viernes, 14 de diciembre de 2012

Hacienda de Obrajuelo, municipio de Apaseo el Grande, Guanajuato.

Apaseo fue el segundo establecimiento español en lo que hoy conocemos como Estado de Guanajuto, esto sucedió luego del de Acámbaro. El agua era abundante, la tierra fértil y la ambición de poder se hizo manifiesta con el "hijo de algo" Hernán Pérez de Bocanegra quien, a la larga, estableció su mayorazgo y fue nombrado como El Señor de los Apaseos. sus propiedades eran vastas y llegaban más allá "de un tiro de piedra" o, aun más, hasta donde se podía ver el horizonte.

"Hay grandes crías de ganado mayor, menor, caballos muy buenos y mulas. La tierra es toda fértil y abundante en general, y en particular donde están los pueblos de los Apaseo el alto y bajo, que está uno del otro una legua, el bajo es la cabeza , tendrá 200 moradores hay maravillosas fuentes de claras y delgadas aguas que nacen de las peñas y breñas de Apaseo el alto, que es fronera de los indios chichimecos, donde había una buena fortaleza para defensa de ellos... En Apaseo el bajo hay un convento de la orden de San Francisco, estos dos pueblos son de los marqueses de Villa Mayor, en los cuales hay muy buenas viñas y todas las frutas de España ... Cógense en estos pueblos dos cosechas de trigo y maíz al año en gran cantidad una de temporal y otra de regadío, de donde se proveen muchas ciudades y villas de la Nueva Galicia y la de San Luis Potosí". (1)

Efectivamente, quién poseyó estas tierras, luego de la conquista española fue Pérez de Bocanegra, eso lo podemos leer en el estupendo trabajo de investigación que hizo el maestro Isauro Rionda Arregín (que recién falleció la semana pasada) sobre la hacienda de La Labor, ubicada en las cercanías de la cabecera municipal de Apaseo el Grande, pasaría luego, como lo establece fray Antonio de Vázquez en 1624 a los marqueses de Villa Mayor de Querétaro. Es, desde entonces, que Apaseo se balancea entre los unos y los otros, es decir, entre los guanajuatenses y los queretanos.

Estamos viendo imágenes que capté hace pocos días en la comunidad de Obrajuelo, la cual toma el nombre por haber sido parte de la Hacienda de Obrajuelo y que, luego de la nacionalización de tierras por parte de Lázaro Cárdenas y la creación del Ejido, fue desmembrada pero, cosa inteligente que es la primera vez ue veo en una hacienda, se hizo una sana división y hacia el poniente se asentó el caserío que dio paso a la creación de un pueblo y del lado oriente la hacienda mantuvo su magnificencia y productividad. La toma que ahora ves la hice del poniente al oriente, lo que sobre sale es la capilla dedicada a la virgen de Guadalupe que es propiedad privada.

Cuando se desarrolla el gusto por visitar haciendas y nos lamentamos de verlas en ruinas, como en muchos casos sucede, al llegar a un sitio en donde la Hacienda (con mayúscula) sigue con toda su dignidad y esplendidez en pie, y produciendo, nos da la oportunidad de palpar la grandeza de estas construcciones que por miles se levantaron en casi todo el territorio mexicano. El ángulo que ahora vemos es el acceso principal a la hacienda lechera de Obrajuelo, hasta aquí pude llegar. Me aproximé a la puerta principal, pedí permiso para entrar y, con una inaudita amabilidad, propia de un auténtico mayordomo del Señor Hacendado, me dijo que no era posible, como quiera, pude entablar una muy amena conversación en la cual me demostró el amor que siente hacia el campo y hacia la hacienda de su patrón, que es su amo. (Que maravilla!)

En estas fotografías que obtuve de la primera mongrafía de don José G. Buenrrostro, Cronista de Apaseo el Grande, podrás ver parte del interior de la Hacienda de Obrajuelo la cual, luego de ser parte del gigantesco territorio de 22 mil hectáreas de Pérez de Bocanegra y que aumentara en dimensión con los Villamayor y de allí comenzara a pasar a distintas manos, llegamos a la época del porfiriato, tiempo en el cual don Francisco  González de Cosío tuvo el cargo por largas tres décadas como Gobernador del Estado de Querétaro; mismo tiempo en el que familias del abolengo queretano se hacen de propiedades en Apaseo.

"Don Francisco Urquiza Balbuena había adquirido la Hacienda de Mayorazgo entre los años de 1890 y 1895, de las señoras Navarrete Muñoz  Ledo, aun cuando no sabemos el proceso. Don Francisco Urquiza y su esposa, Doña Dolores Figueroa, realzaron testamento a finales de la década de 1890 en el cual declaran que eran propietarios de las haciendas de Jurica y sus anexos, Salitrillo, Mayorazgo y la Huerta de San Javier en la ciudad de Querétaro..." (2) al morir don Francisco en 1940 uno de sus hijos, don Manuel María Urquiza Figueroa se hace cargo de la administración de las haciendas. La fotografía es de 1980 aproximadamente, ahora está en mejores condiciones, pero, insisto, con mucha amabilidad me dijeron que no era posible tomar fotografías en el interior, razón por la cual incluyo esta foto que me permito tomar prestada para tener una mejor idea de la Hacienda de Obrajuelo.

Y al leer al Cronista de Apaseo el Grande, don José G. Buenrostro, logramos confirmar eso que al principio te contaba de lo que fue la sana división con el Ejido: "Don Manuel Urquiza logró dividir la Hacienda de Obrajuelo de acuerdo con las estipulaciones en cuanto a impunidad, pero no logró repetir la hazaña con la Hacienda de Mayorazgo que terminó dividida en varios ejidos y pequeñas propiedades". (3)




Este enorme muro que ahora vemos, era la troje que fue cedida al Ejido con un fin específico: levantar allí el templo Católico de la comunidad. La troje quizá estaba ya caída, eso no lo sé, pero lo que si pude ver es una buena idea de la conservación ya que respetaron los metros suficientes para colocar al centro de ese enorme espacio delimitado por los añosos muros para construir al centro el actual tiempo en donde se mantiene la tradición que ya tenía la Hacienda, la de venerar a la Guadalupana.






Es grato reencontrarme con estos "poyos" o "palos", sitios colocados en la sombra para el descanso luego de la jornada, para la sana convivencia social, para, incluso despachar algún negocio.

Casi me estremece volver a encontrarme en el camino estas tomas de agua con la S de la que fuera SSA (Secretaría de Salubridad y Asistencia), vestigios de cuando se hizo la introducción de agua potable, en los sesenta, a todas las comunidades rurales del centro de México y creo de todo el país.

Y, por si no lo sabes, desde hace algunos años, creo una docena, existe un programa llamado 3x1, en donde la participación de todos los migrantes, esos que se van a Estados Unidos en busca de un trabajo, al regresar cada año a pasar las fiestas con su familia, aportan, una tercera parte de costo de las obras de remozamiento que se hacen en sus comunidades.

¡Qué maravilla!, insisto, encontrar una Hacienda que sigue en pie y productiva.

Fuentes:

1.- Vázquez de Espinoza, Antonio. Descripción de la Nueva España. (1624). Citado en La vida cotidiana en México. La ciudad Barroca. FCE.

2 y 3.- Buenrrostro López, José G. Apaseo el Grande, la primera frontera. Colección Monografías Municipales. Guanajuato, 2010

4 comentarios:

  1. Son imponentes esos muros, se adivina en su grosor, su fuerza. Altura, diseño, armonía, qué belleza de construcciones, cuánta historia, feliz patrimonio de quien puede disfrutarlas desde su interior.

    ResponderEliminar
  2. El día de hoy tuve la oportunidad de visitar el interior de la hacienda y está espectacular. Existe una página de internet por si gustan conocer su interior ya que se renta para eventos especiales.

    ResponderEliminar
  3. Los primero dueños de esa hacienda eran La familia Velazco Lopez
    y la perdieron en la Revolución Mexicana (A base de tretas y engaños los aristocratas de queretaro se han hecho de sus terrenos y haciendas pasando por encima del otro.

    ResponderEliminar