domingo, 16 de febrero de 2014

Redescubriendo el puerto de Veracruz.

   Otro objetivo cumplido, documenté ya lo relacionado a los sitios en donde ocurrió el inicio de la consumación de la Independencia, vi que el centro de Córdoba es bastante agradable, bien me puedo imaginar lo mucho que aquí harán para 2021, cuando se festeje el Bicentenario de la Consumación. Bebí excelente café, me adecué a los 800 metros sin problemas de respiración, incluso me siento mejor ahora, un poco más ágil, dejé ya la ropa de invierno, en fin, estamos listos para enfilar rumbo al puerto de Veracruz así que nuevamente la operación de aprovechar cada centímetro cuadrado de la maleta y el back pack, pues son ya más libros los y folletería la que he acumulado más algunos objetos que compré que me han llamado la atención, tengo ya esa habilidad desarrollada, la de empacar a la perfección y comprobar aquello de que "todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar".

   Contrario a mi costumbre, está vez no busqué hotel en el centro, sino justo frente a la terminal de autobuses, fue bueno y malo, bueno, porque a pocos pasos la tengo, malo porque el ruido de los motores solamente bajó un par de horas en la madrugada, el resto fue de al menos un autobús por minuto. Como quiera, con el cansancio acumulado y el volumen de la televisión alto, pude anular esos infernales ruidos... extrañé la paz de Teocaltiche.

   Estoy ya en la terminal, dudo si seguirme directo al puerto o hacer una escala en Yanga, pueblo que fue de negros en el siglo XVII, pero, si lo hago, tendré que rodear un poco para llegar al puerto, así que, decido irme directo. Nos vamos por la autopista, pero antes de llegar a ella, pasamos por un ingenio azucarero. Es este el corazón de la producción azucarera en México, es también aquí por donde comenzó el movimiento de Revolución con la huelga de Río Blanco, fábrica textilera. Hay algo que me disgusta y me ofende: la cantidad de basura que he visto por todas las carreteras, tanto las de Puebla como las de Veracruz.

   Muchos fueron los camiones que vi, cargados con dos o más metros por arriba de la caja con caña...

 Y varios kilómetros de cañaverales, no sé si sea esta la temporada de la zafra, pero veo montones de campos sembrados y montones de camiones cargados de caña...

   Amaneció brumoso, me dicen que es lo habitual por estos rumbos, pero a medida que avanzamos rumbo al oriente la bruma se quita pero lo nublado persiste... la temperatura comienza a bajar, hay evento de Norte en el puerto de Veracruz.

   Fueron dos horas de camino entre Córdoba y Veracruz, compruebo que los servicios de Flecha Amarilla, es decir, los de Primera Plus son mejores que los de ADO, de precios ni hablamos. Me llama la atención ver otro anuncio de esos tan emblemáticos en España y que los hay también (pocos) en México, los del toro del brandy Magno. Estamos por llegar al puerto, al cruzar el trébol de acceso veo desde lo alto el puerto, se ve una ciudad muy grande, y está todo muy despejado pues el Norte arreció y está limpiando el cielo.

   Llego al puerto, comienzo a buscar hotel, conozco uno en el centro, muy bien ubicado, pero no creo aguantar la caminata con las maletas hasta allá, así que me quedo por el rumbo de la terminal, siempre he caminado mucho, pero no con maletas, así que, igual caminaré del hotel de ese rumbo hacia el centro... me ofrecen cuartos del tipo "pirata", es decir, son habitaciones que se rentan por día pero no son hoteles registrados, son económicos, tienen todos los servicios, pero, con esta vida que ahora tenemos en México, mejor no arriesgo nada. Encuentro un hotel formal, no feo, no sucio, no caro, allí me quedo.

   Refrescado un poco, sigo las muy bien trazadas calles hacia la zona centro, me voy encontrando casas enormes, quizá profirianas o, en todo caso de los veintes, grandes, algunas en buen estado, otras en pésimas condiciones, unas más que han cambiado a giros comerciales. En Veracruz estuve, la última vez hace 17 años, recuerdo los rumbos, me oriento fácil.




   Colores intensos, propios del gusto costeño, llegamos a donde comienza formalmente el centro, en esta calle que ahora vemos en la toma era donde se levantaba la muralla que se concluyó en el último cuarto del siglo XVIII para proteger al puerto, detrás de ese templo, estaban los mocambos, barrios de negros y de indios. Veo que hay vestigios del tendido férreo, me parece muy ancho para ser de tranvía, quizá por allí pasaba el tren, fue el único punto en donde me topé con estos recuerdos del tiempo en que los ferrocarriles eran el principal medio de transporte.

   Vamos ya por la calle principal, se llama Díaz Mirón, si es que no me confundo, aquí hay una mezcla de estilos arquitectónicos, igual de los veinte, que de los treinta o cuarenta, del cincuenta, sesenta y setenta también. Es la zona más comercial, todos son locales, especialmente de zapaterías y telas. Comienzan a aparecer los anuncios y las promociones para el Carnaval que se aproxima. Claro, si estamos en el puerto en donde esta festividad es la más importante de México.




   Entro a la Catedral, está en plena remodelación, veo un estilo muy parecido al de Córdoba, pero esa la visitaremos a detalle en otra ocasión, sigo mi caminata.

   Me vuelvo a sorprender al pararme en esta que es la plaza central de Veracruz, estoy frente al ayuntamiento, le doy la espalda a la catedral, siendo Veracruz el puerto por donde comenzó toda la historia de México desde 1519 que desembarcó Hernán Cortés, hasta 1911 que Porfirio Días abordó el Ipiranga, son más bien pocos los edificios que vemos que se conservan... qué pasó en Veracruz, me pregunto. ¿Cómo es posible que con cuatro siglos de historia a cuestas sean pocas, muy pocas las cosas que se mantienen en pie?

  Enfilo al malecón, quiero ver el puerto más bullicioso de México, el viento del Norte comienza a arreciar, hace frío, hay que sacar de nuevo la chamarra.

   Magnífica placa que nos recuerda toda la plana mayor de México: Porfirio Díaz, José Yves Limantour, Francisco Z. Mena. Y claro, los contratistas ya sea norteamericanos que ingleses que franceses, en este caso los británicos S. Pearson and Son, Limited.... ¿o eran norteamericanos?

   El magnífico edificio de correos, otra de las monumentales obras porfirianas.

 El Hotel Terminal que se ubicaba justo a un costado de la estación del Ferrocarril Veracruz-México. Imagina la cantidad de historias que allí ocurrieron y los personajes que por allí pasaron.

   El edificio de la Aduana Marítima, otra obra porfiriana, notarás el detalle al centro, con las letras RM, propias del gobierno de Díaz, las cuales significan República Mexicana.

   La zona centro, cercana al Malecón está en plena remodelación, alistándose no para los Juegos Centroamericanos, sino para los festejos del V Centenario de la fundación de Veracruz que será el 22 de abril de 2019.

   Y llegamos al puerto solo que, a diferencia de otras ocasiones, está  casi vacío... el Norte sopla cada ve con más fuerza, la temperatura sigue bajando...

   Este es el Fuerte de San Juan de Ulúa...

 Un barco carguero, no se si está descargando o cargando... pero es el único que se ve.

 Otro más...

 Otro ángulo de San Juan de Ulúa...

 Las playas veracruzanas, de arena gris...

 La emblemática Torre Pemex, ya considerada como una de las obras más representativas de la arquitectura mexicana moderna.

 Y otro "landmark" del puerto: El Faro Venustiano Carranza. Sigamos caminando por el puerto, solo que no en el malecón pues las ráfagas son tan fuertes que de pronto casi me arrastró una...

 



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