lunes, 6 de febrero de 2017

Los frescos de Martínez Pocasangre en el olvido. El Llano, Dolores Hidalgo, Guanajuato

  Del Estado de Guanajuato fue la capital del mismo la primera que logró colocarse en la geografía turística nacional... luego lo hizo San Miguel de Allende. Otras poblaciones siguieron pero, en aquellos tiempos, los "años de la abundancia" de acuerdo a lo dicho por el entonces Presidente de la República, quien tuvo la oportunidad de conocer lejanos sitios lo hizo, (yo fui uno de ellos), luego las cosas -en términos económicos- se pusieron difíciles y una buena opción para viajar se convirtió nuestro propio país. Comenzamos a conocer a México.

  A la par, una buena opción para el retiro de algunos norteamericanos fue San Miguel, de ahí, que ojos extranjeros pusieran atención a que en la zona había. No digo que a los ojos mexicanos no les haya llamado la atención, para ello tenemos como ejemplo a De la Maza y a otros grandes historiadores y críticos de arte. Finalmente se logró darle el justo reconocimiento al lugar, de ese modo el Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco se convirtió en Patrimonio de la Humanidad, se le volteó a ver, se le admiró, se catalogó, se restauró y ahora, con el debido orgullo, se muestra al mundo como un Patrimonio de todos.

  Mientras, a pocos kilómetros de ahí, un lugar seguía en su modorra o en su plácido sueño o en su ocultamiento propio de algunas zonas rurales de las que, pensamos son ranchos en los que no existe nada que ver. Error. La historia comenzó, quizá simultáneamente con la de Atotonilco, aunque más precisamente cuando ese Santuario estaba concluido en su parte material y seguiría luego el decorado. Decorado que no era solo poner santos o escenas bíblicas, sino darle un sentido completo a cada dibujo que conformó la maravilla que ahora vemos, en el mencionado sito, próximo a San Miguel, pues en Dolores otra cosa ocurría.

  Lo que luego se conocería como el pueblo de Dolores, en el siglo XVI aun no tenía nombre, sus tierras pertenecían a San Miguel el Grande, luego se fundaría un presidido, el de San Felipe, entre uno y otro lugar, el Mariscal de Castilla se fue haciendo de enormes extensiones de tierra, todo se conocería como Hacienda de la Erre, la cual, como buen latifundio se conformaba de una buena cantidad de rancherías... o caseríos. Uno de ellos se conocía como El Llano y fue ahí en donde se fundo una de las capillas más antiguas, se dice que no solo de Guanajuato sino de México... cosa de dudar, pues ya desde 1519 se comenzaron a fundar capillas por la costa del Atlántico: San Miguel de Cozumel, San Clemente Catoche, Santa María Palizada, y la Santa Vera Cruz... por decir solo algunas.

  Seguirían luego fundos católicos en lo que se iba conociendo próximo a la caída Tenochtitlán y creada ciudad de México, en Tlaxcala, en Cuernavaca, que más bien fue en Tlaltenango... en fin, por estos lares, Estado de Guanajuato una de las primeras que se levanta, luego de la de San Miguel, fue la de El Llano. Y ahí está y tan está que guarda un tesoro, un tesoro en peligro, en avanzado estado de deterioro, pero ahí está, gritándole un poco a Icomos, a Unesco y a Cultura. Hay que voltear a verla.

  El Santuario de Atotonilco se creó gracias al padre filipense (del Oratorio de San Felipe) en 1740, el 3 de mayo de ese año se puso la primera piedra, día de la Santa Cruz. Ocho años después, el 20 de julio de 1748 se dedicó con las debidas solemnidades, el padre Alfaro fue el encargado de supervisar la obra. De 1748 a 1759 se construyeron las capillas de Loreto, el Cenáculo y La Soledad, y el referido padre contrató al pintor queretano Miguel Antonio Martínez Pocasangre para que desarrollara todo el discurso iconográfico. El resultado fue la llamada "Sixtina Mexicana".

  No sé si fue durante o después de que Pocasangre trabajara en los muros del Santuario de Atotonilco que fue llamado, quizá por iniciativa del mismo padre Alfaro o por el dueño de La Erre, que pare entonces seguía siendo uno de los Mariscales de Castilla, Pedro Luna Gorráez y su esposa, Viviana Malo de Villavicencio. Al ser la Mariscala de la familia Malo, eso nos dice las ligas con San Miguel el Grande, por lo que por ahí podríamos llegar a establecer el origen de la idea de pintar, igual que en Atotonilco el templo del Señor de los Afligidos en El Llano.

  Quizá, como apéndice del Santuario de Atotonilco se podría incluir al templo del Señor del Llano, el Cristo de los Afligidos... fue ejecutado por el mismo pincel, fue realizado bajo la misma idea de veneración y piedad. Pero si algo urge ahí es una intervención a la maravilla que medio sobrevive al tiempo, adherida a sus paredes.

  Escribe José de Santiago Silva sobre la obra de Pocasangre: "se observa la revelación de un artista... profundo conocedor de su oficio, hábil dibujante y fino colorista; sus composiciones están estructuradas y poseen evidente concepto monumental. Sus conocimientos sobre decoración, arte suntuario e iconografía obliga a reconocer que se trata de un artista formalmente educado en algún taller o talleres con profundas raíces en la tradición pictórica del siglo XVII novohispano."























1 comentario: