sábado, 9 de marzo de 2013

El acueducto de Tepeapulco, Hidalgo.

    Día 35 del recorrido. Luego de caminar por el centro histórico de la ciudad de México, el atractivo hacia la placidez de la provincia me reclamó, así que decidí dormir en la ciudad pero al otro día salir rumbo a un pueblo del que había leído un breve comentario: de que en él se encuentra una casa que mandó construir Hernán Cortés, pensé que este era motivo más que suficiente para ir a conocerla, así que por la mañana, ya desayunado me fui a la Central de Autobuses del Norte; en la penúltima de las taquillas están los que salen para el rumbo de Acolman, Teotihuacán, Otuma, Ciudad Sahagún y, luego de dos horas, se llega finalmente a Tepapulco.

    La distancia no es tan larga en realidad, el problema es el congestionamiento de vehículos que hay en esa salida norte de la ciudad de México. Es más de una hora en el trayecto durante el cual lo único que se ve por el camino son casas y casas y más casas, luego de Otuma diría que estás ya totalmente fuera de la mancha urbana.

    Tepeapulco es muy tranquilo, luego cruzar por el caos de una ciudad industrial como lo es Sahagún, entramos en esta población que, entre otras cosas, mantiene sus calles empedradas, hay un templo, capilla y convento franciscano y se encuentra también este acueducto que sigue aun funcionando y que es una verdadera maravilla.

    Lo que vemos al fondo es la fuente a donde van a dar las aguas conducidas por el acueducto. Al frente la pila de agua que suministra el líquido para estos lavaderos públicos que hay en rededor de ella.

 Aquí vemos más claramente como estaban dispuestos los lavaderos.

 Y por aquí, en tiempos de mayor esplendor del acueducto, era donde manaba el agua, a través de esos leones.

 Estupendos detalles en la parte baja de la pila, un par de leones, es de notar los círculos labrados sobre la piedra en donde, seguramente, se asentaban los cántaros para ser llenados y que no se derramaran.

    La parte alta, punto exacto desde donde se comenzaba a verter el agua en la pila, punto terminal del acueducto que era largo 27 kilómetros.

    La parte trasera de la pila, así como la parte trasera del punto final del acueducto.

 Los primeros arcos de los cientos que conformaban esos 27 kilómetros de conducción del agua.


   Y aquí es donde aparece el primer daño al acueducto, punto en el que fue trozado para dar paso a una calle.

    Peor aun es ver, justo luego de esa calle donde fue trozado el acueducto, vemos esta entrada a una casa, era parte del acueducto. Hay que notar a la derecha que por allí había una ventila, al lado se alcanza a ver la construcción en bloque de concreto de tres niveles. El acueducto totalmente mutilado.



 Y caminando por la calle por donde pasaba el acueducto, llego al límite de la ciudad para no encontrarlo.

   Ahora son tierras de cultivo.

 Y eso que ahora conocemos por "cultura del agua" bien podríamos considerar como su punto de inicio en el periodo colonial de la historia de México en Tepeapulco. Esta es la pila localizada en el límite sur-poniente del atrio.


 Y esta es la pila en el ángulo nor-poniente del atrio del convento franciscano de Tepeapulco.


    Y si seguimos con esto de la cultura del agua, mira este detalle que hay labrado en una de las canteras del convento...

    Efectivamente, una sirena, esto me da una idea de agua.

 Y en otra cantera vemos esto...

 Un cocodrilo...

   Y una tortuga. Lo más curioso (y triste) del caso es que, luego de caminar por Tepepulco, entré en una fonda a comer, allí me enteré que desde hace ya dos semanas en el pueblo no hay agua.

2 comentarios:

  1. HOLA SOY HABITANTE DE TEPEAPULCO Y BUSCANDO TEMAS RELACIONADOS CON EL ACUEDUCTO ME TOPO CON TU REPORTAJE Y CON TRISTEZA TE DIGO QUE YA TIENE VARIOS AÑOS QUE DEJO DE FUNCIONAR LA CAJA DE AGUA COMO TAL YA QUE EL AGUA DEL MANANTIAL QUE ALIMENTABA DICHO ACUEDUCTO HA SIDO DESVIADO PARA REGAR PARCELAS DE FAMILIAS ADINERAS

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  2. Que interesante reportaje. Uno como mexicano ni se imagina las obras de ingeniería que se realizaron en época de Fray Bernardino de Saghún (1550-1600). Gracias.

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