956. Hoy vivo fuera, en el D.F. deseo constatar lo que a la cabeza se refiere, efectivamente ésta se encontraba en el extremo norte de la "cancha de balón" (así le llamábamos, no plaza) a un lado de la santa crúz que en 1968 también existía, más o menos por el año de 1975, un presidente ejidal de nombre Antonio Lara que quiso en el buen sentido de la palabra modernizar dentro de su conocimiento o ignorancia (júzguelo quien lo lea según su interpretación) modernizar al pueblo, modificó el área, mandando tirar la santa crúz y el monumento que está en cuestión, en ese sitio un servidor para un festejo patria declamó una recitación al cura Hidalgo; el monumento y la santa crúz hasta cierto punto era punto de reunión de los niños que nos juntabamos en esa época y alguna vez lo utilicé para ocultarme y darle vuelta a los "buscapies" cuando quemaban el torito de cuetes .....¿dónde se encuentra ahora?... algún día regresaré y será por lo primero que pregunte pero creo no está donde este artículo presupone por lo que le comentaron al entrevistador; el monumento siempre permaneció pintado en su base "semipiramidal" de un amarillo huevo claro y la cabeza de blanco; también recuerdo que la gente mayor en estado joven se recargaba en ella en las fiestas, luego se apartaban dos o tres pasos y al momento del grito más de uno disparaban al viento sus pistolas, algunas de calibre 38, 380 o 45 y los niños nos arremolináabamos a recoger los casquillos mientras ellos estaban disparando....

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  3. Gracias por este comentario que me hizo VER lo que allí sucedió hace ya algún tiempo. Ojala y tengas la oportunidad de volver al sitio y averiguar, para que luego nos comentes en este espacio cual es el paradero de la tal Cabeza de Águila...

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