lunes, 14 de mayo de 2012

El santuario de Guadalupe en Querétaro

Este templo, elevado a la categoría de Santuario Diocesano en 1958, se comenzó a construir tres siglos antes, en 1675, de él existe el dato de quién fue su constructor, José de Bayas y sabemos también que los fondos para levantarlo salieron de las muy abundantes arcas del Bachiller don Juan Caballero y Osio (1644-1707), un auténtico mecenas de las obras piadosas del Querétaro del siglo XVII.
Hijo de una acaudalada familia, Juan Caballero y Osio prefirió dejar los cargos públicos, ya que era Alguacil Mayor, y se convirtió en sacerdote, cosa que le fue permitida, dada su edad, 36 años, debido a su preparación; de este modo evita los intersticios, que es lo que actualmente entendemos como Seminario, y se ordena sacerdote en Puebla hacia 1680. Pero no sólo el era sacerdote en su familia, uno de sus hermanos lo fue también, asimismo dos de sus hermanas toman los hábitos en el convento de Santa Rosa del Viterbo.
El caso de Caballero y Osio es excepcional. En Querétaro se le considera como el embellecedor de la ciudad, dado que él fue quien aporto los fondos para la construcción de los templos del Carmen, Santiago, Santo Domingo, Loreto, San Antonio y el Beatario de Santa Rosa, además de varias obras civiles, como el cementerio franciscano. En México manda construir la capilla de San Miguel en la Catedral Metropolitana; en Tepotzotlán construye el Nuevo Noviciado de los padres jesuitas y constituye el Fondo Piadoso de las Californias que serviría para la conquista espiritual de la península de Baja California.
Encontramos en este templo, dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, en el altar mayor un lienzo que la representa y que fue elaborado por Miguel Cabrera, uno de los autorizados para elaborar las copias tocadas de la imagen guadalupana. Por tocadas debemos entender que eran pocos los pinceles autorizados por la jerarquía católica para elaborar copias de la tilma de Juan Diego.
Se dice que la imagen que originalmente estuvo colocada en el altar había sido elaborada por Baltasar Echave, uno de los pintores novohispanos de mayor renombre en el siglo XVII, solo que no sé a cual de ellos se refiere, ya que hubo tres: Blatasar Echave Orio, Blatasar Echave Ibía y Blatasar de Echave y Rioja; padre, hijo y nieto respectivamente.
El templo es de una barroca sencillez, si es que esta idea aplica; encontramos que su interior, como en la gran mayoría de los templos queretanos que conocí en mi visita, el estilo neoclásico. Se dice que los lienzos que decoran el templo y que son representaciones guadalupanas fueron donados por Caballero y Osio y se encontraban en la sala de su casa.






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