jueves, 24 de octubre de 2013

Una capilla franciscana en la zona arqueológica de Tula.

   Eso del asunto de la evangelización dada, luego de la Conquista de México es algo que tiene sus bemoles, seguramente son bemoles en Re Mayor... con la idea aquella que desarrollaron, de que aquí todo eran ceremonias idólatras y evocaciones demoníacas lo que encontraron por solución fue la destrucción. Ya no hablemos de la destrucción de ideas e implantación de otras, sino la destrucción de los grandes centros ceremoniales, de templos, de adoratorios para, al final, construir otros adoratorios en los que, si bien no se sacrificaba a una persona, si se manifestaba, obsesivamente, el sacrificio humano.... pero en ese tema no me meto.

   Estamos en Tula, Hidalgo. Justo en la parte posterior de la zona arqueológica, desde la cual, podemos ver a lo lejos, las chimeneas humeantes y contaminantes de la Refinería de Pemex, pero eso no es nuestro objetivo, sino llegar hasta el punto en donde están los vestigios de una capilla franciscana construida fuera del núcleo del recinto ceremonial, lo que vemos aquí de positivo, por calificarlo de alguna manera, es que, en este caso no hubo destrucción (eso creo), pues no hay en un centenar de metros a la redonda templo alguno de los Toltecas.

  Para llegar a este punto hay que cruzar toda la zona arqueológica en dirección sur, luego del edificio que alberga el Centro de Interpretación, más adelante se verá la puerta de acceso alterno, la que está ligeramente cerca del río, pero que, al parecer, nunca abre. Estando por ahí alcanzamos a ver los muros que quedan de lo que fuera esta capilla.

   Cuando pasaba por ahí, vi a unos arqueólogos trabajando en ese punto, eran norteamericanos, eran dos, ambas mujeres, tenían a tres o cuatro ayudantes mexicanos, pero no hice conversación alguna, solamente me aproximé para ver que era lo que excavaban pero, apenas estaban comenzando su labor, es decir, tenían unos diez o quince centímetros apenas de suelo trabajado.

   Viendo esto y, recordando aquello que vimos en Yucatán en donde edificios enteros fueron arrasados para levantar allí un templo católico o, como en el caso de Dzibichantún, en el que en mitad del sitio arqueológico fue levantada una capilla abierta, me dice que, al menos los franciscanos que anduvieron por Tula, tuvieron a bien, levantar su capilla, fuera de la zona núcleo de la antigua Tollan.

   Pero, viendo la prensa nacional, me entero de que en mayo fueron encontrados vestigios prehispánicos justo en la que hoy es Catedral de San José en Tula, es decir, respeto, lo que se dice respeto, tampoco lo hubo aquí. Puedes leer la nota en este enlace.











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