miércoles, 19 de febrero de 2014

La Antigua, Veracruz; descubriendo sus muchos tesoros.

   Así como el objetivo trazado, y cumplido, de visitar Puebla fue la de conocer los conventos construidos en el siglo XVI, la razón por la cual vengo a Veracruz es para reconocer, admirar, ver a detalle.. y comer, en La Antigua, lugar que fuera uno de los primeros, o el primero, mejor dicho, en donde los españoles encabezados por Hernán Cortés, se asentaron en México.

   Regreso por acá luego de más de veinte años que llegué atraído por la imagen de la mítica casa del conquistador que fue comida por los enormes árboles que crecieron allí durante varios siglos. Así que, enfilo a la terminal de segunda, en donde salen cada veinte minutos los autobuses que van sea que a Cardel que a Xalapa que a Poza Rica, la primera parada que hacen es justo luego de la caseta de cobro y ese es, precisamente, el acceso a La Antigua, en donde se levanta un arco, cosa ya tradicional y característica en un buen número de poblaciones de nuestro país.

   Hay que atravesar con precaución esa autopista y caminar un kilómetro para llegar al centro de lo que es la cabecera municipal de La Antigua. A lo largo de ese camino se nos van presentando estos árboles que nos van acentuando más aun el panorama de jungla. Hay una abundancia de aves, muchas de ellas canoras, quizá sean solamente xanates o chanates, quizá los conozcas con el nombre de urracos; son ellos los que dan el toque final al ambiente tropical. Es febrero aun no sube la temperatura, tenemos la bendición de los vientos del norte que provocan el clima perfecto para caminar sin fatiga por aquí.

   La Antigua debe su nombre porque, así como sucede en Guatemala, hubo la necesidad de mover el asentamiento español hacia uno nuevo y de allí surgen los nombre. Todos sabemos de que Cortés nombró el sitio como la Villa Rica de la Vera Cruz, pero habrá que ubicar bien en donde se dieron los hechos. El desembarco del conquistador se dio en estas costas el 21 de abril de 1519, era, casualidades de la vida, un Viernes Santo. 

  Seguramente aflorarán un montón de discrepancias a medida que se avecinen los festejos (que seguramente habrá) del V Centenario del desembarco español. Habrá quién (ya lo estoy viendo) asegure que no deben ser los festejos en Veracruz, sino en Cozumel, otros más dirán que en Campeche, algún otro que en Xicalango, es decir, en Frontera, Tabasco, en donde fue entregada La Malinche. Como quiera, estemos preparado para todos los multicentenarios que se nos avecinan, primero el de la Conquista en 2019, luego el de la Consumación en 2021. Y, habrá que anotar, ambos no serán dentro del sexenio que actualmente se desarrolla.

   Apenas una calle más adelante de donde comienza el pueblo de La Antigua, veo el primer vestigio. Hay algo que, desconozco la razón, pero siempre me han atraído enormemente, los edificios ruinosos, quizá sea porque mi infancia y adolescencia la viví en una casa enorme de paredes de adobe en las que, lo normal, era que se desbarataran poco a poco. El caso es que, el primer golpe que recibo en La Antigua es lo que ves arriba de estas líneas: una construcción de 1830 o 1840, mandada construir por Antonio López de Santa Anna, sitio en el que se acantonaron sus tropas.

   Pasos más adelante vemos el templo, que no es el primero que se construyó en tierra firme del Continente Americano, pero que igual, sea por el descuido, aunado a la humedad, que nos ofrece un aspecto, más que de antigüedad, de vejez. Una cosa es lo antiguo, eso que está bien conservado, bien preservado y limpio y otra cosa lo viejo, que es eso olvidado y que se cae a pedazos.

   El templo tiene sus encantos, sea por las imágenes que se veneran allí que por la obra arquitectónica en sí, ese descuido es notorio, una cosa es no tener fondos para su mantenimiento, y otra vivir en la indiferencia y ni siquiera pasar una escoba de vez en cuando. El interior está sumamente descuidado. He estado en templos y capillas humildes, en lo que brilla es su orden y limpieza. No es el caso de este sitio.

   El desembarco de Cortés no fue en donde ahora está el puerto de Veracruz, sino más al norte, en un sitio llamado Quiahuiztlán, eso fue propiamente la Villa Rica, estando en la costa y con los habituales vientos del Norte durante el Invierno y los otros vientos, los huracanados del Otoño, decidieron cambiar la ubicación del asentamiento un poco al sur, a un lado del Río de los Colibrís, es decir, el río Huitzilapan, cosa que ocurrió en 1525, cuatro años después de la caída de la gran Tenochtitlán.

  Fue en 1600 que Veracruz o la Villa Rica de la Veracruz fue trasladada a su tercer lugar, el que ocupa en la actualidad. Me parece curioso ver que es un caso similar al de Guadalajara, que cambió 4 veces, o más aun, al de Salamanca, que fue movida 11 veces en distintos puntos de la península de Yucatán hasta acabar en El Bajío... ciudades itinerantes, diría yo.

   Así que, si vemos con atención los primeros años de la vida colonial de México, entre 1525 y 1600, los primeros tres cuartos de siglo de los tres siglos de dominio español han de haber sido, sin lugar a dudas, los mejores en términos de la cantidad y calidad de oro y plata que obtuvieron y que almacenaban aquí, para luego ser remitido a España. Eso nos da una idea de la importancia que tenía este punto, ahora casi olvidado, de la geografía nacional.

  Un cañón que perteneció a alguna de las naves de Cortés y que fue encontrado apenas hace medio siglo en las cercanías de La Antigua, ahora lo vemos en un ángulo de la que fuera la casa de Cortés.

   En este mapa vemos los puntos por donde fue colocada, en las diferentes épocas, la Villa Rica de la Vera Cruz.





   Detalle del escudo de La Antigua en donde aparece un colibrí, por aquello del río de Huitzilapan y una de las naves de Cortés. Sigamos caminando por las tranquilas calles de este singular pueblo.



  Curioso encontrar una calle que lleve por nombre el de "Tres Carabelas", en franca referencia al descubrimiento, a la conquista, a todos esos pasajes de la historia nacional. Ya hace hambre, vamos rumbo al río en donde hay varios restaurantes.

  ¿Surrealismo? sin lugar a dudas... una concha que sirve de contenedor para un pedazo de jabón "Zote", hay que lavarnos las manos antes de comer, de eso no hay duda.

   Esta es la vista que tenemos en los varios locales que ofrecen comida.

  Esto es algo que disfruto mucho: los lugares turísticos cuando soy el único que decidió visitar el lugar ese día. Nada mejor que la soledad, el silencio y una delicia...

   Estando en Veracruz, que mejor desayuno podemos tener que una Picadas.

   De las micro mínimas lecciones que tuve de fotografía, una de ellas fue, lo recuerdo bien, aquello de que "nunca debes explicar una fotografía, la fotografía debe explicarse por sí misma". Bueno, este no es el caso, pues te la explico, Lo que se ve allí no es un Tucán, como podrías pensar por el pico amarillo, se trata de un xanate o urraco. No es un pico, sino un flotador de la red. Como quiera la dejo para mostrar el ambiente tropical que experimenté en La Antigua.

   Este fue el restaurante donde desayuné, se llama Laurita, totalmente recomendable, especialmente por el impecable servicio que ofrecen.

  No soy afecto a los paseos en lancha, especialmente por el ruido del motor... pero hubiera sido interesante conocer más de ese río.

   Nunca había visto un tronco tan grande de una Ceiba...

 El puente colgante.

 El río de los colibrís.


  Dicen que en este árbol estuvieron amarradas las naves de Cortés... bueno, es de dudarlo, pues él desembarcó más al norte, luego mandó quemarlas, eso en 1519 y a La Antigua, no llegarían hasta 1525. Pero aquí no podría ser la excepción de los mitos, las leyendas y esas tradiciones orales que tanto fascinan a cierto tipo de turistas. Pues agregan que esas cadenas eran de las naves de Cortés. Lo dudo.

   Un punto excepcional: la Capilla del Rosario, primer templo levantado en el Continente Americano.






 

  Disfruté enormemente esta visita a La Antigua, es hora de volver al puerto pues mañana continuamos el viaje, mañana nos vamos a Tlacotalpan.

1 comentario:

  1. JAJAJA Muchas cosas falsas en temas históricos, pero un gran esfuerzo de divulgación de ese mítico pueblo. Aplaudible y muy bello documento, sobre todo por las fotografias.

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