lunes, 12 de septiembre de 2011

La ostentosa simplicidad del conjunto agustino de Salamanca, Guanajuato.

977.- Como que el título de hoy es un poco confuso y un tanto cuanto complicado, eso aparentemente, en realidad es simple lo que te quiero comentar el día de hoy. Tan simple como la línea que observamos en la fachada del conjunto agustino en Salamanca, es decir, el día de hoy nos quedamos en casa para ver, analizar y encontrar las muchas facetas que tan magno edificio nos muestra. Si recuerdas las vez que nos asombramos con la fachada de la catedral de Zacatecas, soberbia por fuera, pero lisa, plana, llana, por dentro. Aquí sucederá algo totalmente contrario, el interior del templo se considera como el modelo del ultrabarroco, con el puro nombre del estilo te darás idea de lo que allí hay. Pero lo de hoy es solo ver su exterior.

Sabemos muy bien que los agustinos fueron los terceros, como orden religiosa, en llegar a México, esto sucedió en 1533 y "aunque los agustinos fueron fraternalmente recibidos por los grupos religiosos que les habían antecedido en el viaje, inmediatamente tuvieron que enfrentarse a una Real Cédula que les negaba el permiso para una erección de una casa (convento) en las términos de la ciudad de México". A Salamanca llegarían hasta 1613, cuando ya habían sembrado una buena cantidad de "casas" en lo que entonces era el Obispado de Michoacán, ya con un sello muy característico: la ostentación.

"Un misionero jesuita en tierras chichimecas aseguraba, en 1596, "como en estos tiempos, el celo es poco y la codicia mucha, donde la plata abre camino, entra el evangelio, y donde no, apenas hay quien le lleve". "De esta manera los agustinos se negaron a fundar casas en San Miguel el Grande porque dicha villa no parecía tener muchas esperanzas de crecer economicamente; Colima fue desechada por su lejanía y calor que incomodaba a los ermitaños (paradójicamente acostumbrados a vidas menos eremíticas), y Parral -en la Nueva Vizcaya- fue rechazado igualmente por su lejanía".

Cuando nos adentramos un poco más a las filosofías que las distintas ordenes mantienen, nos damos cuenta de que esas ideas se manifestaron, incluso en sus construcciones, las más emblemáticas serán la franciscana y la agustina; de ello leemos que: "Gradaciones diversas de piedra caracterizaron a estas dos órdenes de acuerdo al carácter de su tradición . La franciscana, determinada por las directrices del padre seráfico: humildad, obediencia y pobreza; junto a la del quizá menos pobre ni menos obediente, pero sí harto menos humilde san Agustín, padre de la Iglesia, luz del cristianismo, motivo de orgullo intelectual para cualquier religioso de su orden y, por consiguiente, germen de soberbia, intolerancia y disparidad social con respecto a sus feligreses".

"Los agustinos tuvieron desde el inicio la idea de realizar la evangelización desde grandes conventos que eran levantados en los sitios economicamente más prometedores. Aunque esta tendencia luzca a primera vista como un interés puramente económico (y en parte lo era), no obsta para que los conventos fueran a la vez una plataforma desde la cual se efectuara la administración religiosa de amplios territorios ... De esta manera las fachadas e interiores de las iglesias agustinas funcionaban como libros abiertos tanto como las de los franciscanos y dominicos, pero dado que la monumentalidad y riqueza de la orden agustina fueron superiores a los de los otros grupos religiosos, sus templos fueron más impresionantes y, por ende, más educativos al impactar de manera rotunda a la vista". Las pruebas las tenemos con las siguientes imagenes.











Fuente:

Ayala Calderón, Javier. Yuririra (1522-1580) Ediciones La Rana. Guanajuato, 2005.

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