sábado, 29 de marzo de 2014

Chunhuhub, un antiguo pueblo perdido en la selva de Quintana Roo.

  Fue hace un año que llegué a Tihosuco, lugar situado casi en la parte central de la península de Yucatán; para llegar allá fue necesario ir a la población de Felipe Carrillo Puerto para de allí continuar en una combi a Tihosuco, fue en ese sitio en donde nos sorprendimos al ver el templo dedicado al Niño Dios, emergiendo de entre la selva, semi derruido, y con un fuerte carácter de antigüedad que lo convierte en algo único. Ahora que volvemos de nuevo a Quintana Roo, nos hemos sorprendido ya con Ekab y las ruinas del templo que, se presume, fue el primero levantado en el Continente Americano, dedicado a San Clemente y conocido con el nombre de Boca Iglesia. Ahora nos volvemos a sorprender con otro templo más, tan escondido y tan desconocido como los dos mencionados: el de Chunhuhub.

   "Perteneció a la provincia prehispánica de Cochuah. Era un aislamiento provisto de numerosas edificaciones mayas, sitio de paso hacia la provincia de Uaymil y también uno de los últimos pueblos importantes en la ruta hacia la antigua Bakhalal. Según cita de una carta del español Alonso Dávila, en el siglo XVI partían de ella dos caminos hacia aquella población, uno que pasaba por los actuales pueblos de La Pantera, Noh-Bec, Chacchobén y Pedro Antonio de los Santos y otro, un poco más al oeste, que fue menos transitado.

   "Aunque el proceso de control por parte de la colonia española se dio mucho antes en otras provincias de la zona, la de Cochuah no fue sometida sino hasta mediados del siglo XVI, cuando ciudades como Mérida, Valladolid y Campeche ya habían sido fundadas. Cuando esto sucedió, a Chuhuhub se le estableció como una encomienda y sitio de visita de la iglesia de Ichmul y más tarde, formó parte de la parroquia de Tihosuco, población esta última con la que estuvo comunicada por el camino todavía transitable que pasa por la antigua Tituk. De acuerdo con el Atlas de Monumentos Coloniales e Históricos, entonces contaba con una capilla abierta de estilo franciscano, consagrada a San Juan Bautista, tenía altar techado con bóveda de medio cañón. A fin de ampliarla, Pedro García, a quien se le entregó el pueblo tras la conquista, fomentó la inmigración de los moradores de los antiguos pueblos de Haasilchén, Polyuk y Tkuxubché a fin de explotar la mano de obra indígena.

 "Chunhuhub llegó a contar entonces con 1,350 habitantes indígenas; número que  poco después disminuyó, primero a consecuencia de su huida tras la excesiva presión a que fueron sometidos y luego, a causa de fallecimientos colectivos por enfermedades de fácil transmisión. Disminuida su población, en 1727, el lugar fue presa de los piratas ingleses que en ella incursionaron para tomar a los mayas como esclavos, algunos de ellos fueron rescatados después, por el mariscal Antonio de Figueroa y Silva en 1733, poco antes de morir. Terminada su construcción en 1751, la iglesia constaba de un gran altar de techo de bóveda de medio cañón corrido, diversos nichos para los santos patronos y campanarios de espadaña. Contó también con un coro al cual se accedía por una escalera de piedra y una pila bautismal de piedra labrada que más tarde fue destruida. En uno de sus costados, además, se encontraba la casa cural con un gran atrio cercado, y en el otro, una plaza, en cuya periferia estaban las casa de administración pública, alguna tienda de víveres y las casas de los principales.

   "Todo el conjunto quedaba atravesado de norte a sur por una vía que conducía hacia Ichmul, Tituk y Salamanca de Bacalar. Otras calles de menor importancia circundaban el conjunto donde predominaban las casas de piedra y techos de paja y luego numerosas veredas llevaban hacia ranchos, haciendas y fincas cercanas. Contaba en ese tiempo con más de 625 habitantes, predominantemente mayas. En los años que siguieron, Chunhunub vivió una etapa prácticamente sin cambios, en 1821 contaba con 991 habitantes.

   "Al estallar la Guerra de Castas en 1847, fue tomada por los mayas rebeldes. Atacada su población, destruido e incendiado su pueblo, también su iglesia, el lugar fue abandonado y sólo se le utilizó después como un sitio de paso durante las incursiones bélicas. A principios del siglo XX, huyendo del acoso del Gral. Ignacio A. Bravo, Juan Bautista Xool repobló sus ruinas. Xool encontró un rancho abandonado en cuyos gruesos muros se encontraba esculpida una cabeza de ganado, por lo que llamó al sitio Tampak. La fecha registrada en ellas, 1840, indica que se trataba de una de las muchas haciendas que florecieron alrededor de Chunhuhub. Decidido a habitarlas, Xool trajo consigo a su familia y más tarde, arribó al lugar otro grupo encabezado por Francisco Tun. Al rededor de 1942 la población trazó brechas y pequeñas veredas que le sirvieron de calles y luego limpiaron la iglesia, entre cuyos restos encontraron una estatua de madera, con algunos cortes en su rostro y cuerpo, que después de reparada bautizaron con el nombre de Sagrado Corazón de Jesús a fin de venerarla.

  "Dos décadas después, en 1962, adquirieron una campana para ponerla en la iglesia, ya en reconstrucción. La creación del ejido de Chunhuhub marcó el paso definitivo para la permanencia y el progresivo aumento de población". (1)

   Chunhuhub llevó, dicen que por sesenta años, el nombre de Villa de Salamanca, fue la sexta vez que esta villa cambiaba de ubicación de un lado al otro en la península de Yucatán. Salamanca estuvo tanto en Quintana Roo, como en Campeche y Tabasco, finalmente, en 1603 se funda la Villa de Salamanca en el Bajío, sitio en el cual permanece: "...también estaba aumentando la presión que ejercían los filibusteros caribeños. Cuando sus saltos a Bacalar llegaron a su punto culminante en las décadas de 1640 y 1650, coincidencia con los problemas creados por las rebeliones de indios, los españoles trasladaron la Villa de Salamanca hacia el interior, a una ubicación intermedia {Pachá} y lego al pueblo de Chunhuhub, donde permaneció por cerca de sesenta años”. (2) Para leer más de estas Salamancas, entra aquí.

   Una vez más quedamos sorprendidos de la enorme... enorme riqueza patrimonial que permanece escondida entre la selva de Quintana Roo. La última fotografía satelital corresponde a una zona de cenotes localizada pocos kilómetros al sur de Felipe Carrillo Puerto, aparece registrada con el nombre de Ocom. La penúltima fotografía corresponde a la Laguna de Chichancanab, muy cerca de los límites de los estados de Quintana Roo y Yucatán. Para leer más del tema de los vestigios católicos primitivos de la región selvática de la península de Yucatán, en la Jornada se publicó un interesante artículo, entra aquí.

Fuente:

1.- Enciclopedia de Quintana Roo. Juan Ángel Xacur Maiza, Director. Tomo III. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Chetumal, 2001. pp.119-123.

2.- Dumond E, Don. El machete y la cruz. La sublevación de campesinos en Yucatán. UNAM. México, 2005.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada