martes, 15 de mayo de 2012

El templo de San Antonio de Padua en Querétaro

 Uno de los templos que, para mi gusto, es el más bello de los que hasta este momento hemos conocido en Querétaro es el de San Antonio, su fachada es sencilla pero con carácter y su interior es algo en verdad soberbio en cuanto a artes decorativas, esto debido al extraordinario trabajo de pintura interior del tipo tapiz que encontramos en muros y bóvedas, aunado a esto una gama de colores de perfecta combinación. Y es, como todo en Querétaro, un lugar que guarda una historia:

 "Los religiosos franciscanos descalzos de la provincia de San Diego de México establecieron en 1613 un convento en Querétaro bajo la advocación de San Antonio de Padua, dos años más tarde iniciaron la construcción de un templo y un convento  muy sencillos. Hacia finales del siglo XVII y principios del XVIII, Juan Caballero y Osio intervino para levantar a sus expensas una nueva iglesia, a la que dotó de retablos y de todo lo necesario para su culto. Su interés por esta obra lo llevó a dejarle en herencia un relicario de su propio oratorio: 'Mando que el relicario que tengo en mi oratorio grande con un sol de plata doraddo de que está guarnecido, se de al convento de San Antonio de Religiosos Descalzos de Querétaro, para que sirva de baldoquín al Santísimo Sacramento".

 "Por otra parte, el ensamblador Pedro Maldonado trabajó en la factura de dos retablos para la iglesia de San Antonio, uno dedicado a San Felipe de Jesús y otro a San Diego. Posiblemente Caballero contrató a maldonado, ya que a este mismo artífice le había mandado hacer el retablo para la iglesia del convento real de Santa Clara".

 "Al correr de los años, el interior de la iglesia de San Antonio fue modificado sustituyendo algunos retablos por otros nuevos, los cuales se cambiarían más tarde por retablos de estilo neoclásico, que son los que todavía perduran". (1)







 Algo también digno de destacar es esta escultura de Santa Cecilia, la cual dista mucho de lo que normalmente vemos en ella. Sus atributos son bien claros, el arpa y la palma del martirio pero aquí se nos presenta con una idea mariana mu fuerte, si bien el triángulo que forma su falda desde la cintura y los brazos perfectamente definidos, la diferencían de las tradicionales representaciones marianas españolas en las que solo destaca la cara y las manos salen de entre el triángulo, al ver esta imagen nos remite de inmediato a cualquiera de las  medievales formas de la Virgen María. A continuación un acercamiento:




 Otro detalle curioso vemos en la luneta de esta pintura en la que, leugo de la explicación de la escena (evidentemente un pasaje de la vida de San Antonio) aparece un ave estilizada, que no es otra cosa más que la firma del pintor. Esto lo habíamos visto ya en las pinturas de la sacristía del templo de San Agustín en Salamanca, Guanajuato.




Fuente:

1.- Montoya Rivero, María Cristina. Juan Caballero y Osio, patrono y benefactor de obras religiosas. UNAM. Instituto de Investigaciones Estéticas.
 http://www.analesiie.unam.mx/pdf/97_29-70.pdf

2 comentarios:

  1. Hola..Yo andaba buscando foto de la pintura de la cual tomaste en cuenta lo de la firma del Ave...La Pintura de la historia del Hereje que se fingio Ciego y se le saltaron los ojos...La tendras?
    si la tienes me la podrias enviar x favor? GRACIAS!
    jose_ham@hotmail.com

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  2. Él 13 de junio fue aniversario de San Antonio. Tube la oportunidad de asistir y quede encantada con la fiesta entre chipi chipi, guajolotes y música de banda; me agrada saber que mis padres escogieron en vida el lugar adecuado para tener sus cenizas. Lindas fotos.

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