miércoles, 4 de diciembre de 2013

La leyenda de la Xtabay y una exposición de pintura. Carrillo Puerto, Quintana Roo.

  Una de las cosas que te advierten, al llegar a la península de Yucatán es que tengas cuidado con los Aluxes y con la Xtabay. De los aluxes ya hablamos en una ocasión, se trata de esos seres misteriosos que, dicen, cuidan las milpas y, cuando se escapan, se posesionan de lugares y continuamente hacen travesuras. También, estando en Valladolid, vimos esa leyenda del Duende, el curioso ser que, al igual que los aluxes, en ocasiones espantaban a la gente. Los aluxes son una tradición arraigada a la cultura maya y ya existían desde antes de la llegada de los españoles, lo del duende ese más bien fue una combinación de creencias, un mestizaje de leyendas, por decir. Lo que ahora nos ocupa es esa historia, cuento o leyenda, en la que aparecen las acciones del bien y del mal representados en una mujer, en una bella mujer: la Xtabay.

   La leyenda tiene un cierto matiz de liberalismo, esto es debido a que en el relato participan dos mujeres que vivían, (aparentemente solas, cada una en su casa); una de gran belleza y cuerpo atractivo, la otra no tanto. La una fácil y dada a entregarse a cuanto mancebo la solicitaba; se le conocía como la "Xkebán". Este más que su nombre era su apodo, más no su oficio, pues Xkeban quiere decir prostituta y se le conocía así por aquello de su soltura y accesiblidad a la hora de los encuentros carnales pero, hasta donde está documentada la leyenda, nunca se ha dicho que ejerciera la prostitución en sí mediante la debida retribución económica. Digamos que se entregaba por mero placer. El nombre de esta xkeban era Xtabay.

    La otra mujer se llamaba Utz Colel, que quiere decir "decente", eran antagónicas, pues esta segunda era un dechado de rectitud y honestidad a carta cabal, el pueblo la quería por esos motivos y ocurrió que un buen día Xtabay no apareció más por el pueblo, el cual pensó que andaría por allí, entegándose a uno y a otro. Ocurrió que, de pronto, el pueblo comenzó a cubrirse de un aroma exquisito, delicado. Un perfume embriagador del cual no se tenía noticia. Intrigados salieron a buscar qué era eso que producía tal delicia. el perfume emanaba de la casa de Xtabay la cual había muerto hacía varios días y de ella era que brotaba el perfume.

  En el gran asombro que ese encontraba el pueblo entero, llegó Utz Colel para cerciorarse de que eso que se decía era cierto. Molesta dijo a todo que si el cuerpo de esta mala mujer huele así, ya verán que el día en que yo muera, mi aroma los embriagará aun más. Se retiró y ocurrió que, al poco, ella muere. A su funeral todos asistieron, lamentaron su muerte, de esta buena, pero envidiosa mujer. Pero el asombro fue grande pues, al enterrarla, de entre la tierra comenzó a salir un olor desagradable, repugnante. Todos, espantados, huyeron del sitio..

   Esto, más que leyenda, la considero una fábula, una fábula muy liberal, insisto. Pues la moraleja sería aquello de que "haz el bien, sin mirar a quien". Pero, entendamos bien las cosas: resulta que esta historia va ligada a la flor de Xtabentún, a la "blanca flor de Xtabentún", abundante en Yucatán y como ese aroma hipnotiza y, de algún modo embelesa a quien la huele, se asocia a esa bondad de Xtabay, no bondad en la cosa de la entrega corporal, sino en la entrega de su delicado aroma. Y, consecuentemente, la otra, la buena que era envidiosa, se asocia con otra flor, bella también, que crece entre espinas, tzacam es su nombre, no tiene perfume.

  El caso es que, con el tiempo, la leyenda se ha deformado y se ha dicho que la Xtabay es la representación del mal, que devora -literalmente- a los hombres y que con embrujos y engaños los hace caer en sus redes y los mata. Cosa no cierta, siendo la Xtabay la representación de una flor blanca y delicada, además de aromática, no puede estar asociada, en nada con el mal. Y eso de entregarse y que era prostituta, creo que ha sido la deformación más grande que la leyenda ha tenido, pues más bien lo debemos de entender, insisto, como esa "entrega" del interior de ella, que es el perfume, pero no la "entrega corporal". Como quiera, la leyenda es interesante y más interesante aun fue esta exposición de pintura que vi en la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, en donde vemos verdaderos talentos.






 Este bien podría ser el Uay Chivo, otra leyenda del Yucatán.






Lamentablemente no tuve la precaución de anotar el nombre de los pintores que expusieron en esta muestra, pero, lo vuelvo  a decir, veo mucho talento y una gran creatividad en eso del desarrollo de la idea de la vida cotidiana en la Zona Maya en estos artistas.

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