lunes, 17 de febrero de 2014

El barrio de La Huaca en el puerto de Veracruz.

   Te comentaba que esta vez he preferido hospedarme en las cercanías de las terminales de autobuses en lugar del centro de la población y fue esa la razón por la cual pude descubrir esto que hoy comparto contigo. Una vez instalado en el hotel que elegí caminé una buena cantidad de cuadras hacia el centro histórico, allí fue donde comí, quise recorrer el Malecón pero, como el Norte arreciaba cada vez más, las ráfagas de viento se volvieron incómodas de pronto y mejor seguí mi caminata por las calles en donde esa sensación de frío era menor. Vi una buena cantidad de edificios de indudables características porfirianas, un montón de ellos abandonados, algunos en restauración y otros cayéndose a pedazos, luego de varias horas regresé al hotel.

  Recordaba que por una determinada parte del puerto se levanta el Fuerte de Santiago, pensé que lo encontraría en mi camino, pero, al pasar por la estación de bomberos me seguí de frente y ya no regresé para buscarlo. Fue entonces que, un par de cuadras más adelante me llamó la atención ver hacia el lado oriente de la calle una serie de construcciones, más bien pequeñas pintadas de colores muy intensos y contrastantes, sus formas, sus diseños, no eran los habituales, parecían de madera.

   Doblé la calle y entre en un lugar único y enigmático: el barrio de La Huaca. Se dice que el nombre se lo dio una mujer de raza negra que allí vivió casi al finalizar el siglo XVIII, María Guacara. Veracruz fue la puerta de entrada a México durante cuatro siglos, los tres de dominio español y el controvertido XIX, luego sería una de las "joyas" del porfiriato. En la época colonial no solo mercadería llegaba y salí, no solo virreyes, obispos y frailes llegaban por allí, también llegaban los negros que, aprehendidos en África, eran concentrados en la isla de Sao Tomé para ser enviados a las Antillas y de allí redistribuidos en el Nuevo Mundo, los que eran enviados a Nueva España tenían como punto de acceso el puerto de Veracruz.

  Y en esa época, último cuarto del siglo XVIII, Veracruz se encontraba amurallado, y allá de la muralla estaba el asentamiento de negros y, seguramente indios, se decía que era la ciudad de las Tablas pues sus construcciones estaban hechas con pedazos de madera que llegaban en las naves y que ya no serían usadas más. El hacinamiento redujo los espacios a los mínimo, casas de 3 x 5 metros se volvería la medida estándar al paso del tiempo.

   Algunas décadas más tarde comenzaría el movimiento de revolución, luego sería proclamada la Independencia de México y Veracruz seguiría siendo el testigo de intentonas de invasión, del desembarco de tropas francesas y del ir y venir de los más variados personajes que pululan en nuestra Historia patria. El barrio de la Huaca se mantendría con sus construcciones de madera y, dentro de las posibilidades de cada quien, iría siendo ornamentada con estridentes colores. En la actualidad se pretende rescatar este sitio como patrimonio inmaterial de los veracruzanos y de México, como testimonio de eso que llamamos arquitectura vernácula y que, se dice, tiene su manifestación máxima no muy lejos de allí, en Tlacotalpan. Así pues, las fotografías te contarán más detalle de eso que vi y me sorprendió: La Huaca de Veracruz.




















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