martes, 23 de abril de 2013

El templo del Niño Dios en Tihosuco: El secreto mejor guardado de Quintana Roo.

    Apenas ayer te comentaba de la visita que hice a uno de los lugares que me parecen extraordinarios en Quintana Roo; estado al que asociamos con playas, el mar Caribe, los grandes hoteles y la vida marítima en general. Estado del que olvidamos la parte colonial, la cual, al igual que en todo México, tuvo momentos extraordinarios que nos dice de mentes brillantes que vinieron a dirigir la construcción de moles impresionantes. Estamos en el templo del Niño Dios en Tihosuco, Quintana Roo.

    Para llegar a este lugar hay dos vías, una desde Cancún, siguiendo hacia el sur hasta llegar a la población de Felipe Carrillo Puerto. Allí se doblará al oeste para tomar la carretera que va a Valladolid, en Yucatán; unos 80 kilómetros más adelante se localiza Tihosuco. En cambio estando en Mérida, hay que tomar la carretera que va a Valladolid para de allí seguir rumbo sur. De ese modo nos adentraremos a la zona maya de Quintana Roo.

    Es la primera vez en mi andar por los caminos de México, que llego a un templo que aparenta estar en ruinas pero no es así. Da la impresión de que estuviera abandonado pero no lo es. El templo está, efectivamente en ruinas pero solo en la parte frontal, el resto se mantiene en pie y estar en un espacio abierto y cerrado a la vez nos crea una atmósfera distinta a cualquier otro sitio, punto de comparación no existe, es algo magnífico. Es por eso que, para entenderlo mejor, me permito transcribir una serie de datos sobre Tihosuco que nos dará un panorama general del lugar.

    "Perteneció a la provincia prehispánica de Cochuah. La capital política y religiosa de esta provincia se encontraba en Tepich, pero al inicio de la Conquista se trasladó a Tihosuco. En esta región la defensa de los mayas ante los hispanos fue tenaz y duradera. Probablemente luego de la Conquista, Tihosuco fue repoblado y vuelto a repoblar a mediados del siglo XVI por disposición de frailes y encomenderos; de hecho fue uno de los primeros pueblos en constituirse en encomienda y en cuyo entorno se congregaron familias criollas e hispanas.

    "Su primer encomendero fue Francisco Hernández, quien a su muerte heredó la encomienda a su viuda María Hernández, ésta contrajo matrimonio con Antonio Méndez, quien hacia 1579 administraba los bienes. No obstante, Thiosuco conservó autoridades indígenas, pues pertenecía a las conocidas como Repúblicas Indias; su batab (jefe local) en 1565 era Francisco Xool.

   "De acuerdo con la relación de Antonio Méndez, Tihosuco tenía una iglesia labrada en cal y canto, con retablos al óleo, sacristía, campana, ornamentos de cáliz y patena de plata, una cruz dorada con mangas de terciopelo bordadas en oro y seda, frontales de Damasco de Castilla, entre otros. Oficiaban misa un sacristán, cantores y monaguillos. Algunos historiadores señalan que el santo venerado era San Agustín. Anexo a la iglesia existía una escuela parroquial, en la cual los niños aprendían a leer y escribir, al tiempo que recibían doctrina cristiana. Esta era una parroquia de visita dependiente del convento de Calotmul, por tal motivo los frailes franciscanos tenían en Tihosuco casas para aposentarse.

   "Aunque estaba ubicado lejos de la costa, a fines del siglo XVII y parte del XVIII, Tihosuco sufrió ataques piratas, muy probablemente porque era considerado un pueblo rico. En 1686 Lorenzo Graff, mejor conocido como Lorencillo, saqueó y destruyó el poblado.

   "A finales del siglo XVIII, Tihosuco pertenecía al partido de los Beneficios Altos, órgano administrativo del gobierno de Yucatán; entonces contaba con 2 361 habitantes: 1 179 eran hombres y 1 182 mujeres. Se le consideraba un pueblo próspero gracias a la agricultura y al activo comercio de contrabando que se ejercía a través de Bacalar y el puerto de Vigía Chico. Bajo estas condiciones económicas, en Tihosuco se construyeron hermosas casas con estilo europeo y elementos moriscos; abundan en su arquitectura las cenefas que en relieve mostraban motivos de flora, fauna, diseños geométricos, escuelas, elementos míticos; las cornisas, ventanales, pórticos, techos elevados, arcos estilo mudéjar. Algunos contaron con amplios espacios para carruajes, altares y nichos familiares, así como amplias bodegas ocultas, donde se guardaban las mercancías, producto del contrabando, provenientes de Europa, Jamaica, Boston, Nueva Orleans y Nassau.

   "Su iglesia también registró este auge. Contó con una nave de grandes proporciones, sostenida por arcos y rollizos; un altar que ha sido descrito como bellamente ornamentado; tenía esculturas de madera colocadas en nichos tallados también en madera y pintados en oro; baptisterio, considerado una joya artística; pila bautismal y coro. En el interior de la pared izquierda, todavía se aprecia un oculto paso de ronda, se trata de un pasillo estrecho que tiene mirillas a lo largo de la pared, que sin duda fueron utilizadas para la vigilancia del pueblo y más adelante para el disparo de armas. El frontispicio estaba delimitado por columnas empotradas, en cuyos espacios debieron colocarse esculturas religiosas. Es probable que originalmente haya tenido dos campanarios. Las paredes de la iglesia remataban en una sucesión de almenas, a manera de torrecillas.

   "A un costado del templo se ubicó el camposanto, que conserva hasta hoy la pila de piedra para lavar cadáveres: ésta se encuentra ornamentada con grandes nichos de techo de medio punto. La entrada al camposanto está rematada por un campanario con espacio para tres campanas que desaparecieron durante la guerra del siglo XIX. Aledaño a la iglesia se construyó un convento que fue una verdadera fortaleza. Contó con numerosas celdas, varios patios interiores, comedor, panadería, cepos de castigo, depósito para agua, escuela, teatro con escenario techada, entre otros".

   "En las primeras décadas del siglo XIX, Tihosuco se encontraba en franca expansión económica, lo cual se reflejó en el aumento de su población. Según el censo de 1821, ahí vivían 5 595 personas. En esta época la agricultura extensiva a partir de fincas rurales, dio paso al establecimiento de haciendas en los alrededores, principalmente azucareras, que llegaron a tener una intensa actividad productiva. La extensión de las zonas de cultivo fue despojando a los indígenas de sus tierras, quienes así se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo, esto sumado a las contribuciones civiles y religiosas -que en el caso de la parroquia de Tihosuco rendía beneficios de aproximadamente 12 mil pesos anuales- fueron algunas de las causas que originaron la Guerra de Castas. Precisamente un batab de Tihosuco, Jacinto Pat, fue uno de los principales líderes del movimiento armado que inició en 1847 y duró más de 50 años.

   "Durante la conflagración, Tihosuco fue atacado en varias ocasiones. Los cañaverales fueron incendiados, las haciendas y las casonas saqueadas y destruidas. Según el censo de 1850, la población tenía escasamente 1 473 habitantes. El 3 de agosto de 1866 Tihosuco fue sitiado por los cruzoob, al mando de Crescencio Poot y Bernardino Cen, y aunque los mayas capitularon el 24 de septiembre, comenzó el éxodo de las familias que ahí quedaban hacia poblaciones más seguras. Poco a poco la selva envolvió sus ruinas y el poblado quedó abandonado durante varias décadas.

   "No fue sino hasta 1932 que un grupo de 42 personas provenientes de poblados yucatecos como Dzinup, Chichimilá, Ebtun, Tekon y Tixcacalcupul arribaron en busca de mejores tierras; ellos iniciaron la limpieza del pueblo y ocuparon las ruinas de las casas dentro de las cuales construyeron chozas a la usanza tradicional.

   "Estos pobladores atestiguaron el crecimiento que aunque lento ha sido sostenido. Parte de los restos de las viejas casonas cedieron sus piedras labradas para reconstruir el piso de la iglesia en la década de 1980, en los antiguos patios residenciales hoy viven animales domésticos como gallinas y conejos. Existen numerosos pozos donde parte de la población se abastece de agua; en uno de ellos se encontró una de las campanas de la iglesia. Así mismo se han encontrado fragmentos de cerámica de diversas épocas, porcelanas, metales, casquillos de balas. La población vive fundamentalmente de la agricultura y actividades forestales". (1)

   Creo que ya con todos estos datos tenemos una más clara idea del por qué el templo del Niño Dios y en general todo el pueblo de Tihosuco es el secreto mejor guardado de Quintana Roo... te dejo más tomas que hice en el recinto:
























   Este era el nivel de abandono en que se encontraba el templo del Niño Dios en Tihosuco. El Museo de la Guerra de Castas que allí se encuentra fue inaugurado dentro del programa Solidaridad, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, seguramente fue en ese mismo periodo en que el templo fue rescatado. Para seguirnos sorprendiendo aun más, veamos ahora los murales que se encuentran allí.








Fuentes:

1.- Enciclopedia de Quintana Roo. Director: Juan Angel Xacur Maiza. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Chetumal, 1998. Tomo 8. pp. 216-222

4 comentarios:

  1. Un autentico descubrimiento para mí que me encuentro atrapado cotidianamente en mi zoológico urbano. Gracias Benjamín.

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  2. Coincido contigo, Frank. Al menos ya tenemos opciones para nuestras próximas vacaciones jajajaja.Es una lástima que cuando se dice; "Riviera Maya", sólo pensemos en playas. Eso da mucho qué pensar acerca de nuestra conciencia histórica. Saludos, Benjamín. Seguimos disfrutando de tus viajes, eso es un hecho!

    Saludos.

    ATTE:Christian

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  3. Estimado Benjamín.
    En los últimos días he estado leyendo tus andanzas por Yucatán, es un gusto saber el estado te parece muy interesante.
    En tu visita a Valladolid pasaste muy cerca de uno de los pueblos más importantes del siglo XIX yucateco, Yaxcabá, la frontera del oriente rebelde, el último punto de civilización durante la Guerra de Castas, además de poseer la única iglesia de tres torres monumentales, según dicen de América.
    Fue además el lugar donde se reunieron las fuerzas que acabaron son la rebelión de Canek, de ahí soy.
    Te dejo un cordial saludo y un link del suplemento cultural Unicornio del periódico PorEsto!, con el cual colaboro, en el que se habla de Pascual Estrella, autor maya de la pila bautismal de la iglesia de Tihosuco: http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=24&idTitulo=170503

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  4. que.orgulloso.soy..de.mi.pueblo.de.mi.gente.y.gracias.a.ustedes.q.hablan.bien.de.tihosuco.pueblo.magico.y.paraiso.may...

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