martes, 25 de julio de 2017

Comentarios del padre Alegre sobre la fundación de San Luis de la Paz.

  Abordamos una vez más el tema del pueblo Chichimeca, en este caso el que fue asentado para formar la villa de San Luis, que se volvería "de la Paz" como celebración a la ansiada pacificación de ellos luego de varias décadas de feroces enfrentamientos. Tomamos uno de los mejores textos descriptivos del los acontecimientos, el del jesuita Francisco Javier Alegre que, junto a otro jesuita, Francisco Javier Clavijero, ambos veracruzanos, nos dejan memoria de muchos pasajes de la historia de México.

   La pacificación de estas regiones estaba reservada al piadoso virrey D. Luis de Velasco el segundo, ó por mejor decir, á la humildad y simplicidad de la Cruz. El virrey, viendo frustradas las esperanzas todas é inútiles los esfuerzos de sus predecesores y consumida en vano una gran parte de la real hacienda, en presidios, en casas fuertes, en carros cubiertos, y otras providencias que se habían tomado para la seguridad de las caravanas que pasaban á las minas; determinó que los pobres y humildes religiosos probasen en esta expedición las armas de su milicia, ya que habían tenido tan poco efecto las de los soldados.

 Una parte de aquella región encomendó á los religiosos de S. Francisco, siempre venerados justamente como los padres y fundadores de la religión en la América. En la frontera principal de la nación, mandó fundar un nuevo pueblo, á quien por devoción al santo de su nombre llamó S. Luis, y en atención al piadoso designio de la pacificación y reducción de los chichimecas, añadió el sobre nombre de la Paz, con que es hasta ahora conocido. 

  Está situado á las orillas de un pequeño rio en la altura de 22 grados y cuarenta minutos al Noroeste de México, setenta leguas. Este nuevo pueblo quiso el excelentísimo se encargase a la Compañía, obligándose en nombre de S.M. á mantenerlos de la real hacienda, y señalando considerable renta que se repartiese entre los mismos indios, los más interesados del mundo, en carne, en maíz.

  Se mandó asimismo reducir una colonia de indios otomís, antiguos cristianos, asignándoseles tierras y agua para sus sementeras, Y habiéndolos por exentos del tributo que pagan á S.M. los demás. U más órdenes tan prudentes y cristianas, no podían dejar de tener todo el éxito feliz que el virrey se prometía. Partieron prontamente por setiembre de este año los padres Francisco Zárate y Diego Monsalve, con otro compañero, cuyo nombre callan nuestros manuscritos, llevando consigo cuatro indezuelos del Seminario de S. Martin de Tepotzotlán, que les sirviesen de catequistas. Su entrada en el país y principios de su predicación, expone el mismo padre Zárate en carta al padre provincial, fecha en 20 de noviembre del mismo año, en los siguientes términos:

  “A este pueblo de S. Luis de la Paz venimos el setiembre pasado á petición é instancia del Sr. virrey. Vase por la gracia y favor de Dios haciendo algún fruto, y cada día se espera más: solo tememos la inconstancia natural de estos indios. Por lo que hemos experimentado, podemos decir que no es poco lo que se hace en esta frontera, que aunque en otra parte hicieran más los chichimecas, pero aquí cualquiera cosa es mucho por ser estos los peores de todos y los mayores homicidas y salteadores de toda la tierra. Precian tanto de esta inhumanidad, que como por blasón traen consigo en un hueso contadas las personas que han muerto, y hay quien numere veintiocho y treinta, y algunos más. Es gente muy holgazana, especialmente los hombres; las mujeres son las que cargan y traen leña y lo demás de su servicio. Ahora han sembrado algún maíz con la esperanza del provecho, porque cuasi todo lo venden al rey para que vuelva á dárselo. Las mujeres hacen el vino, y ellos lo beben largamente hasta perder el sentido cada tercer día. El material de que sacan este licor es de la tuna: el modo de fabricarlo es quitar la cáscara á esta fruta, colar el zumo en unos tamices de paja, y ponerlo al fuego ó al sol, donde dentro de una hora fermenta y hierve grandemente. Como esta especie de vino no es muy fuerte les dura poco la embriaguez y vuelven á beber. Este es uno de los mayores obstáculos para la propagación del Evangelio. 

  La tuna dura siete y ocho meses: los que la tienen en casa, están perdidos con la ocasión; los que la tienen fuera, están remontados, y desamparan sus chozas sin dejar en ellas más que un viejo ó una vieja. El amancebamiento no es deshonra entre ellos; antes las mujeres lo publican luego, y si algunos las celan ó las riñen, con gran facilidad se van á otra casa y no vuelven sino después de muchos alhajas. No hay cabeza entre ellos, ni género de gobierno, si no es en la guerra, y esta es la mayor dificultad, porque es menester ganar á cada uno de por sí; tanto, que el hijo no reconoce al padre ó madre, ni le obedece. En sus operaciones no tienen más motivo ni más fin que su antojo, y preguntados no dan otra causa sino que así lo dice y lo quiere su corazón. 

  Son muy codiciosos de lo ajeno, muy avarientos de lo suyo, y extremamente delicados. Una palabra, un mal gesto basta para ahuyentarlos. Los indios de la tierradentro, como criados en más simplicidad, tienen mejores respetos: aquí tenemos de ellos algunos Pames, que son como los otomíes de por allá, y en estos se puede hacer mucho más fruto. Ellos se han venido á convidar que quieren poblar aquí y ser cristianos. Dios lo quiera, porque con estos de aquí lo más que se podrá hacer será domesticarlos, é ir muy despacio imponiendo bien á sus hijos. También es mucha la dificultad del idioma, porque en treinta vecinos suele haber cuatro y cinco lenguas distintas, y tanto, que aun después de mucho trato no se entienden sino las cosas muy ordinarias. 

  La paz se va fomentando con el buen trato, aunque de una y otra parte no faltan temores. Nosotros llegamos aquí el día 10 de octubre con salud, aunque no sobrada, por los serenos y soles. Fuimos bien recibidos de los indios, que aun, lo que es muy admirable entre ellos, nos ofrecieron de lo poco que tenían. Lo mismo hicieron en S. Marcos, donde el sitio no es tan bueno, aunque hay más gente. Vuelto aquí, les envié un indio bien instruido que los enseñase y dispusiese al bautismo; pero el padre Monsalve, que fue allá á los dos ó tres días, lo ganó de tal modo, que tenían preparadas las ollas del vino, y no bebieron en diez ó doce días, y el padre comenzó á catequizar algunos en la lengua guaxabana, y bautizó diez y seis adultos, y casó seis pares. Indias gentiles no hay ya más que dos, y esas han pedido el bautismo. De estas, la una se catequiza, porque tenemos ya el catecismo traducido en su idioma. La otra es una vieja que vino á mí cuasi desnuda con un presente de tunas, y puesta de rodillas me pidió que la bautizase. La consolé y di de comer, y procuraré que se bautice cuanto antes

  Dos pases han pedido aquí casarse, y mandándolos apartar mientras se doctrinaban obedecieron con prontitud, que en gente tan acostumbrada á una entera libertad no es poco. Todos nos van teniendo respeto y se dejan reprender, aunque sean capitanes, y se va consiguiendo alguna enmienda de la embriaguez. La escuela de los niños va bien, aunque con harto trabajo, porque no se les puede castigar. Con su mucha habilidad aprenden y empiezan ya á cantar. Sus padres que gustan mucho los dan de buena gana y vinieron á verlos á la escuela. Un capitán que no halló á su hijo, lo mandó buscar y lo castigó. Esta semana nos han traído sus padres dos de cuatro leguas de aquí. Cada día acuden mejor, y hoy se me vino á quejar uno muy escandalizado de que otro le había llamado diablo

  El padre Monsalve les ayuda y enseña canto, y otro muchacho de los que vinieron de Tepotzotlán. Estos son de mucho provecho: nos hacen compañía aquí y donde quiera que vamos, y atraen á otros niños y aun á sus padres: proceden con mucha edificación confesando y comulgando á menudo para la enseñanza de los demás: no entran á ninguna casa de los indios del país, ni salen de la nuestra sin licencia: á uno de estos dijo no sé qué chanza poco honesta la hija de un capitán; el joven se horrorizó, y con admirable simplicidad dio cuenta al padre de la moza, que vino á contármelo muy edificado porque es de mucha razón, y castigó á su hija. Los chichimecas, según lo que entiendo, son de mas brío y capacidad que los demás indios: no se sientan en el suelo: son amigos de honra y de interés, y si ellos diesen en buenos, me parece lo serian ventajosamente."

Fuente

Alegre, Francisco Xavier. Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España. Tomo I. Imprenta de José M. Lara. México, 1842. pp. 280-283

lunes, 24 de julio de 2017

Una guía para conocer San Miguel de Allende escrita en 1900

  San Miguel de Allende, igual que la ciudad de Guanajuato se me complican para hablar de ellas, para ubicar un momento tal entre la cosa gráfica y el texto, ambas son abundantes y verdaderamente majestuosas, abundantes y únicas, es por eso que hoy, haciendo a un lado la estética, la lógica y el ritmo, nos "aventamos" prácticamente en estar especie de trenza entre imágenes actuales y lo que el salmantino Pedro González escribió sobre San Miguel al comenzar el siglo XX en en esto que considero es la mejor guía turística para conocer el lugar:

  San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende, se fundó en 1542 por Fray Bernardo Cosni, y se le dió el título de Villa por el Virrey D Luis de Velasco, padre, en 1555. Trasladada la Parroquia antigua de San Miguel el Viejo al punto que ocupa la actual, se erigió en 1564, por el Sr. Quiroga. En 1812, el Sr. D. Juan Antonio Pérez de Espiuasa, edificó el templo del Oratorio, y pocos años después, ayudó á construir el de La Salud, al que se agregó la casa contigua, cedida por su propietario D. Juan Manuel de Jáuregui; la Santa Casa de Loreto, adyacente al Oratorio, se hizo en 1734, costeada por D. Manuel M. de la Canal y Doña María Herbas y Flores, estrenándola el Obispo D Juan José Escalona y Calatayud; San Rafael, iglesia contigua á la Parroquia, se hizo en 1742, por el P. D. Luis Felipe Neri de Alfaro; San Francisco, en 1773, lo mismo que Tercera Orden; La Concepción se dedicó el año de 1785, después de muerta su constructora, Sor María Josefa Lino Canal. Del Hospital quedan algunas partes en la casa de la Beneficencia pública ó antiguo Curato, y Santa Ana, Santo Domingo y San Antonio, son capillas feísimas, que no merecen mencionarse. La iglesia y Hospital de San Juan de Dios, fueron obra del benéfico Cura D. Juan Manuel de Villegas, hechos en 1770, así como la capilla de Loreto, construcción del P. D . Luis Caballero, que se mejoró por el aún hoy vivo Maestro albañil D. Zeferino Gutiérrez, quien le hizo una fachada de muy buen gusto.

  Los viajeros y personas instruidas que visiten la Ciudad, harán bien de examinar las tres siguientes obras del célebre arquitecto D. Francisco Eduardo Tresguerras, que son: la torre del templo de San Francisco, que comprende un estudio combinado de los órdenes toscano, dórico y corintio; la casa del Coronel D. Narciso María Loreto de la Canal, hombre más benéfico á su pueblo que capitalista, pues por muchos años protegió á todos los artesano s y jornalero s del lugar, dándoles trabajo en muchas obras que llevó á cabo, y salvándolos especialmente de las calamidades del año de 1786, y la cripta de la Parroquia, que está cubierta con una grande y magnífica bóveda plana; viéndose también en ese lugar, el sepulcro del ex-Presidente de la República D. Anastasio Bustamante. Muy bonita es la fachada gótica de la Parroquia, hecha por el actual Cura D. José M. Correa, con la ayuda eficaz del Obispo D. José M. Diez de Sollano; pero donde hay mucho que admirar y que estudiar, es en el templo del Oratorio y en los edificios que le son anexos, la Santa Casa y el Colegio Salesiano.

  Desde luego llama la atención el templo, ajustado él y su fachada, al pesado y correctísimo orden románico, con sus columnas barrigudas y ornamentación adecuada. En el interior está tan bien sostenido el estilo antiguo, que el visitante se trasporta centenares de años atrás, viendo los claustros, paredes, frisos, pavimentos, puertas y techumbres, mueblería y espejos De inestimable valor son las pinturas del templo, sacristía, capilla, sala de actos y la rectoral. En el cancel de las puertas que conduce al colegio, está el cuadro "Los discípulos de Emaus," soberbia pintura de autor extranjero; bajo las bóvedas, la vida de San Felipe, costosísima colección de Cabrera y en el altar mayor, otras colecciones de pinturas sobre espejos. En la sacristía están "El Calvario" y "El Descendimiento," por Islas, varios retratos de autores italianos y muy principalmente el "El Cuerpo de Jesucristo," donde la muerte real fué admirablemente interpretada. Los pasillos y corredores del Colegio, contienen los retratos de protectores y superiores del mismo y en salas de arriba, son de admirarse entre muchos cuadros, "La Anunciación," de Vallejo, y el retrato del P. Gamarra, obra de Cordero.

   La Santa Casa es una capilla dividida en dos partes, compuesta de dos cañones uno dentro del otro, el mayor y principal de estilo arábigo, así como la cúpula del menor, teniendo aquel los frisos y suelos tapizados de azulejes, formando mosaicos, según los mudéjares lo usaban en sus palacio s musulmanes ó moriscos, de las costas de Africa. Guardan estas capillas tantos tesoros, que preciso ha sido ponerles enverjados á las puertas y limitar la entrada á determinadas personas.

  Las pinturas que en cuadros pequeños hay en las paredes y las murales de la sacristía, son de gran valor artístico; los arcángeles que están en la parte posterior del altar de la virgen de Loreto, procedentes de Perrusquía, el famoso maestro de la Escuela queretana, son modelos de mucho mérito, donde lucen los caracteres de la estatuaria en las vestiduras estofados; haciendo resaltar el contraste antiestético que se advierte en la escultura principal que los arcángeles tienen por la espalda, con los ricos vestidos postizos de la virgen de Loreto y cabellera de seda natural, uso que está terminantemente prohibid o en las disposiciones canónicas y muy principalmente por el arte, cuyos fueros deben respetarse. Las alhajas de la imágen, las de las estátuas de los fundadores que sostienen ricas lámparas, el altar de mármol de Carrara, los tapices y ornamentos, son muy ricos y notables.

  En la Parroquia hay dos buenas pinturas, lo mismo que en la Concepción, donde se ven otra bóveda plana cubriendo la parte que daba acceso al convento y la cúpula que se construyó imitando la de Los Inválidos de Paris, por el maestro Zeferino Gutiérrez, ya citado, también autor de la fachada de la Parroquia.

   La Casa Municipal tiene origen con la fundación de la Ciudad: en ella aprehendieron Allende é Hidalgo á los españoles que se habían reunido para defenderse de la insurrección el 16 de Septiembre de 1810, y por muchos años estuvo abandonada, hasta haber sido preciso reconstruirla y decorarla por completo, lo que se verificó el año de 1888, por el Jefe político D. Homobono González. El Teatro se debe al Administrador de Rentas D. Juan Mañón, hecho en 1870 y reconstruido en 1887; el Mercado, que lleva el nombre del insigne D. Ignacio Ramírez, hijo del lugar, también lo hizo en 1890, D. Homobono González; los deliciosos baños del Chorro, construidos al pié del manantial de su nombre por D. Felipe González, á expensas del Ayuntamiento de 1802, costaron, con las cañerías para conducir el agua, á las casas, diez y ocho mil y tantos pesos; el Panteón fué obra del br. D. José Joaquín Hidalgo, hermano del Caudillo de la Independencia, y lo estrenó el 4 de octubre 1783, siendo Cura de la Ciudad. Además del ilustre Ignacio Ramírez, tan conocido con el nombre del Nigromante, nacieron en San Miguel los personajes de la Insurrección de Independencia D. Ignacio Allende, D. Juan y D. Ignacio Aldama, los obispos Madrid y Sollono y otras varias personas muy prominentes en distintas épocas.


Fuente:

González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Tipografía de la Escuela Industrial Militar. Guanajuato, 1904. pp. 398-401

domingo, 23 de julio de 2017

San Miguel de Allende y sus jardines de azotea


  Estamos en el momento en que la conciencia hacia la conservación ha aumentado, quizá no todo lo que nos gustaría que creciera pero ya se nota. No sé cuándo habrá comenzado en San Miguel de Allende la idea de crear jardines de azotea que, por un lado aumentan el verde en la población y por el otro dan un aspecto único a las casas. Lo vemos por todas partes, igual en residencias que en casas pequeñas, en tiendas y restaurantes, es una idea magnífica que sería bueno replicarla por todos lados. Aquí una muestra.














sábado, 22 de julio de 2017

El panteón de San Rafael en San Miguel de Allende, Guanajuato

   Decir que visité este panteón no es del todo preciso, pasé frente a él y como está cerrado (no sé si exista un horario determinado para entrar) solamente alcancé a ver lo que desde la puerta me fue posible. Se dice que fue fundado en 1770, por el tipo de tumbas deducimos que estaba reservado a personas de caudal, más aun considerando que la entonces villa fue azotada, al igual que todo el Bajío por una epidemia en el llamado "año del hambre" que comenzó en el último trimestre de 1785 y concluyó un año después, en 1786.

   El cementerio estaba dentro de la propiedad de la orden hospitalaria de San Juan de Dios. "La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (en latín Ordo Hospitalarius Sancti Ioannis de Deo) es una orden mendicante, de confesionalidad católica, dedicada a actividades sin ánimo de lucro dentro del ámbito socio-sanitario en todo el mundo. Fue fundada en 1572 por discípulos de san Juan de Dios. Sus miembros son conocidos como juaninos, juandedianos, hermanos hospitalarios ó hermanos de San Juan". (Wikipedia)




LOS HERMANOS DE SAN JUAN

  Los Hermanos de San Juan de Dios vinieron a la Nueva España a principios del siglo XVII, a solicitud del virrey Juan de Mendoza Luna, marqués de Montesclaros. Constituyeron la provincia del Espíritu Santo, que comprendía Nueva España, Nueva Galicia, Guatemala, Nicaragua, Yucatán, Filipinas y las islas de Barlovento, con sede en la ciudad de México, único sitio donde fundaron convento, pues en los demás donde trabajaron lo hicieron sólo para curar a los enfermos. Los hospitales que atendieron fueron de tres tipos: los dotados por la Real Hacienda, los fundados por ciudades o particulares que después obtuvieron el auxilio de la Corona, y los de esta clase que no solicitaron ayudas oficiales.

  La primera institución que recibieron los Hermanos Juaninos fue el hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, en 1604, que con la ayuda económica de Francisco Sáenz convirtieron en el de San Juan de Dios, con amplias instalaciones para hombres y mujeres, y magnífica iglesia, unas y otra reconstruidas a principios del siglo XVIII gracias a los esfuerzos del visitador fray Francisco de Barradas. El edificio se incendió el 1º de marzo de 1776, pero fue pronto reparado. La institución se mantuvo con limosnas y donaciones. A fines del siglo XVIII, 56 religiosos y novicios atendían a 3 900 enfermos al año. En 1820, al suprimirse las órdenes hospitalarias, se instalaron en él las monjas de la Enseñanza de Indias; fue después nosocomio de las hermanas de la Caridad y en 1865 el Imperio lo destinó a las mujeres públicas, hasta que en 1968 se alojó ahí una exposición permanente de artesanías.

  La expansión de los juaninos fue de la mayor importancia. Sucesivamente se fueron haciendo cargo de los siguientes hospitales en las ciudades y fechas que se indican: de la Purísima Concepción, en Colima (1605); de Nuestra Señora de la Veracruz o San Juan Bautista, en Zacatecas (hacia 1610); de la Santa Veracruz o Real de San Cosme y San Damián, en Durango (1610); Real de Nuestra Señora de la Concepción, en Orizaba (hacia 1619); de San Juan de Dios, en San Juan del Río (1661); del mismo nombre, en Mazapil (hacia 1671); de San José o San Juan de Dios, en Aguascalientes (1686); de la Limpia Concepción o San Juan de Dios, en Parral (1687); de Nuestra Señora de Guadalupe, en Toluca (1695); de Santa Catarina Mártir o San Juan de Dios, en Oaxaca (1702); de Nuestra Señora de la Caridad, en San Cristóbal las Casas (1712); de Nuestra Señora de Guadalupe, en Pachuca (1725); de San Juan de Dios, en Tehuacán (1744), y de Nuestra Señora de los Dolores, en Izúcar (1748).

Texto sintético obtenido de una conferencia preparada por Luis G. Pérez de León Rivero de la Academia de Hernán Cortés, en el Real Club España de la ciudad de México en el año de 2002, para su difusión en diversos grupos culturales. (El texto lo obtuve en la página Hispanismo.org)

  Nunca había reparado en datos sobre los Juaninos y, más aun, no conocía su escudo. Me parece sumamente interesante dado que San Juan de Dios vivió en Granada, España, sitio en el que crea el primer hospital, luego se convertiría en la semilla de la orden. Esto lo vemos reflejado en su símbolo, que es precisamente una granada. Recordando que en muchos templos de México, especialmente los construidos en la primera mitad del XVIII veremos entre los adornos a esta fruta, la cual representa el Amor Divino... de ello hablaremos en otra ocasión.

viernes, 21 de julio de 2017

La ofrenda del sombrero milagroso en San Miguel de Allende

  Hay en algunos museos la exhibición de ex votos que se vuelve muestra de devoción, fe y arte. A través de ellos vemos detalles de la vida cotidiana de tiempos pasados. Las pinturas son de corte "naif", hechas por el agradecido que como acto de fe las lleva cual ofrendas al santo de su devoción, cuando le era posible acudía a un pintor a solicitar plasmara el acto milagroso en el que se vio involucrado y lo que vimos en el templo de Nuestra Señora de la Salud en San Miguel de Allende da un leve giro a eso que es la fe:

  "Este sombrero destrozado por un rayo el 14 de mayo de 1733 es testimonio del portentoso milagro, obrado en favor del Sr. José Antonio, indio othomí, quedó muerto al ser víctima de la descarga; volvió a la vida, después de 3 salves a Nuestra Señora de la Salud, rezadas por el Sacerdote que lo atendió y numeroso concurso.  (Relato del Venerable Padre Luis Felipe Neri  de Alfaro). Doy Fe. El Prepósito.







jueves, 20 de julio de 2017

Lo que fue San Miguel de Allende y lo que es hoy día.

    Actualmente San Miguel de Allende tiene un flujo numeroso de turistas, la oferta de hotelera, de comidas, bebidas y entretenimiento es grande, agreguemos las tiendas de artesanías, y de ropa, además del negocio de bienes raíces hacen un destino turístico de los más importantes de México fuera de los conocidos como "Sol y Playa".

   Fundado en 1542, como San Miguel el Grande, a lo largo de sus 475 años de existencia han ocurrido ahí innumerables acontecimientos, al inicio como escala obligada en el Camino de la Plata, luego como centro de acopio de lana y la consecuente producción textil, siendo lugar de residencia de acaudaladas familias en la época virreinal. El episodio de la Guerra de Independencia es notable, al grado que a mediados del siglo XIX su nombre es cambiado de "el Grande" por el "de Allende".

   Todo esto nos dice de una población de arraigo y prosperidad pero, hay episodios más bien sobríos en su historia, en los que, al leer lo escrito por Pedro González, en 1900 y publicado en 1904 nos da un panorama muy distinto a lo que hoy vemos. San Miguel de Allende, al comenzar el siglo XX era de este modo:

 "Una ciudad decadente, casi en ruinas, habitada por gentes de costumbres coloniales, que vive más bien del trabajo de artesanos muy pobres que de lo que la agricultura produce, porque los terratenientes sólo disfrutan de las rentas, y los arrendatarios exportan cuanto recogen de los campos mal cultivados, por lo inseguro de las lluvias; una ciudad que debió ser bonita en remotos tiempos, hoy muy triste, con agua abundante, pero improductiva, porque no hay alientos para aprovecharla, sino en una pequeña fábrica de hilados, da unos cuantos husos con una instalación de tranvías que hace el tráfico interior desde la Estación del Ferrocarril; con un buen mercado hecho en honor del Nigromante, el célebre Don Ignacio Ramírez; con templos suntuosos que guardan tesoros en obras de arte, así arquitectónicas como en pinturas y esculturas; con grandes casas señoriales, pero en calles estrechas y pendientes, amparadas por caducos escudos de armas; con un comercio muerto y una sistemática oposición á todo lo que significa orden, porque allí es vileza rendir obediencia sensata á las autoridades constituidas: así es la ciudad de San Miguel de Allende.

   "Una tercera parte de la población del Distrito habla el otomí puro, por ser indígenas que viven en toda la parte Poniente ó baja, en una zona que abraza, además, los Distritos de Santacruz y Chamacuero. En el Curato se tiene un intérprete para hacerse entender y las oficinas públicas necesitan á menudo á ese empleado; pues son muchos los negocios que se relacionan con los indios. En las Escuelas públicas de Cieneguita, Cruz del Palmar y Atotonilco, para que los niños entiendan al maestro, necesitan estar algún tiempo aprendiendo lo indispensable del español para que les enseñen la pronunciación de las letras y para que puedan saber desde sus propios Hombres, en castilla, como ellos dicen.

  Malo es el comercio local por las buenas plazas de los alrededores y por la pobreza de los artesanos. Los habitantes del campo no concurren en su totalidad á la cabecera por lo extenso que es el territorio del Distrito, siendo ésta otra causa para que no puedan comprar y vender en la población. Cuenta con 8 agencias de comisiones, 1 máquina de coser, 2 alfarerías, 2 boticas, 1 baño, 1 Compañía de Tranvías, 4 cajones de ropa, 1 cantina ó café, 5 carnicerías, 2 cererías, 13 carpinterías, 2 dulcerías, 2 expendios de petróleo, 1 de maíz, 4 de rebozos, 1 de aguas gaseosas, 1 de fideo, 3 de cigarros, 7 de jabón y velas, 6 de cohetes, 1 pequeña fábrica de mantas, 10 peluquerías, 2 fotografías, 2 hoteles, 5 hojalaterías, 4 imprentas, 5 mercerías, 1 montepío, 9 mesones, 1 molino de harina, 1 de nixtamal, 7 panaderías, 9 pulquerías, 25 rebocerías, 2 relojerías, 2 platerías, 5 fondas, 6 sastrerías, 11 tenerías, 39 telares, 3 tiendas mixtas, 3 de abarrotes, 98 tendajones, 1 talabartería y 24 zapaterías.

  "Consume la ciudad 3,360 litros de aguardiente, 455 arrobas de azúcar, 13 cargas de arroz, 3 arrobas de café, 902 cargas de harina flor, 80 de granillo, 488 de piloncillo, 86,000 hectólitros de maíz, 2,679 de frijol, 1,187 de garbanzo, 403 cargas de paja de cebada, 1,057 de trigo, 37,535 libras de mantas, 675 cargas de sal, 165 de tabaco Tlapacoya, 25 punta y 134 mije, vinos y licores 5 barriles y 8 cajas, mezcal 16,674 litros, vigas 657, reses 1,132 carneros y chivos 5,308 y cerdos 1,161 con peso de 6790 arrobas.

  La propiedad urbana está en 383 propietarios y vale $477,921.03 y la rústica en 254 sube á $1.475,479.39.

  "Por caminos carreteros dista: Dolores Hidalgo, 35 kilómetros; San Luis de la Paz, 43; Pozos, 30; Iturbide, 50, lo mismo que Querétaro, y Chamacuero, 20. (1)




















Fuente:

González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Tipografía de la Escuela Indsutrial Militar. Guanajuato, 1904. pp. 393-398