martes, 22 de octubre de 2013

El interior del Santuario del Señor de Mapethé, el Cardonal, Hidalgo.

  Te contaba, en artículos anteriores, de la singular belleza que este templo tiene en su exterior, del convento que se comenzó a construir y que en mitad de la obra fue abandonado, te decía que eso me hacía suponer que eran los padres Jesuitas los que estaban encargados de su construcción y que, debido a la expulsión de los territorios de la Corona Española, la obra quedó inconclusa pero, al ver con detenimiento la fachada del templo nos da un aire, un ligero parecido (guardando las debidas proporciones) con las misiones franciscanas de la Sierra Gorda, y, de algún modo, este rumbo de Hidalgo queda relativamente a esa parte de la Sierra Madre Oriental, por lo que hay la posibilidad de que el templo haya estado a cargo de los padres fernandinos.

  Muchos edificios virreinales son impresionantes, por muchos lugares de México, especialmente en los estados del centro, encontramos obras maravillosas pero este, del Cardonal, Hidalgo, es algo que merece una mención especial. Al entrar allí somos transportados en el tiempo, de pronto estamos en el siglo XVIII. El templo es oscuro, pues son pocas y pequeñas las ventanas que cuenta, la puerta se mantiene abierta de par en par y la luz que por allí entra se refleja en el baño de oro que los retablos recibieron. El altar mayor es ocupado, en la parte principal por el Cristo denominado Señor de Mapethé. Los pisos exhalan aun el característico olor del mezquite.

  El primer retablo que vemos es el de ánimas, dedicado a Nuestra Señora del Carmen, no lejos de allí, en Ixmiquilpan, hay un templo dedicada a esa advocación que guarda también una relación con este Santuario de Mapethé, entonces nos surge la duda si no fueron ni jesuitas ni fernandinos los encargados, sino carmelitas.

  Leo en México Desconocido: "De México fue enviada una copia del Cristo original, por lo cual debieron fabricarse magníficos altares que correspondieran con la centenaria devoción. El Br. D. Antonio Fuentes de León fue quien donó el dispendio para la construcción de los cinco retablos interiores del templo de Mapethé. Entre los años 1751-1778 se realizó esta obra monumental, que se inserta dentro del momento artístico del barroco. En las maderas talladas y estofadas, en la mezcla de esculturas y lienzos pintados podemos observar un discurso iconográfico netamente jesuita".

  Seguimos caminando, dentro del templo y esa atmósfera melancólica, semi oscura, nos va envolviendo, la madera rechina al dar cada paso y vamos viendo como este gran lugar ha sido saqueado inmisericordemente. Dicen que hace algunos años fue restaurado, la humedad ha ido desprendiendo poco a poco la pintura aplicada, de colores intensos y contrastantes. Leo un antiguo libro que algo menciona de este Santuario de Mapethé.

  "El muy noble caballero Alonso de Villaseca, si ilustre por su sangre, mucho más ilustre por sus heroicas acciones, pues entre ellas sobresale su muy realzada piedad en haber fundado y dotado en esta ciudad de México el Colegio máximo de S. Pedro y S. Pablo de la sagrada religión de la Compañía de Jesús, para bien universal de todo estos reinos y provincias (a quien todos somos deudores y nos debemos confesar y reconocer agradecidos) entre diversas imágenes sagradas que su religiosa piedad trajo a esta Nueva España de los reinos de Castilla por los años de mil quinientos cuarenta y cinco, fue una de las del Santo Crucifijo que colocó en la iglesia del Real de Minas que llamaban del Plomo Pobre, que eran suyas, y después fueron de Agustín Guerrero su yerno, y últimamente del licenciado Pedro Zamora, cura vicario, que a la sazón eran de ellas por los años de mil seiscientos veinte y uno, distante de esta ciudad de México a la parte del Norte veinte y seis leguas, y quatro del pueblo de Ixmiquilpan, por cuya razón apellidaban la Santa imagen , ya el Santo Cristo de Zimapán, del Cardonal, de las minas del Plomo Pobre, de las minas de Guerrero, aunque más ordinaria y comunmente el Santo Cristo de Ixmiquilpan, por ser este pueblo la cabecera de aquel partido: el lugar que ocupaba en la iglesia era el rincón del lado de la epístola junto al mismo altar mayor, colgada su cruz en la pared con unas alcayatas". (2)

  Con todos los datos que hemos incluido en los últimos artículos, vemos que todo nos hace referencia al Cristo de Santa Teresa, el cual se localiza en la ciudad de México, iremos para allá en la primera oportunidad para ver el sitio en el que estuvo colocado inicialmente, en el Templo de Santa Teresa la Antigua, sitio en el que actualmente la UNAM tiene una galería de arte. Mientras eso ocurre, te invito a ver con atención las siguientes fotografías que estoy seguro te transportarán a la sombría y fastuosa grandiosidad de este templo. Sé que te ofenderá ver algunos de los nichos vacíos...













































Fuentes:

1.- Garc, Gabriela, México en el Tiempo, No. 4. Diciembre 1994.

2.- De Velasco, Alfonso Alberto. Exaltación de la divina misericordia. Oficina de Alexandro Valdés. México, 1820. pp. 2-3. 

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