lunes, 10 de diciembre de 2012

El desconocido monumento a Ignacio Comonfort. Soria, municipio de Comonfort, Guanajuato.

Estoy de vuelta en el Bajío, las circunstancias me invitaron a volver a esta parte de México que, aunque por acá nací, aun no acabo de conocer totalmente y, en esta nueva venida, y en esta renovada visión que me acompaña, veo que hay mucho, mucho por descubrir. Una vez reposado del cambio de clima, mentalidad, entorno y lo que gustes agregar; del vivir a la orilla del mar a ubicarnos nuevamente a 1,704 metros sobre el nivel del mar (dato del Ing. don Ponciano Aguilar que anota don Pedro González en su Geografía de 1904), me lanzo por los caminos de Guanajuato en busca de algo que leí precisamente en esa Geografía de don Pedro González, de quién estamos recordando su Centenario de haber fallecido.

El dato lo anotó en 1904 cuando su obra se publicó originalmente. Él, habiendo nacido aquí, en Salamanca, fungió como alcalde o presidente municipal, solo que, en ese entonces, 1880, se les decía Jefe Político a quienes se encargaban de esa posición. Y por lo visto era un profesional  pues el cargo lo ocupó, además, en Dolores, Uriangato, Valle, Purísima, San Francisco del Rincón y varias municipalidades más. Es así como satisface su curiosidad de conocer, creo que como la palma de su mano, el estado de Guanajuato.

Don Pedro González participó como delegado del estado de Guanajuato, junto con don Ramón Alcázar -uno de los guanajuatenses más ricos del porfiriato cuya colección de arte sirvió como base para formar el Museo Nacional- al XI Congreso de Americanistas celebrado en la ciudad de México en 1895, la presentación que hizo ante el pleno se llamó "Algunos puntos y objetos monumentales del Estado de Guanajuato" y entregó, además, a cada uno de los representantes de los distintos países una edición impresa y con fotografías de esos objetos que él había descubierto y que mostraba al mundo.

Pues bien, con estos datos te diste ya una idea del tamaño del personaje que estamos hablando, se llamaba Pedro González Gasca; y sucede que en su Geografía Local del Estado de Guanajuato incluye una lista que se llama Monumentos, en ella anota cada uno de los que cree son los monumentos más representativos que había entonces -1904- en el estado y fue allí que leí "la columna donde fue asesinado el general Ignacio Comonfort, entre Soria y San Juan de la Vega". Así que, mi primer objetivo al regresar al Bajío era ir a encontrar si tal monumento aun existía...

Llegué a la Central de Autobuses de Celaya, ahí pregunté si había camión a San Juan de la Vega, de aquí no sale, pero al lado es donde para, me dijeron, así que me planté en el lugar indicado, pagué mis 9 pesos y luego de media hora llegué al pueblo de San Juan, donde acostumbran quemar pólvora en sus fiestas; a la cristiana que venía junto a mi en el camión, que gustaba de platicar, le pregunté si conocía el monumento, me dijo que no, que nunca había oído de él. Cuando bajé busqué a los mayores, lo más seguro es que ellos lo supieran. (Observa con atención eta foto, al centro aparece, en mitad de un árbol el monumento).

¿No será la cruz lo que anda buscando? me dijo el primer "don" al que le pregunté, es dónde asesinaron a Comonfort, respondí; no, pos quién sabe, pero allá está la cruz. ¿Está lejos? Pos mire, de donde da vuelta la vía, sigue más pa'llá y la verá. Así que, mochila al hombro caminé a lo largo de la vía del tren unos kilómetros, topé con una señora que recogía leña y le pregunté sí por ahí estaba la Cruz. Sí, me dijo, más pa'llá, y apunto al norte... seguí caminando y tope, en un canal de riego (la foto está más abajo) a una niña y le pregunté lo mismo, la respuesta fue contundente: Quiensabe. Seguí un poco más adelante y encontré al que supongo era el encargado de una caseta en donde se operan las bombas para el riego de los campos y dí con el bueno.

El tren iba pasando, jalaba varias docenas de carros, la mayoría de los que sirven para transportar las suburbans que en Silao arman, a medio kilómetro de la vía se miraba el curso del río La Laja... bueno, lo que queda de ese río. Entonces el operador de bombas me dijo, ve esos cerritos de arena, atrás está la cruz, hay que darle la vuelta para llegar. ¿Y que es lo que allá se ve? le pregunté apuntando al norte. Esa es la Hacienda de Guadalupe -de aquí soy, me dije a mi mismo- ¿Y hay más haciendas? Uuuuy, hay un montón, la de San Antonio pa'ca, la de San Elías pa'llá, la de San Nicolás, Sanabria, Mendoza.... en ese momento me sentí en casa.

Y llegué hasta el pie de la columna, está intacta por por fortuna, aunque, ya varios jóvenes se han subido y han dejado sus "recuerdos" tallando la cantera, la cual, si tuvo alguna placa, que lo dudo porque no se ve que haya tenido pegado algo, o si tuvo algún escrito sobre la cantera, eso ya no existe. Ahora bien, ¿cuándo habrá sido construida? eso no lo sé. Comonofort fue asesinado el 13 de octubre de 1864, Pedro González la vio en, digamos, 1890, así que entre esos años fue levantada la columna.

Quizá con las eventuales crecidas que el río La Laja ha tenido, es que ha quedado al descubierto el basamento de la columna. Este río pasa a pocos metros de distancia, quizá 100, en la actualidad no lleva mucha agua, pero hubo tiempos en 1918, 1926 y 1957 que el Bajío fue víctima de severas inundaciones. Y volviendo a lo escrito por Pedro González, encontramos algunos datos del monumento: 

"Lo primero que se ve de la jurisdicción de Chamacuero, después de pasar San Juan de la Vega y la hacienda de igual nombre, antes de terminar el kilómetro 370 del Ferrocarril Nacional, es el monumento que indica el sitio donde fue asesinado el señor general don Ignacio Comonfort, ministro de Guerra, por el guerrillero emisario del general reaccionario don Tomás Mejía, entre miembros de su comitiva, oficiales y tropa. El monumento consiste en una columna de 6m de elevación, con dos lápidas de mármol negro en el pedestal, que ya se robaron, arrancándolas, en las que se leía: "El Estado a la memoria del Sr. general don Igancio Comonfort. Muerto el 13 de noviembre de 1863".

Quise seguir rumbo a la Hacienda de Guadalupe, llegué a una presa la cual no se veía muy "amistosa" como para cruzarla con los impedimentos que tengo,a sí que opté por seguir nuevamente por la vía y dejar para mejor ocasión la exploración de las haciendas de esta región del Bajío. Llegué a Soria, solo que toda esa parte está cercada, así que continué hasta Escobedo y allí comprobé que una espina se me había encajado en el pie, así que, dejamos la excursión por ahora y respirando el exquisito y empolvado aire mejor me regreso para reposar pues sé que una buena cantidad de maravillas me esperan y todo lo que descubra te lo compartiré, este será un diciembre memorable... creo yo.

Un canal de riego.

La presa de Guadalupe, o de Soria, no sé como se llame.

Una capilla a Cristo Rey en mitad de un campo.

Un naranjo que creció junto al maizal.

La tierra preparándose para la siguiente siembra. La tierra negra es la mera buena.

Indiscutiblemente que estoy de vuelta en el Bajío y doy, con mucho gusto, con este que es mi punto focal a donde quiera que voy del estado de Guanajuato: el cerro del Culiacán, el "cono perfecto", según lo describió el barón de Von Humboldt.

Fuente:

Gónzalez, Pedro. Geografía local del estado de Guanajuato. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2000. 

6 comentarios:

  1. Buen día Benjamín, como siempre, se "antoja" recorrer esos caminos.

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  2. Definitivamente se disfruta leer tus cronicas.

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  3. Es verdad, se disfruta leerte, se admira tu capacidad para descubrir tantos detalles y lugares mágicos. La espina ha sido lo malo, pero solo buscando como lo haces tú es que se encuentran tantas posibilidades. Gran espacio de lectura y aprendizaje es tu blog!

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  4. Interesante! ojalá pueda seguirle los pasos para observar de igual forma el monumento; ya retomaré la cuestión en mi blog (lo podré citar? a usted?) y relatar el hecho de armas en las que murio el Sr. Comonfort. Saludos!

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  5. Yo acabo de estar ahí el pasado domingo 3 de diciembre, a unos cuantos metros del monumento.

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